el Atlético vapulea al Real Madrid (3-7)

Nadie pensaba que el partido de este viernes entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid en New Jersey fuera histórico, más allá de ser un gran espectáculo de fútbol veraniego y el primer derbi entre los dos grandes equipos madrileños fuera de Europa. Acabó siendo un partido que quedará en los libros y en la memoria de la rivalidad entre merengues y colchoneros. El Atlético infligió una de las mayores humillaciones (3-7) que ha recibido el madridismo, aunque no fuera una competición oficial.

Fueron siete goles los que encajó el Madrid. Podrían haber sido una docena. Pero lo peor no fue la goleada, sino la imagen descompuesta que dejó el equipo de Zinedine Zidane. La única buena noticia para los blancos fue el aviso que este descalabro mayúsculo supone para el club. Una razón para que Zidane exija fichajes, como su deseado Paul Pogba. O para que Florentino Pérez cambie la dinámica con una compra de relumbrón.

El partido arrancó a favor del Atlético, literalmente, desde el primer minuto. En la primera posesión que tuvieron los rojiblancos, Joao Felix se la cedió Diego Costa y el tiro cruzado del hispanobrasileño se le coló a Thibaut Courtois con la ayuda de un rechace en Sergio Ramos.

El chorreo atlético fue imparable. El reloj no había llegado a la media hora y los colchoneros ya habían marcado cuatro. El equipo de Diego Simeone fue superior sobre todo por intensidad. El Madrid no se presentó. Lento en el centro del campo, siempre tarde en las marcas, perdiendo todos los rechaces, sobrepasados Ramos y Nacho en los centrales, inexistentes Kroos y Modric en el medio. El quinto cayó en el último minuto de la primera parte, una manita para el recuerdo, con Costa cazando goles (cuatro en el total del partido) y el joven Felix demostrando que quizá vale los casi 130 millones de euros que han pagado por él.

En el segundo tiempo, con muchos cambios, el partido se relanzó. El Atlético marcó otros dos y tuvo a placer otros tres. El encuentro perdió intensidad y un par de arranques de orgullo de Nacho permitieron una pequeña reacción, intrascendente para la humillación.

El ridículo fue tal que la afición madridista, mayoritaria en el estadio MetLife, se puso a hacer la ola cuando ya llevaban siete goles en contra. Inexplicable, como todo lo que ocurrió esta noche.

Lee más: abc.es


Comparte con sus amigos!