«El Auto de los Reyes Magos» regresa a la catedral de Toledo

El trascoro de la catedral de Toledo acoge el próximo viernes 4 de enero, a las 19.00 horas, una representación extraordinaria del Auto de los Inocentes del dramaturgo Pedro Villora, que recupera la escenificación del Auto de los Reyes Magos dentro de una trama dirigida por José Carlos Plaza sobre la actual tragedia de los refugiados.

Ochocientos años después, el «Romance a los Santos Reyes», como se tituló originalmente este texto teatral, volverá al lugar donde fue escrito hace varios siglos. El actual cabildo catedralicio, la Compañía Nacional de Teatro Clásico y Producciones Faraute rinden de esta forma un homenaje a la catedral primada y al canónigo que la encontró en el siglo XVIII, Felipe Fernández Vallejo.

«El Auto de los Reyes Magos es muy importante por tratarse de la primera obra teatral en romance o castellano», destaca Isidoro Castañeda, técnico del archivo de la catedral de Toledo, quien cuenta a ABC que el teatro escrito en castellano surgió vinculado a la liturgia en las catedrales y, en concreto, al templo toledano.

El tema de esta obra de teatro es lo que se conoce como «El oficio de la estrella» («Officium stellae» en latín), indica Isidoro Castañeda, quien explica que era una representación dramática que se hacía en la liturgia de las horas durante la epifanía, el día de los Reyes Magos, el 6 de enero. «Lo original de esta obra toledana —apunta— es que se escribe ya no en latín, sino en castellano».

Según el responsable del archivo catedralicio, El Auto de los Reyes Magos se copió en un códice de tema bíblico que se encontraba en la biblioteca medieval de la catedral de Toledo; un documento que en el siglo XIX, debido a la desamortización, fue incautado y se llevó en 1869 a la Biblioteca Nacional , en Madrid. «Es un códice que los clérigos utilizarían para el estudio de La Biblia y, dentro del cual, se copió esta pieza teatral», afirma.

Además, señala Castañeda, la obra es un manuscrito al margen del códice de tema bíblico, entre el que también se encuentran glosas de «Las lamentaciones de Jeremías», otro pequeño comentario del «Apocalipsis» y otro de «El Cantar de los Cantares».

Una imagen de una epifanía de un misal
Una imagen de una epifanía de un misal – Biblioteca Catedral Toledo

La obra la descubrió en el siglo XVIII Felipe Fernández Vallejo, canónigo de la catedral de Toledo, el cual concluyó en su momento que la obra se escribió en el siglo XIII, coincidiendo con el reinado de Alfonso X el Sabio. Sin embargo, según reconoce el archivero toledano, la cronología de la obra no está clara, ya que hay estudiosos que la sitúan hacia la segunda mitad del siglo XI y otros, en el siglo XIII.

También hay mucho debate sobre el autor del Auto de los Reyes Magos. Castañeda tiene claro que quien lo escribió fue un clérigo vinculado a la escuela catedralicia. Pero la discusión gira en torno al origen de ese clérigo, ya que se duda entre que fuera franco, es decir, de origen francés, o que fuera un mozárabe, es decir, un antiguo cristiano que permaneció en Toledo durante la dominación musulmana, algo que se discute por el lenguaje que se utiliza en la obra.

Sociedad multicultural

El objetivo de esta pieza teatral era demostrar que el niño nacido es el hijo de Dios. Por eso, los Reyes Magos deciden realizar una serie de ofrendas —el oro, el incienso y la mirra— y en la obra se dice que, si el niño elige el incienso, será una prueba de su divinidad. Pero, tal y como subraya el responsable del archivo catedralicio, el propio contenido del Auto de los Reyes Magos es también «muy original» porque las representaciones de la epifanía, en el caso de la obra toledana, dan mucho peso al encuentro con el rey Herodes y con los rabinos judíos.

Según relata, «cuando los Reyes Magos ven una estrella, creen que es el anuncio del nacimiento de Jesús de Nazaret y, después de un debate, se ponen en camino. Toda esta escenificación sirve para contextualizar la obra en la sociedad multicultural y la convivencia entre las tres religiones del Toledo del rey Alfonso X el Sabio, pero siempre intentando anteponer la superioridad del cristianismo sobre el judaísmo y el islam».

Además, Castañeda cree que es una obra que se copió antes de que se construyera la catedral gótica de Toledo, cuando la ciudad estaba todavía muy arabizada. Por eso, otro de los debates es saber si la obra se llegó a representar en la catedral o fue una obra escrita para la lectura privada, como un diálogo teológico entre las tres religiones monoteístas.

No obstante, El Auto de los Reyes Magos no es el único texto literario que se ha encontrado en la catedral de Toledo, ya que en la biblioteca catedralicia se han hallado otra serie de obras muy importantes para el nacimiento de la literatura española. Así, por ejemplo, El Libro de Buen Amor procede de un manuscrito copiado en la escuela catedralicia que también acabó en el siglo XIX en la Biblioteca Nacional de Madrid. Al igual que pasó con el Auto de la Pasión, del siglo XV, que fueron las primeras composiciones poéticas vinculadas a la festividad del Corpus Christi, como precedente de los autos sacramentales.

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