El chavismo reprime el primer intento de pasar ayuda desde Cúcuta

La tensión se podía mascar ayer a lo largo de toda la frontera colombo venezolana desde primeras horas de la mañana. Los puentes que comunican a Norte de Santander con el estado Táchira en Venezuela amanecieron cerrados por orden de Maduro, en la jornada clave prevista para la entrada de la ayuda humanitaria desde la localidad colombiana de Cúcuta, «sí o sí», en palabras del presidente interino, Juan Guaidó.

«He decidido prolongar más allá de 72 horas el cierre de las fronteras. Esas fronteras quedan cerradas hasta nuevo aviso, hasta que regularicemos nuestra vida económica, social; hasta que capturemos a los asesinos queda cerrada esa frontera. Ya anunciaremos el término», dijo Maduro, nada más comenzar el día.

La orden se hizo respetar en la frontera con Colombia. Pero en la de Brasil no. Desde Santa Elena de Uairén logró entrar la primera ayuda humanitaria en Venezuela, según anunció a media mañana el presidente Guaidó. A un alto coste. Un tuit del senador norteamericano Marco Rubio informó, al cierre de esta edición, que los disparos de la policía fronteriza venezolana contra los voluntarios que acompañaban la ayuda habían dejado «cuatro muertos y 24 heridos». A la espera de confirmación, fueron las primeras víctimas de la jornada.

En la zona colombiana, frente a Cúcuta, la primera sorpresa la depararon los tres agentes de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) que se entregaron a Migración Colombia después de que dos tanquetas atravesaran las barreras levantadas por las autoridades venezolanas en el puente Simon Bolívar, una de las conexiones más emblemáticas. Minutos más tarde, un mayor del Ejército haría lo mismo desde el Puente Francisco de Paula Santander. Al terminar la jornada, Migración Colombia informaba que 23 militares y policías venezolanos habían desertado y pedido asilo político en el país vecino.

Desde los puentes internacionales Simón Bolívar, que comunica a Villa del Rosario, en Norte de Santander, con San Antonio, en el estado Táchira y Francisco de Paula con Ureña, los ánimos de la gente comenzaron a levantarse contra los uniformados venezolanos

«Ustedes son pueblo dejen pasar la ayuda», gritaba una mujer venezolana que se paró en la línea que divide a los dos países. Cientos de personas acompañaron a los camiones que despachó desde el centro de acopio de Tienditas el presidente interino Juan Guaidó, que tenían la intención de llevar las ayudas a territorio venezolano.

Mujeres en la vanguardia

Las «damas de blanco», un grupo de mujeres lideradas por la diputada opositora Gaby Arellano, se pusieron al frente de la movilización en Ureña, en el estado venezolano de Táchira. Los manifestantes iban rumbo al puente Francisco de Paula Santander, que conecta al municipio con Cúcuta, en Colombia, para recibir la ayuda humanitaria enviada por Estados Unidos y otros 44 países.

La presencia de las mujeres en la primera fila tenía la intención de persuadir al grupo de efectivos -todas mujeres- que estaban detrás de las barricadas: «Ustedes también son madres venezolanas. Únanse a nosotros» gritaban las manifestantes. Algunas policías se le salían las lágrimas.

Minutos más tarde las mujeres fueron avanzando y apoyadas por los numerosos manifestantes fueron lanzando desde el puente todo los bidones y obstáculos con alambre de espino. Fue toda una algarabía de emoción. «Vamos hacia adelante y entraremos» decía con optimismo la diputada Orellano

La insistencia de los manifestantes fue aumentando frente a la dos docenas de policías con indumentaria antimotín. En segundos todo cambio cuando aparecieron cuatro camiones cargados con alimentos y medicinas que buscaban atravesar el puente . La Policia Nacional Bolivariana PNB no se detuvo y reprimió violentamente, dispersando con gases y proyectiles de goma a los manifestantes.

En medio de la represión dos camiónes cargados con ayuda fueron quemados en Ureña y al cierre de esta edición los socorrístas contabilizaban más de veinte heridos, la mayoría por inhalación de gases lacrimógenos y un herido de bala. Muchas de las personas afectadas fueron mujeres que decidieron situarse en las primeras filas de la multitud

El caos y la confrontación se mantuvo durante unas dos horasen las que civiles y diputados de la Asamblea Nacional se enfrentaron a los efectivos. A primeras horas de la noche la situación en la zona era incierta, con enfrentamientos intermitentes.

En la frontera con Brasil, la represión logró también paralizar el envío de ayuda desde el centro de acopio de ayuda humanitaria, que allí comandaba la nueva embajadora de Guaidó, María Teresa Belandria. Al caer la tarde, dos camiones de ayuda humanitaria se encontraban varados junto a la frontera.

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