«El buen periodismo también consiste en evitar el humo, apartar las llamas y encontrar miradas»

Majestades:

Celebramos hoy la 98 edición de los Premios Cavia. Unos Premios que convocamos para reivindicar la función social del periodismo y para reafirmar la vigencia de unos principios editoriales que desde hace 115 años permanecen intactos. Unos valores que son el espejo en el que cada día nos miramos y, sobre todo, nos reconocemos.

Esta noche no solo nos reunimos para entregar nuestros premios a quienes mejor representan la excelencia en este viejo, digno y siempre necesario oficio de contar noticias. Lo hacemos porque consideramos que es la libertad de expresión e información que disfrutamos desde hace ahora cuarenta años la que permite que medios como ABC sigan adelante en su tarea de formar una opinión pública equilibrada. Los premios de esta noche son la mejor muestra del debate de ideas que, de forma serena, profunda y sólida aportan los medios responsables a una sociedad continuamente zarandeada por mensajes superficiales y lesivos, cuando no engendrados en el umbral de la mentira y la desinformación. Por eso, Majestades, estos galardones son el mejor ejemplo del debate sosegado y constructivo que desde hace ya más de un siglo proponemos a la sociedad a la que servimos.

Publicado en «El País» en diciembre del año pasado y firmado por Gregorio Marañón y Bertrán de Lis, «La desmemoria que no cesa» es un lúcido análisis sobre los efectos del revisionismo y del revanchismo histórico, un calculado e imprudente ejercicio de memoria política cuyo sesgo ideológico atenta contra los principios de la reconciliación de la que precisamente surgió nuestra Constitución. En 1971 fue su padre, Gregorio Marañón Moya, quien recogió este mismo premio, el Mariano de Cavia. Las palabras de agradecimiento que pronunció entonces el padre de nuestro galardonado constituyen un alegato a favor de esa misma reconciliación de la que ahora nos habla su hijo. «Mi profunda alegría de hoy –dijo entonces Marañón Moya– consiste en pensar cuánto le hubiera conmovido este premio a mi abuelo, el gran periodista Miguel Moya, gran amigo de Don Torcuato, fundador de ABC, y a mi padre». Don Torcuato y Don Miguel Moya, diputado y senador republicano, y primer presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, reaparecen juntos en lo que es una soberbia declaración de principios sobre las virtudes de la amistad, la concordia y la convivencia. Esa es la mejor memoria histórica que podemos ofrecer.

Presidenta editora del «Heraldo de Aragón» y premio Luca de Tena, Pilar de Yarza encarna la continuidad de un esfuerzo editorial que, generación tras generación, se ha perpetuado hasta nuestros días. El buen periodismo está en el origen y la esencia de un ambicioso grupo de comunicación que ha sabido afrontar los retos del nuevo siglo sin sacrificar su identidad ni su compromiso con los lectores y con su tierra aragonesa. Criada entre rotativas y muy pegada a la vida que reflejan las páginas del «Heraldo», Pilar de Yarza representa la vigencia de las grandes sagas de editores que, como en ABC, han articulado la opinión pública de nuestro país.

Jesús Fernández Salvadores recoge esta noche el premio Mingote por «El infierno provocado», fotografía publicada en el «Diario de León» el 23 de agosto de 2017 y tomada durante el incendio que aquellos días obligó a evacuar dos pequeñas poblaciones de la provincia leonesa. La conmoción y el miedo se mezclan en el rostro de la mujer que protagoniza la estampa ganadora, expresión de una tragedia que Fernández Salvadores consigue humanizar en su instantánea. Como nos demuestra nuestro premio Mingote, el buen periodismo también consiste en evitar el humo, apartar las llamas y encontrar miradas.

Mi enhorabuena a los premiados en nombre de ABC y mi agradecimiento a la labor del Jurado. Presidido por Darío Villanueva, director de la Real Academia Española, y formado por Victoria Prego, Manuel Lucena Giraldo, Jorge Edwards y Luis Ventoso, su extraordinario trabajo nos ha permitido releer y reconocer la obra de nuestros galardonados. Gracias también a Unicaja por su patrocinio y a Abertis por su colaboración. El apoyo de estas dos empresas han hecho posible que nos reunamos esta noche.

Y ya termino.

Majestades:

No quiero cerrar esta intervención sin referirme a la conmemoración, hace unos días, del cuarenta aniversario de nuestra Constitución. Nuestra Carta Magna no solo es el texto normativo que desde hace cuatro décadas nos hace libres e iguales, sino la columna vertebral de una forma ser y de existir. Cuestionar la vigencia de la Constitución no es más que un intento de echar por tierra el trabajo de estos cuarenta años de concordia y progreso y de poner en riesgo el modelo de convivencia que esta noche, y bajo el amparo y el aliento de la Corona, a la que tanto debemos, nos permite celebrar aquí el mejor periodismo en libertad.

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