el calvario que sufrió tras el accidente a caballo

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Si por algo se ha caracterizado al actor Christopher Reeve fue por sus ganas de seguir luchando. A los 42 años, el mejor Superman de la historia se quedó tetrapléjico después de tener un accidente a lomos de un caballo. Nunca se rindió.

Hace un año, su hijo Matthew Reeve concedió una emotiva entrevista al «Correo de Estocolmo», en la que afirmaba que se lamentaba que los avances que habían conseguido con Jered Chinnock – quien con tan solo cinco años sufrió un accidente con una moto de nieve y no pudo mover ni un solo músculo de sus extremidades inferiores hasta los 29 años- para dar sus primeros pasos con ayuda de un andador, no hubiesen llegado a tiempo para atender a su padre, fallecido en 2004. «Por aquel entonces, no se pensaba que una cura para la lesión de la columna vertebral fuera una posibilidad, pero mi padre tenía una gran esperanza y trabajó incansablemente para recaudar fondos para la investigación», y añadió: «Tenía la creencia y lo intentó».

De hecjo, durante su convalecencia se creó una fundación en su nombre para financiar investigaciones para curar lesiones de la médula y mejorar la calidad de vida de los pacientes. «Es difícil para mí no sentirme emocionado cuando veo o escucho acerca de pacientes que se levantan de sus sillas de ruedas y toman medidas. Uno de los primeros en recibir estimulación epidural se levantó para casarse», explicó.

Afirmó que creía que era cuestión de tiempo que hubiese cura y que las personas afectadas pudieran volver a caminar. Aunque en el caso de su padre, sufría una lesión de las más graves, pues afectaba a las dos vértebras más altas en el cuello. «Tenía que estar conectado a un ventilador y necesitaba atención las 24 horas», recordó.

El actor junto a su mujer
El actor junto a su mujer – ASOCIATED PRESS

La medicación que tuvo que tomar no ayudó mucho en los primeros años. Le dieron varios ataques de disreflexia autonómica (crisis de sudoración, taquicardia e hipertensión) y shocks anafilácticos, lo que le llevó a sufrir depresión. «Mi padre tuvo un breve momento de depresión al principio, porque era un hombre muy activo. Sin embargo, optó por aceptar lo que había sucedido, enfrentarse a todo y ayudar con las investigaciones contra la parálisis, ya que era un personaje público y podía dar voz», explicó su hijo.

Y finalizó diciendo: «Quería seguir allí como esposo y padre. Mi hermano menor, Will, tenía tres años en el momento del accidente y papá le enseñó a andar en bicicleta con solo darle instrucciones».

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