El Barça, invicto pero con grietas

El Barcelona inicia este martes su andadura en la Champions League con la debacle del año pasado ante la Roma aún en el recuerdo y habiendo convertido la competición europea en el objetivo prioritario de la temporada. Las declaraciones de un Leo Messi ávido de olvidar el fracaso de Argentina en el Mundial y las prioridades de una directiva ansiosa por desbancar al Real Madrid del escaparate continental así lo atestiguan. El equipo azulgrana recibirá al potente PSV Eindhoven del exazulgrana Van Bommel, campeón y actual líder de la Eredivisie, como invicto y favorito, aunque con unas grietas apreciables en este inicio de temporada que han provocado la reconocida preocupación de Valverde.

El liderato liguero no esconde algunas carencias y debilidades en el juego que los azulgranas deberán solventar esta tarde si no quieren sufrir más de lo normal en el debut europeo. Valverde, que apostará por el once de gala, deberá encontrar la fórmula para evitar una serie de males endémicos que está mostrando el equipo en estas primeras semanas de competición. El ejemplo más claro es la dificultad de la que adolece en los inicios de los encuentros, lo que le lleva a encajar goles tempraneros (Sevilla, min. 9; Huesca, min. 2 y Real Sociedad, min. 12) que les obliga a ir a remolque desde el principio y la necesidad de remontar. Si los inicios son peliagudos, los finales tampoco son aptos para cardíacos. Ter Stegen se ha erigido en el salvador del equipo, lo que evidencia una necesidad de madurar, adquirir experiencia y controlar los partidos en su tramo definitivo.

A estas situaciones hay que añadirle las decisiones del técnico, poco proclive a arriesgar y más preocupado por amarrar los partidos. Pocas rotaciones ha realizado Ernesto Valverde, al que se le avecinan seis partidos en tres semanas. Ha ido abusando de su once tipo y tan solo este pasado fin de semana apostó por dar descanso a Busquets colocando a Semedo y Rafinha ante la Real Sociedad. Además, estos cambios evidenciaron un problema de fondo que cargan de razones al preparador cuando lamenta no tener repuestos para Sergio Busquets ni para Jordi Alba. La responsabilidad de Valverde abarcaría también a la escasa o más bien nula aportación de los nuevos fichajes, por lo que el Barcelona ha desembolsado 127 millones fijos más otros 13 en variables. Inquilinos habituales del banquillo, Arthur, Lenglet, Arturo Vidal y Malcom se reparten los minutos de la basura sin que ninguno haya tenido un protagonismo destacable ni tiempo suficiente para demostrar los motivos por los que se le fichó.

A pesar de todos estos problemas, Ernesto Valverde espera empezar con buen pie y destaca la dificultad del rival de esta tarde: «No creo que sea de los rivales más flojos del grupo. Me parece un buen equipo, un equipo joven, que ataca bien, que está junto y tiene mucho talento en ataque, con dos jugadores muy buenos en las bandas como Lozano y Bergwijn. Respetamos mucho al PSV». Al mismo tiempo, el preparador quiso destacar que, a pesar de la debacle sufrida en Roma el año pasado, la Champions es una ilusión, no una obsesión: «Nos gustaría ganar esta competición. Y seguramente esta respuesta se está repitiendo en otros equipos. La ilusión la tienen otros equipos como el Atlético, el Valencia, el City o el Madrid. Y argumentos también. Pero bueno, me gusta que haya una motivación extra para ganar la Champions». También se refirió el técnico al extraño horario en el que se disputará el partido: «Espero que no nos afecte. No es el clásico de las 20.45 horas. Espero que mañana venga la gente. Es el comienzo de la competición. No espero otra cosa. Sabemos lo que nos empuja la gente. Nos acostumbraremos seguro».

Van Bommel durante la rueda de prensa en el Camp Nou – REUTERS

El PSV llega como líder de su Liga, invicto, al igual que el Barcelona. Uno de los grandes alicientes estará en ver en el banquillo a Marc van Bommel, que jugó en el Barcelona de Rijkaard que gano la Champions en la final de París. El entrenador holandés espera llevarse el triunfo esta tarde. «Si me conformara con una derrota por la mínima me hubiera quedado en casa. El Barcelona no está en su forma óptima, pero vamos a intentarlo. En el fútbol siempre hay sorpresas», empezó asegurando el técnico, que recordó su etapa en el Barça: «Me he encontrado con gente con la que trabajé. Cuando eres futbolista no te das cuenta de lo grande que es el estadio, pero cuando vuelves con la familia ves lo bonito que es el Camp Nou». Y avisó que ya ha avisado a sus jugadores que no tolerará que le pidan la camiseta a Messi durante el partido. «No me gusta que eso se haga al descanso, no es profesional. Si conseguimos un buen resultado todos pueden pedirle su camiseta».

Eso sí, Van Bommel reconoció que «Messi sigue siendo el número uno aunque no gane el Balón de Oro», Y añadió: «Intentaremos mejorar lo que estamos haciendo. En cualquier circunstancia es complicado introducir nuevos mecanismos. Puedo cambiar el estilo un día y tener éxito, pero eso no es lo habitual. Los jugadores saben que no será fácil».

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