El alcalde de Santiago invoca al Apóstol para que «proteja y preserve el proyecto común de España»

«Que prevalezca el interés general y el interés común sobre los intereses particulares y partidistas. Protege y preserva este proyecto común que es España, como el mejor marco para avanzar en la igualdad, la democracia y el progreso de los pueblos que la componen. Ayúdanos a encontrar el camino que nos permita superar la actual situación». Con estas palabras, el alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, en calidad de delegado regio, ha aludido al clima político nacional durante su intervención durante la ceremonia de la Ofrenda Nacional al Apóstol, celebrada en Santiago de Compostela, como cada 25 de julio desde hace cuatro siglos; este año, con la particularidad de que la misa la acoge la iglesia de San Martiño Pinario, por las obras que continúan desarrollándose en la Catedral.

Santiago recupera la normalidad institucional después del mandato de Martiño Noriega al frente de Compostela Aberta, marca de la izquierda rupturista vinculada a Podemos en la capital gallega, y su negativa a participar en los actos que conmemoran el día más señalado para Galicia para Santiago. Bugallo, reelegido el pasado 26 de mayo, ha devuelto las aguas a su cauce en una mañana marcada precisamente por el agua, con una llovizna intermitente que ha deslucido el primer acto, celebrado en la Praza do Obradoiro: allí, como también es tradición, el delegado regio ha pasado revista a las tropas, tras la interpretación del himno de España, para saludar a continuación a las autoridades, encabezadas por los presidentes del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas, y de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, entre otros representantes políticos.

A continuación se han trasladado a la iglesia de San Martiño Pinario, donde han sido recibidos por el arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio. La misa ha arrancado puntual, en torno a las 10.30 horas. En su invocación al Apóstol, el alcalde ha dejado varias pinceladas dirigidas a «los representantes de las instituciones», indicando: «Nos toca redoblar esfuerzos, más allá de colores políticos debemos trabajar por el bien de la ciudad, de Galicia y de España, que será el bien de todos y todas. La colaboración institucional será absolutamente imprescindible para llegar a buen puerto y confío plenamente en que así será. Hagamos de la concordia y el consenso el fundamento de nuestra forma de actuar».

Bugallo ha tenido palabras para «las víctimas del accidente de Angrois», afirmando que «el dolor sigue estando presente», así como las víctimas de la violencia machista, una «lacra» que «tiene que ser erradicada de raíz», porque «no podemos tolerar ni un asesinato más». El regidor ha invocado «una sociedad más justa y tolerante», con hincapié en potenciar la educación, acabar con el desempleo, atender a los más mayores, luchar contra el cambio climático y erradicar la pobreza y la desigualdad económica.

En su invocación, ha recordado que «en los próximos años celebraremos tres Años Santos, empezando ya en 2021», y se ha mostrado convencido de que «conseguiremos que este sea el mejor Año Santo que hayamos celebrado». «Somos la muestra», ha ampliado, «de que la diversidad cultural y religiosa no está reñida con la convivencia. Como tampoco lo está la tradición con la modernidad. Somos una ciudad cosmopolita, universal, pero a la vez apegada a sus tradiciones, que respetamos y veneramos».

Sombra de dolor por Angrois

En su respuesta a la invocación del delegado regio, monseñor Julián Barrio ha señalado que «ninguno de nosotros puede olvidar esa sombra de dolor que en las vísperas de tu fiesta se extendió en la ciudad por el accidente ferroviario», en alusión a la tragedia de Angrois. «Recuerdo también a las personas que murieron por cualquier forma de violencia siempre irracional. Intercede por nuestros gobernantes para que sepan encontrar, en diálogo sereno y respetuoso con la verdad, soluciones a los problemas políticos, sociales y culturales; y por todas aquellas personas que están ofreciendo sus mejores esfuerzos para responder a las exigencias del bien común».

En otro momento de su intervención, el arzobispo de Santiago ha señalado, en una línea similar: «Miremos a la humanidad sufriente en los refugiados, en los excluidos, en los migrantes forzosos, en los pobres, en las víctimas inocentes de tanta violencia sin sentido, que nos conmueven. El otro es siempre una llamada, y a veces lo convertimos en un peligro».

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