El bebé hallado en la casa de su madre fallecida pudo ser momificado antes de morir

Todo tuvo lugar en la localidad de Northallerton, un pequeño pueblo del condado inglés de Yorkshire del Norte. Allí tres hermanos se encontraban limpiando la casa de su madre recién fallecida cuando hicieron un descubrimiento macabro: restos momificados de un bebé que resultó ser otro de sus hermanos del que no tenían conocimiento alguno.

La noticia ha trascendido ahora tras una investigación policial y tuvo lugar el pasado 3 de febrero de este año.

Estos tres hermanos, un hombre y dos mujeres, descubrieron en un pequeño armario debajo de las escaleras una caja que contenía diversos objetos, entre ellos sobres y papeles. Sin embargo, lo más dramático fue el pequeño cuerpo momificado que parecía llevar allí decenas de años.

Tras llevarlo a la comisaria de policía más cercana, comenzaron unas pesquisas que demostraron que este pertenecía a un hermano que nunca conocieron y del que no sabían de su existencia. La policía corroboró entonces que era hijo de Carol Thompson y de su ex exposo Melvin. Ambos, también, padres de estos tres hermanos.

Fue el policía encargado de dirigir la investigación, el detective Matthew Wilkinson el que catalogó este caso como el «más angustiante» en el que nunca había trabajado en sus 25 años de carrera policial.

Sin embargo, a pesar de las exhaustivas investigaciones que se han realizado en estos últimos meses no se ha podido esclarecer las circunstancias que rodearon la muerte de este pequeño infante ni como sus restos llegaron a esta caja de esta vivienda.

Al cadáver del bebé se le fue realizado tanto una prueba post mortem como una de ADN. Ambas no pudieron determinar, según el forense encargado de llevarlas a cabo John Broadbridge, si el bebé murió antes o después debido al proceso de momificación, aunque si que se pudo confirmar que no se encontraron lesiones en los huesos del pequeño.

También se realizaron otro tipo de pruebas con la ropa con la que estaba envuelto y que mostraron que eran de finales de la década de los 50 y principios de los 60. La caja donde estaban los restos de la pequeña data, a su vez, del año 1968.

Justo ese año la pareja contrajo matrimonio y vivieron en diferentes direcciones a lo largo del país. No fue hasta 2004 cuando la mujer se mudó a este domicilio tras haberse separado en el año 1996.

La policía ha interrogado en varias ocasiones a los diferentes miembros de la familia, incluyendo al padre de este pequeño y de los tres hermanos que lo encontraron. Todos coinciden en que «no tenían ni idea de la existencia» de esa caja y que la mujer nunca habló ni mencionó un posible aborto o que estuviera embarazada durante esa época.

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