El Ayuntamiento de Madrid no podrá mover el monumento a Cervantes en Plaza de España

El monumento a Cervantes, en la plaza de España, ya es Bien de Interés Patrimonial (BIP). El Consejo de Gobierno aprobó ayer el último paso de este expediente, que «blinda» el conjunto artístico e impedirá a Manuela Carmena girar la estatua 180 grados, que es lo que se planteaba en el proyecto para la reforma de esta plaza.

El portavoz regional, Pedro Rollán, informó sobre esta declaración BIP para el monumento, que «blinda» ante cualquier intento de desplazarlo, cambiar su ubicación o similar. Se trata de una figura de protección que se aplica a este conjunto, construido en 1929 y que responde a un proyecto de Rafael Martínez Zapatero y Lorenzo Coullaut, a quienes también se unió al inicio de las obras Pedro Muguruza.

Se trata, dijo Rollán, «de una de las piezas más importantes y significativas de la escultura monumental madrileña», que, además, no se encuentra «en un sitio cualquiera».

Estudio histórico

Al declararlo BIP, la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid intenta poner en valor la importancia artística de esta escultura, que, a partir de ahora, explican gráficamente fuentes de la Consejería de Cultura, «no se puede tocar».

Cuando las autoridades regionales conocieron la intención de Carmena de cambiar la orientación del monumento –que ahora mira hacia el sur, pero el Ayuntamiento quería que se girara, para encararse hacia el Edificio España–, hicieron un estudio histórico-artístico de la obra, en el que contribuyó la asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio.

Esta entidad hizo bandera de este tema, y en mayo ya pedía la incoación de expediente como BIP de este monumento. Sobre la posibilidad de moverlo o girarlo, calificaban la decisión de «delirante». A juicio de sus técnicos, la medidade mover el conjunto 180 grados «no tiene justificación alguna, más que la explicitada por los autores de que los paseantes vean desde el gran espacio propuesto al norte de la ordenación las dos figuras de Don Quijote y Sancho, para que puedan ser fotografiados por los turistas y viandantes».

No es esta la primera iniciativa relacionada con la reforma de la plaza de España que el Ayuntamiento ha tenido que modificar por la oposición del Gobierno regional. De hecho, como recordaba ayer el vicepresidente y portavoz del Gobierno regional, con su actuación de ayer el Ejecutivo autonómico intentaba evitar lo ocurrido en este mismo proyecto con los muros de los Jardines de Sabatini, que el Gobierno municipal intentó «derribar sin consultar con Patrimonio».

La idea era que esta zona verde fuera más accesible, pero, también tras el rechazo de la Comisión de Patrimonio –que temía que la medida afectara a unos jardines históricos que miran al Palacio Real–, se descartó derribar ese muro y, a cambio, se van a eliminar barreras y suavizar pendientes para que se abra hacia la futura plaza de España remodelada.

Estudios arqueológicos

Está previsto construir en esta zona rampas totalmente accesibles y también instalar ascensores que comuniquen con el Campo del Moro, invisibles desde el exterior porque se colocarán tras un muro ya existente.

Una tercera modificación aún pendiente es la prolongación del túnel de Bailén. En este punto, la Comunidad de Madrid también hizo valer su competencia de defensa del patrimonio, y pidió al Ayuntamiento un estudio arqueológico previo a esos trabajos, dado que esta es una zona sensible e importante desde el punto de vista del patrimonio histórico-artístico de la capital de España.

Cuando la Comisión Local de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid dio el visto bueno a la reforma planteada, el pasado mes de abril, recomendaba también para esta prolongación del túnel un diseño más detallado, que estaría condicionado por las intervenciones arqueológicas, previas a cualquier remoción del terreno.

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