El «boom» económico de Trump, ¿trampolín o freno a su reelección?

Corresponsal en Nueva York Guardar

¿Se equivocaron los estadounidenses que en 2016 pensaron que colocar a Donald Trump en la Casa Blanca sería bueno para su bolsillo? Es difícil responder que sí: la bolsa bate récords, el desempleo en EE.UU. está en niveles mínimos para el último medio siglo y el consumo, a pesar de una ralentización leve en los últimos meses, goza de muy buena salud. La respuesta más exacta, sin embargo, sería: depende de a quién se pregunte. Y podría tener repercusiones decisivas en el gran acontecimiento del año que viene en EE.UU.: la reelección de Trump.

Un estudio publicado esta semana por Pew Research muestra que, aunque la visión que tienen los estadounidenses sobre la economía es mayoritariamente positiva, hay diferencias en función de su nivel económico y de su ideología. El 56% considera que la situación económica es buena (46%) o excelente (10%), mientras que el 44% cree que solo es regular (35%) o mala (8%).

Como en casi cualquier asunto en el EE.UU. contemporáneo, las sensaciones de la economía están muy polarizadas: el 75% de los votantes republicanos creen que la situación es buena o excelente, mientras que el 59% de los demócratas cree que es regular o mal.

Electorado clave

El problema para Trump tiene que ver con los republicanos de ingresos bajos: el 43% de esta población ve con malos ojos la situación económica. Es un electorado clave para el presidente de EE.UU., que basó su triunfo en los votantes blancos sin estudios universitarios (63% de quienes le votaron) y en su buen desempeño en estados del Medio Oeste con una clase media y baja deteriorada por el empeoramiento de su tejido industrial.

Es obvio que la situación económica que tenga EE.UU. el próximo otoño será determinante en la reelección. Durante buena parte de este año, las proyecciones apuntaban a una posible recesión a finales del año que viene. Trump ha presionado a la Reserva Federal para que mantenga una política de tipos muy bajos que estimule la economía y mantenga las vacas gordas al menos hasta la cita con las urnas. Los recientes avances en las negociaciones comerciales –firma del texto revisado del tratado con Canadá y México, principio de acuerdo con China– muestran también la intención de Trump de eliminar nubarrones en la economía.

Es difícil prever si esa parte del electorado republicano descontento con la economía dará la espalda a Trump. Dependerá también de qué opción ofrezcan los demócratas. En el estudio de Pew se observa una de las pocas cosas en las que están de acuerdo los votantes republicanos y demócratas: las personas de bajos ingresos de ambas ideologías creen que la actual economía beneficia a los más ricos. Eso encaja a la perfección en el discurso de candidatos demócratas izquierdistas como Elizabeth Warren y Bernie Sanders, que han puesto el foco de sus críticas en una economía que deja de lado a las clases media y baja y han declarado la guerra a los millonarios y a las grandes empresas. Hay muchos otros factores ideológicos que podrían impedir un trasvase de esos electores, pero en estados clave como Pensilvania –que cayó del lado de Trump en 2016– fue donde hubo un mayor cambio de voto de Barack Obama al candidato republicano.

Estados bisagra

Las perspectivas se complican para Trump un poco más cuando se analizan estados bisagra, como Pensilvania, que deciden las elecciones. En el segundo trimestre de este año, los datos oficiales más recientes, la economía se debilitó en estados decisivos como Michigan, Ohio o Iowa, con un crecimiento a la mitad de la media nacional.

Por otro lado, mientras el paro ofrece buenos números de forma consistente, no son tan buenos en regiones clave. De los diez estados con un resultado más ajustado en 2016, el paro ha aumentado en el último año en cuatro de ellos: Wisconsin, Michigan, Minnesota y Carolina del Norte. Otros estados decisivos, como Pensilvania u Ohio, han perdido empleos en el sector manufacturero, estratégico para Trump, que prometió revivir el pasado glorioso de la industria estadounidense.

Trump tendrá que dar la vuelta a esa tendencia de aquí al próximo noviembre. O, al menos, volver a convencer a esos electores clave de que será capaz de hacerlo en su segundo mandato.

Lee más: abc.es


Comparte con sus amigos!