Ebullición en Venezuela por la ayuda: represión y deserciones en la frontera

En la localidad venezolana de Ure√Īa, las fuerzas chavistas se enfrentaron a manifestantes que reclamaban el ingreso de la ayuda Fuente: AP – Cr√©dito: Rodrigo Abd

En la localidad de Ure√Īa, fuerzas chavistas se enfrentaron a manifestantes que reclamaban el ingreso de la asistencia desde Colombia, mientras efectivos de la Guardia Nacional cruzaron a C√ļcuta; Guaid√≥ afirm√≥ que un cami√≥n logr√≥ atravesar la frontera

CARACAS.- La crisis de Venezuela tuvo otro punto de ebullición. La represión militar contra voluntarios y ciudadanos, y la deserción de varios efectivos de la Guardia Nacional venezolana en la frontera de Colombia marcaron el día D del desafío de la oposición contra el gobierno de Nicolás Maduro por el ingreso de la ayuda humanitaria.

“Todo aquel que no est√© del lado del pueblo y que impida la entrada de la ayuda humanitaria es un desertor que traiciona a nuestro pueblo”, clam√≥ Juan Guaid√≥, acompa√Īado por el presidente colombiano, Iv√°n Duque, en la propia frontera de Las Tienditas. El l√≠der opositor dijo que la operaci√≥n “pac√≠fica, multilateral y humanitaria” para permitir que la ayuda humanitaria enviada por la comunidad internacional ingrese a Venezuela hab√≠a comenzado al mediod√≠a, y que un cami√≥n con asistencia hab√≠a logrado cruzar la frontera con Brasil.

El presidente encargado cruz√≥ el puente de Puerto Santander, a una hora de C√ļcuta, en la tarde de anteayer. Y lo hizo a la carrera, tras una odisea de 30 horas jugando al gato y al rat√≥n en las carreteras del pa√≠s. El presidente de la Asamblea Nacional hizo caso omiso de la prohibici√≥n de salida del pa√≠s, dictada por el Tribunal Supremo de Justicia. Otro peque√Īo desaf√≠o dentro de esta pulseada hist√≥rica contra la revoluci√≥n.

A primera hora de la ma√Īana de ayer, cuatro guardias nacionales abandonaron sus posiciones en la zona venezolana para saltar la frontera y no participar as√≠ en la represi√≥n. Uno de ellos empotr√≥ la tanqueta que conduc√≠a contra la barrera oficialista y se pas√≥ al otro lado, pistola en mano.

“Yo tuve la valent√≠a que muchos de mis compa√Īeros no han tenido. Dentro de la tropa hay mucho desacuerdo, tambi√©n oficiales. Pero existe el miedo, no se puede decir nada en contra del gobierno. Ellos son 30 y nosotros, millones”, dijo el sargento Lin√°rez.

Freddy Bernal, enviado del gobierno para “proteger” el estado fronterizo de T√°chira, se√Īal√≥ que los militares venezolanos que desertaron y se fueron a Colombia buscaban montar un “falso positivo” cuando chocaron sus tanquetas contra los obst√°culos que bloqueaban el puente Sim√≥n Bol√≠var.

El antiguo comisario de polic√≠a respald√≥ durante toda la ma√Īana a Diosdado Cabello, n√ļmero dos de la revoluci√≥n, que insisti√≥ hasta la extenuaci√≥n en que esperaban en cualquier momento la invasi√≥n militar de Estados Unidos. Sin embargo, nadie ve√≠a por all√≠ a ning√ļn marine.

“Pretend√≠an decir que la Guardia Nacional estaba atacando a Colombia, ese es el falso positivo, eso es lo que Donald Trump hab√≠a pedido”, culmin√≥ Bernal.

Guaid√≥, que ayer visit√≥ un centro de acopio de ayuda en C√ļcuta, anunci√≥ que conceder√° la amnist√≠a a cualquier militar venezolano que deserte a trav√©s de la frontera con Colombia, cerrada por orden de Maduro. “En mi condici√≥n de comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional, dadas las circunstancias excepcionales que vive la rep√ļblica, dejo sin efecto la calificaci√≥n de traidores a la patria, para efectivos militares que crucen la frontera”, escribi√≥ en su cuenta de Twitter.

La Guardia Nacional actuó sin contemplaciones en el lado venezolano, incluso lanzaron gases lacrimógenos contra una procesión liderada por un padre católico, que bendijo a los manifestantes con una oración y agua bendita.

Monjas y mujeres, con banderas venezolanas, recibieron gases lacrim√≥genos como respuesta. Los gritos de “guardia, amigo, el pueblo est√° contigo”, de nada sirvieron en los primeros avances. Muchas mujeres resultaron ahogadas por el gas, entre ellas varias monjas. Por lo menos una de ellas fue herida.Entre ellas estaban Mujeres de Blanco, quienes en 2016 protagonizaron la gesta de cruzar a la fuerza el puente fronterizo pese a la presencia militar.

En aquel tiempo, la frontera tambi√©n estaba cerrada por orden de Maduro, que meses antes hab√≠a expulsado a miles de colombianos del territorio venezolano. Las mujeres compraron comida y medicinas en C√ļcuta, y volvieron a Venezuela.Al cierre de esta edici√≥n, la batalla no hab√≠a terminado. Todo lo contrario: cientos de voluntarios intentaban sobrepasar las trabas impuestas por el gobierno en las carreteras. El n√ļmero de manifestantes crec√≠a a cada momento.

El diputado Luis Florido dirig√≠a al grupo de parlamentarios que llegaban de distintos puntos. “La Guardia Nacional se est√° retirando”, asegur√≥.En el borde lim√≠trofe con Brasil se repitieron situaciones parecidas con otros protagonistas, los indios pemones. La violenta represi√≥n militar contra ind√≠genas, que acab√≥ con la vida de una mujer y dej√≥ 15 heridos, enardeci√≥ a los pobladores, que hostigaron durante toda la noche al Ej√©rcito, incluso quemaron dos puestos de control de la Guardia Nacional.

En tanto, irrumpi√≥ en la escena de la frontera el mayor general retirado Cl√≠ver Alcal√°, quien fuera uno de los m√°s poderosos militares con Hugo Ch√°vez y lleva varios a√Īos en la disidencia chavista contra Maduro. Lo hizo acompa√Īado de otro mayor, dispuestos a sumarse a la entrada de la ayuda humanitaria.

Los pemones recogieron 74 casquillos de bala y ocho bombas lacrim√≥genas tras los incidentes de la ma√Īana. Los ind√≠genas manten√≠an secuestrados a cuatro militares, entre ellos un general que estaba al frente del operativo de ayer; incluso comenzaron un juicio popular contra ellos.El despliegue militar era enorme ayer tanto en Caracas como en otras ciudades del pa√≠s. Ello no impidi√≥ el asalto de los colectivos paramilitares chavistas contra una caravana de diputados y periodistas en Vega de Aza, estado de T√°chira.

Con armas largas, sacaron a los parlamentarios del ómnibus, golpearon a algunos y les robaron los teléfonos celulares. También sustrajeron tarjetas y los equipos de televisión.Miles de opositores tomaron varias zonas en la capital para dirigirse desde allí hasta los más importantes cuarteles militares, incluida la base de La Carlota.

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