El amargo inicio de Cristiano en Italia

¬ęEmpieza la era del marciano¬Ľ. As√≠ de contundente titulaba ‘La Gazzetta dello Sport’ la llegada de Cristiano Ronaldo a Tur√≠n hace poco m√°s de dos meses. Desde entonces, el Calcio ha sido v√≠ctima del ¬ęfen√≥meno¬Ľ del portugu√©s, ese que trae consigo el desembarco de uno de los mejores jugadores del mundo, cinco veces ganador del Bal√≥n de Oro, en una liga necesitada de grandes nombres.

Y es que desde que se anunci√≥ su fichaje en julio, a la Juventus le ha dado tiempo a conocer lo que significa tener en tus filas al Cristiano. La entidad se ha revalorizado en la bolsa italiana, vende m√°s camisetas y la repercusi√≥n de su trayectoria deportiva traspasa todas las fronteras. La Juventus es una marca mundial como nunca antes lo hab√≠a sido. Y todo por Cristiano, cuyo f√ļtbol sin embargo a√ļn no ha despegado.

No fue hasta el √ļltimo partido de la Serie A cuando el luso perfor√≥ por primera vez una porter√≠a rival con la camiseta de la Juventus. Era su cuarto partido como bianconero y las dudas hab√≠an empezado a surgir. Contest√≥ a las mismas con un doblete y al t√©rmino del partido habl√≥ de su falta de punter√≠a: ¬ęA lo mejor estaba un poco ansioso, como es normal despu√©s de salir del Madrid y tras todo lo que pas√≥¬Ľ. Sus dos goles parec√≠an el aviso perfecto de cara a lo que se acercaba: su competici√≥n fetiche, la Champions League.

Hasta ese momento Cristiano había disputado 360 minutos, traduciéndose su cifra anotadora en un gol por cada 180 minutos, un bagaje muy pobre para un jugador acostumbrado a destacar de cara a portería. Por ello la Champions llegaba en el momento perfecto: tras quitarse de encima la presión de estrenarse como goleador, podría prolongar su racha con el balón de las estrellas, ese con el que ya lleva 120 tantos, más que nadie en la máxima competición.

El destino quiso que la Champions le trajera de vuelta a Espa√Īa. Estole colocaba, adem√°s, en un contexto conocido y en un estadio, Mestalla, donde incluso ya hab√≠a saboreado grandes √©xitos en el pasado, como fue la Copa del Rey ganada al Barcelona con tanto suyo de cabeza. Cristiano fue el foco de todas las miradas desde antes del encuentro y el pitido inicial descubri√≥ a un jugador con ganas de reivindicarse y de seguir sumando logros.

Pero ni en su peor pesadilla el desenlace de su estreno con la Juventus en la Champions habr√≠a acabado de la manera en que lo hizo. Corr√≠a el minuto 29 cuando Cristiano se enzarz√≥ con Murillo. Felix Brych detuvo el encuentro y se fue a hablar con su ayudante de gol. La decisi√≥n estaba tomada: tarjeta roja. El delantero portugu√©s no se lo pod√≠a creer y rompi√≥ a llorar mientras le dec√≠a al √°rbitro que no hab√≠a hecho nada. Su s√ļplica no le vali√≥ un cambio del castigo. Si bien su equipo termin√≥ ganando el encuentro, Cristiano abandon√≥ Valencia cariacontecido.

El del mi√©rcoles fue su episodio m√°s amargo desde que aterriz√≥ en Italia. A las dudas sobre su acierto de cara a gol contest√≥ con un doblete, pero la Champions, competici√≥n por la que la Juventus suspira, la ha empezado de la peor manera posible. Pero el f√ļtbol no para y el domingo Cristiano tendr√° la oportunidad de quitarse la espinita. La Serie A vuelve y los juventinos visitar√°n la casa del Frosinone, donde el portugu√©s tratar√° de pasar p√°gina y aumentar su registro goleador en liga.

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