El autobombo de la candidata Carmena

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, reapareció ayer públicamente en el Palacio de Cibeles tras el accidente que sufrió el pasado 18 de septiembre al tropezar con los cables del ordenador en su casa. La caída, que requirió el ingreso hospitalario de la regidora en el Hospital de La Princesa durante una noche, obligó a retrasar una semana el Debate del Estado de la Ciudad. Ayer se retomó la cita institucional más importante del año y fue la dimensión de la brecha de la dirigente de Ahora Madrid y la magulladura de su amoratada mejilla izquierda los primeros puntos extraoficiales del día. «Menudo leñazo se tuvo que dar», se escuchaba en los corrillos.

Carmena comenzó su extensa intervención agradeciendo las muestras de apoyo de todos los grupos de la oposición. «Me habéis emocionado porque he sentido vuestro afecto y creo que el afecto es un elemento absolutamente determinante para cualquier actividad y, cómo no, para ésta, que nos une a todos, que es mejorar Madrid», entonó desde su tribuna presidencial. Pero el talante conciliador y amigable con el que comenzó el pleno se fue torciendo a medida que los portavoces de la oposición fueron rebatiendo la exitosa gestión que vendió la alcaldesa, que aspira a la reelección.

Ella dio rienda suelta a un autobombo carente de autocrítica. Para su equipo va todo bien: la limpieza, la contaminación, las inversiones en la ciudad, la construcción de viviendas, su política de proliferación de huertos urbanos, la actividad cultural, el apoyo a la inmigración… Aunque reconocieron que les hacen falta otros cuatro años más para mejorar, como apuntó la portavoz municipal, Rita Maestre.

Dos horas y quince vídeos

Dos horas de intervención y quince vídeos proyectados para apoyar las palabras de la regidora desataron las críticas de toda la oposición: «Esperamos que esta propaganda la haya pagado su grupo político y no los madrileños», interpeló la portavoz de Ciudadanos, Begoña Villacís; «he tenido la sensación de que ha comenzado la campaña electoral», recriminó su homóloga socialista, Purificación Causapié. José Luis Martínez-Almeida, el líder del PP en la ciudad, arrancó su discurso bromeando también con los vídeos de la alcaldesa: «Se viene a debatir y no a ver Cine de Barrio». Del tono jocoso pasó a la provocación.

Fueron sus palabras las que más crisparon el ambiente. Cargó contra Ahora Madrid, pero menos piedad tuvo con el Partido Socialista, al que trató de fulminar en clave nacional arremetiendo contra el plagio de la tesis de Pedro Sánchez, las dimisiones de dos ministros, Huerta y Montón, y las escuchas de Villarejo que mantienen contra las cuerdas a la ministra de Justicia, Dolores Delgado. «Esperaba que Causapié, tan comprometida siempre con la causa LGTBI, empezara su discurso condenando tener una ministra homófoba, que insulta por razón de la diversidad sexual al ministro del Interior, o por una muestra del heteropatriarcado más claro», lanzó, hiriente. La concejal socialista, ya a la salida del debate, criticó el tono «agresivo». «Es indecente que insulte a un presidente del Gobierno que nada tiene que ver con la corrupción», condenó Causapié, aludiendo a los casos que han puesto en jaque al Partido Popular en los tribunales.

Nuevas promesas

Los socialistas no se alinearon ayer con Ahora Madrid. Echó en cara la edil del PSOE que hubieran llegado tarde en el control de las viviendas de uso turístico, indicando que se habían disparado en más de un 300%; la limpieza sigue siendo o que más preocupa a los madrileños, según una encuesta de calidad de vida: «No podemos ocultar esa realidad por muchos vídeos que pongamos». Lo único que aplaudió Causapié fue el trabajo del comisionado de la Memoria Histórica.

Villacís, que definió el debate como «delirante», destacó que se incrementó el aumento de quejas en materia de suciedad un 77%, los problemas con las bandas latinas, el aumento del precio de los pisos un 33% y la reducción del «stock» de vivienda un 40%.

Almeida centró su repaso en el repunte de los manteros en las calles en un 24% por su inacción y su consecuente enriquecimiento para las mafias que abusan de ellos. No olvidó mencionar la red clientelar de Ahora Madrid; el caso Bicimad, con el que han enriquecieron a una empresa privada con tres millones de euros, o que se trata de la Corporación con más ediles imputados, como Sánchez Mato y Celia Mayer, por el Open de Tenis.

Manuela Carmena aprovechó para colar dos promesas electorales de cara a 2019: la reactivación de la operación Campamento, muerta desde hace diez años, y su pretensión de evitar la subida de los precios en el alquiler de viviendas. Aunque, como con los desahucios, poco margen tiene con sus competencias.

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