EE.UU. aumenta la presión contra Maduro en la ONU

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas celebró este martes una reunión extraordinaria para tratar la crisis humanitaria y política en Venezuela. La convocatoria corrió a cargo de EE.UU., el principal aliado en la comunidad internacional del Gobierno del presidente encargado Juan Guaidó, y supuso la primera reunión del órgano decisivo de la ONU desde los incidentes violentos del pasado sábado en las fronteras de Venezuela con Brasil y Colombia, que acabaron con cuatro fallecidos y centenares de heridos cuando las fuerzas de seguridad del régimen de Nicolás Maduro trataron de bloquear la entrada de ayuda humanitaria.

«Fue un uso de fuerza sin precedentes que provocó actos de violencia en dos fronteras internacionales», aseguró sobre la actuación de las fuerzas de Maduro y paramilitares aliados del dictador Elliott Abrams, enviado especial del Gobierno de EE.UU. a Venezuela, y que ayer representó a su país en el Consejo de Seguridad.

Abrams aseguró que su país impulsa una resolución del Consejo de Seguridad que permita «la entrada de ayuda humanitaria» en Venezuela y que lleve a elecciones libre en el país sudamericano.

Abrams insistió en que su país seguirá con la «presión diplomática y económica» sobre el régimen de Maduro y advirtió que habrá más sanciones «esta semana y la que viene» contra altos cargos de su Gobierno. Por su parte, los representantes de la Unión Europea reafirmaron su «apoyo total» a la Asamblea Nacional que da legitimidad a Guaidó como presidente encargado.

En representación del régimen de Maduro compareció el ministro de Asuntos Exteriores, Jorge Arreaza, cuyo Gobierno cuenta con el respaldo en el Consejo de Seguridad de Rusia y China. Arreaza dedicó una intervención de más de medio ahora a calificar de «golpe de Estado» la proclamación como presidente de Guaidó, a denunciar la posición de EE.UU. y a ofrecer una explicación de los incidentes vividos en la frontera en las antípodas de la mayoría de los participantes en la reunión, incluida la de la propia ONU, representada por Rosemary DiCarlo, subsecretaria general para Asuntos Políticos y Construcción de la Paz. Según Arreaza, la violencia vino fundamentalmente de quienes trataban de introducir la ayuda humanitaria en el país y aseguró, sin aportar evidencias, que un camión que se quemó en la frontera con Colombia llevaba herramientas para hacer barricadas y fabricar armas.

El representante de la dictadura de Maduro tuvo a su lado al embajador de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, que aseguró que su país se opondría, como era de esperar, a una resolución que permita la ayuda humanitaria en Venezuela y dijo que la única intención de EE.UU. es conseguir «un cambio de régimen». A pesar de los muertos y heridos el pasado sábado, Nebenzia defendió que las fuerzas de seguridad de Maduro actuaron con «calma y moderación».

A pesar de esta oposición, Abrams aseguró que esta semana se presentará una resolución para su votación, en la que también están trabajando los países europeos. Con el poder de Rusia y China, que no han cedido su apoyo a Maduro, es muy improbable que se apoye cualquier texto que suponga una condena al régimen de Maduro, dé legitimidad al presidente Guaidó o fuerce la entrada de ayuda humanitaria en el país.

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