El contenido es el algoritmo

Dosogas Team con “Que callen a los bobos”, el más visto de 2017 Crédito: Captura de Youtube

Quizá la conclusión de manual sobre la dieta cultural de millennials y centennials es que privilegian el consumo de video en línea en detrimento de las formas más tradicionales de la galaxia Gutenberg. Pero no, los jóvenes leen más libros (de papel) que otros grupos etarios. No solo eso, también leen más en línea textos en diversos formatos en las redes sociales “juveniles” como Instagram, Reddit o Twitter.

Antes de levantar el dedo, los adultos debemos replantearnos cómo educarlos en tiempos pos-McLuhianos. El medio es el mensaje se convirtió en “el contenido es el algoritmo”. Sea el contenido buscado por su tema o por su fuente. Como los algoritmos son siempre sociales, están alimentados por posteadores distribuidos. Por eso escapan de los formatos broadcast (de programa) como el diario, el teatro, la radio o los museos. El problema no es el qué, sino el cómo se llega…y de cómo se trata. Los chicos ya no quieren programas, sino programar.

En esta crisis sistémica de confianza, antes de sospechar sobre la calidad de los youtubers autorreferentes o de gatitos haciendo piruetas, debemos prestar atención a las analíticas de consumo en línea de la nueva “televisión” bajo demanda. Olvídense del rating minunto a minuto y de Netflix o HBO, que son solo la punta del iceberg. YouTube stremea preaireado, pero cada vez más contenido original. Noticieros como PDB de Tardecita, documentales de Vice y la BBC , o FiloNews en Instagram. Los más sensibles a la cultura fake responden: si no la bypaseamos (torrenteamos), la cultura te programa (netflixea).

El autor es director i+d CIP Universidad de San Andrés/CIC

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