Ecolog√≠a de las decisiones: ¬ŅA qu√© le vas a decir “no” este a√Īo?

Formamos parte de una cultura en la que suele estar bien visto decir que “s√≠” a casi todo Cr√©dito: Shutterstock

Decir “s√≠” a todo tiene buena prensa, pero aprender a negarse a algunas cosas ayuda a tener una visi√≥n m√°s contextual e integradora

En los primeros meses del a√Īo arrancamos con √≠mpetu a cumplir las promesas que nos hicimos a nosotros mismos en la listas que redactamos para el A√Īo Nuevo. En 2020 voy a buscar tener m√°s tiempo para…; me voy a formar en…; con el equipo vamos a desarrollar…; voy a liderar la implementaci√≥n de un nuevo proyecto de…; me voy a mudar a una casa m√°s grande; voy a mantener una rutina de ejercicios; voy a dedicar m√°s tiempo a mis hijos.

Formamos parte de una cultura en la que suele est√° bien visto decir que “s√≠” a casi todo. Estar en todo, tener muchos proyectos simult√°neos y estar muy ocupados se asimila a empuje, compromiso, emprendedorismo, autoexigencia y voluntad para alcanzar el √©xito. Sin embargo, caemos muy habitualmente en la utop√≠a creer que podemos llevar a cabo tantas cosas a la vez, que podemos controlar todo. Sabemos que el tiempo, la energ√≠a y los recursos con los que contamos no son ilimitados. Cuando le decimos que s√≠ a algo, en simult√°neo le estamos diciendo que “no” a otras cosas que pueden ser m√°s importantes para nuestro desarrollo profesional, m√°s en sinton√≠a con nuestros valores y con el estilo de vida que anhelamos.

En esta √©poca solemos estar en modo “dise√Īo del a√Īo”. Es vital que pongamos sobre la mesa no s√≥lo los beneficios que anticipamos, sino tambi√©n las eventuales consecuencias indeseadas, tanto del resultado en s√≠ como del camino que tenemos que recorrer para lograrlo. Esta mirada integradora nos permite ver cada proyecto no ya como un √°tomo aislado, sino dentro del contexto que les otorga sentido. ¬ŅQu√© es esencial para m√≠? ¬ŅQu√© no lo es? ¬ŅQu√© es un s√≠ o s√≠? ¬ŅD√≥nde est√°n los conflictos y los obst√°culos? ¬ŅC√≥mo va a impactar en otros √°mbitos de mi vida, en las personas que me importan, en mi entorno?

De este modo se har√° m√°s evidente la necesidad de decir que “no” a algunas cosas, definir qu√© vamos a dejar de hacer, qu√© √≠tems vamos a tachar de la lista, al menos por ahora, para dar ox√≠geno y posibilidad de concreci√≥n a las prioridades, y tambi√©n para vivir de un modo m√°s equilibrado y feliz.

En la naturaleza no existen elementos u objetos aislados. Todo est√° interconectado en redes de sistemas complejos e interdependientes, que se relacionan entre s√≠ con el objetivo √ļltimo de asegurar la supervivencia. Si se introduce un cambio, aunque parezca peque√Īo, repercute en el todo, y puede generar m√°s adelante un efecto considerable, impensado, que pone en riesgo el equilibrio ecol√≥gico. Hoy sufrimos las consecuencias de nuestra arrogancia como especie, porque la mirada exclusiva en el beneficio a corto plazo nos ha puesto al borde del colapso, con el riesgo de destruir al planeta y de destruirnos.

Gregory Bateson, bi√≥logo, ling√ľista, epistem√≥logo y figura emblem√°tica de la cibern√©tica y la teor√≠a de los sistemas, introdujo el concepto de ecolog√≠a de la mente: “As√≠ como una letra s√≥lo es comprensible en el contexto de una palabra, y √©sta a su vez en el de una frase, y √©sta en una situaci√≥n de enunciaci√≥n y una relaci√≥n entre personas comunicantes, tambi√©n un individuo s√≥lo puede ser comprendido cabalmente en el contexto de una sociedad, y √©sta en el de un ecosistema determinado”.

Cuando decimos que “s√≠” a todo podemos estar amenazando el equilibrio de nuestro contexto en tres dimensiones: yo, otros y ambiente. Aprender a decir “no” nos ayuda a tomar decisiones desde una perspectiva contextual e integradora. Nos lleva a pensar en opciones inteligentes para conservar, en todo lo posible, la armon√≠a y el bienestar.

1. Decirme “no” a m√≠ mismo

Muchas veces nos imponemos demasiado a la vez, nos autoexigimos exageradamente. La sensación es la de no querer perdernos de nada. Además, tomamos lo nuevo y no soltamos nada de lo viejo.

¬ŅQu√© cosas importantes estamos dispuestos a resignar en otros contextos (actividades, vida familiar, tiempo dedicado?)

El exceso de actividad y de control puede llevarnos a la frustraci√≥n (¬Ņcu√°nto, realmente, podemos hacer?) y al burnout. Decir “no” es reconocer nuestros l√≠mites y ganar en claridad, foco, concentraci√≥n y efectividad para lograr los resultados que deseamos, y para transitar el camino elegido de la manera m√°s ecol√≥gica posible.

2. Decir “no” a los dem√°s

Es habitual que sea dif√≠cil e inc√≥modo decir “no” a otros, y muchas veces hasta produce culpa y verg√ľenza. Decimos “s√≠” por impulso, por inercia, porque creemos que no se puede decir que no “porque es lo que todos hacen”. Lo asumimos as√≠, no lo ponemos en duda. O nos decimos que es por compromiso, por tener la camiseta puesta, porque somos incondicionales y tenemos voluntad.

La dificultad para ponernos l√≠mites a nosotros mismos y a los dem√°s muchas veces se debe al ego, a la omnipotencia. Necesitamos que nos quieran, que nos valoren; queremos sentirnos indispensables e importantes para el otro. Sin darnos cuenta, por no decir “no” quiz√°s estamos siendo irresponsables. Decimos que s√≠ aunque tengamos demasiados platitos girando en el aire al mismo tiempo. No evaluamos las consecuencias m√°s all√° del presente. Es muy probable que algunos se rompan, y es muy dif√≠cil volver a pegar las piezas.

3. Decir “no” para cuidar el equilibrio del sistema

Es un buen ejercicio es hacer un paseo al futuro. Imaginemos que logramos el resultado que busc√°bamos. Me recib√≠; me nombraron en el puesto que quer√≠a, me mud√©; complet√© el proyecto que me apasionaba. Estos logros, que deber√≠an ser felices y celebrados, a veces se empalidecen por el costo que tuvimos que pagar en el camino. ¬ŅC√≥mo impact√≥ el viaje hacia el objetivo en la gente que me importa? ¬ŅFue beneficioso tambi√©n para ellos? ¬ŅSe mantuvo el equilibrio? ¬ŅCon qui√©n me tuve que pelear; de qui√©n me tuve que alejar; que tuve que dejar de hacer para llegar a esa meta?

Este paseo imaginario hasta el escenario del logro puede ser revelador. El no poner ni ponernos l√≠mites en el presente probablemente termine afect√°ndonos en el futuro. Por querer abarcar mucho, quiz√°s nos hicimos da√Īo o lastimamos a otros. Todos esos “no” que no dijimos son residuos que dejamos a lo largo del camino, que terminan perjudicando a nuestro ecosistema.

Mantener el equilibrio ecológico personal en las relaciones y en el entorno hace más probable el resultado que buscamos, el cambio que queremos lograr.

Mirar contextualmente y hacernos las preguntas adecuadas antes de invertir tiempo, recursos y energ√≠a nos permite anticiparnos a los posibles obst√°culos, resistencias y conflictos, as√≠ como minimizar el efecto negativo. Si, a pesar de las dificultades previstas, consideramos que el esfuerzo vale la pena, porque el objetivo es vital y relevante para nosotros, preparemos bien el terreno. Involucremos a las personas que van a estar afectadas para que entiendan la situaci√≥n y est√©n dispuestos a acompa√Īarnos y cooperar, aunque haya momentos duros. Transform√©moslos en aliados, para que no sean un obst√°culo. Como cantaban los Beatles, aunque a veces desafinemos, que no nos abandonen, que resuenen con nosotros y nos banquen: “Oh, I get by with a little help from my friends!”.

ADEM√ĀS

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