Drawing Room se lame las heridas en su IV edición

Los distinguidos salones del Palacio Santa Bárbara en Madrid acogen desde hoy la cuarta edición de Drawing Room, la única feria especializada en dibujo contemporáneo en España. En este enclave refinado de la segunda mitad del siglo XIX, el visitante se traslada a una época pasada, a la vez que se deleita con la diversidad de obras expuestas pertenecientes a una veintena de galerías del ámbito nacional e internacional.

Las mujeres y los jóvenes protagonizan esta cita con el arte de la capital. «Hay cuarenta artistas de los cuales 17 tienen menos de 40 años. Y 18 son mujeres, casi la mitad», detalla la directora de la feria, Mónica Álvarez Careaga. La también comisaria y productora cultural relata que, en años anteriores, han tenido «dibujantes más consagrados, más mayores». No obstante, asegura que «están encantados» con este giro.

Una de las galerías portuguesas que expone esta ediciónM. DORADO

La sede de Drawing Room también ha cambiado en esta ocasión. En 2018, se celebró en el icónico Círculo de Bellas Artes. No obstante, la coincidencia del estreno de la feria con Carnaval ha impedido que se desarrolle este año en ese escenario. «Cuando me comunicaron que no nos podían prestar la sala por el baile de máscaras juro que me eché a llorar, porque se trata de un espacio muy amplio y en el que todo está en una sola planta. Aquí, las galerías están en dos plantas y el montaje es más complejo», expresa ahora contenta Álvarez Careaga. Al tratarse de un bien histórico protegido, tenían prohibido tocar las paredes o colgar objetos en ellas. Lo que no ha impedido que consigan crear un ambiente envolvente que sumerge a los asistentesen un universo singular. A lo que se añade que es, según su directora, «un barrio lleno de boutiques, diseñadores, restaurantes, donde se encuentran muy cerca los compradores de este tipo de arte».

Del 27 de febrero al 3 de marzo está teniendo lugar también ARCOmadrid 2019, lo que supone mayor proyección para Drawing Room, que se beneficia de la llegada de cientos de coleccionistas e invitados relevantes que acuden a Ifema y, que durante su corta estancia, se dejan ver por otras ferias repartidas a lo largo y ancho de la ciudad. En palabras de Álvarez Careaga: «Vivimos gracias a ARCO. Cuanto mejor les vaya, mejor nos va a los demás».

Un espacio variado

Yasuo Kitai es uno de los galeristas japoneses que repite en la feria. «Solo he traído a una artista, Mizuho Koyama, que ha realizado un rollo desplegable decorativo que en Japón se coloca en un tokonoma, que es un espacio estrecho donde ponemos las obras de arte», manifiesta a ABC Cultural. Esta dibujante emplea el «sho», es decir, la caligrafía tradicional japonesa ejecutada con pincel. «Dibuja las letras del alfabeto latino, mensajes en inglés y la composición de su obra es completamente occidental. Mezcla lo nipón con lo occidental», aclara Álvarez Careaga.

Nuria Riaza trabajando en su proyecto
Nuria Riaza trabajando en su proyecto – M. DORADO

Unas escaleras de mármol con lucernario de cristal conducen hasta la planta superior, donde Nuria Riaza expone por primera vez en una feria con la galería valenciana Pepita Lumier, focalizada en el dibujo, la ilustración y los originales del cómic. Una de sus directoras, Cristina Chumillas, cuenta que tienen pinturas desde 225 hasta los 1.500 euros. Un bolígrafo bic de color azul vuelve a ser su herramienta principal para crear. El punto de cruz es otra de las técnicas que ha utilizado en su proyecto «La memoria de las piedras», repleto de metáforas y poesía y en el que cada dibujo está acompañado de un texto que trata de reflejar «el sentimiento de personas diferentes ante una pérdida o ante una desaparición», comenta Riaza. «Es una revisión necesaria sobre la Guerra Civil, porque se ha olvidado el papel de las mujeres –tanto las que combatieron como las que se quedaron en casa– y, por eso, aparecen con los rostros tapados», añade.

La crítica a las industria cosmética y alimentaria también está presente en el espacio que Luna Bengoechea tiene en Lucía Mendoza, entre cuyos dibujos se encuentra el de la planta de donde se extrae el aceite de palma. Por el uso de la tinta termoluminiscente, el visitante tiene que comprobar con una linterna la lista de denominaciones que está en estos productos del mercado ya que, sin el apoyo de la luz, permanece oculta al ojo humano.

Otra de las obras destacadas es la de Beatriz Ros. En un rincón escondido y pintado en el color que simboliza la pasión, el rojo, la galería Yusto/Giner presenta el trabajo erótico de la dibujante, que trata el mito de Apolo y Dafne, por el cual la segunda se transformó en laurel para evitar que el primero la violase.

Daniel Verbis posa junto a su obra
Daniel Verbis posa junto a su obraM. DORADO

Por otro lado, la galería Siboney ha traído a Daniel Verbis. «Es el que más enreda, el que más juguetea de los artistas que represento. Se adapta bien a una feria contemporánea como esta», declara su director, Juan González de Riancho. «En esta serie, a la que llamo Cúmulos, dibujo nubes, crisálidas, remolinos. Trabajo mucho con el collage porque genera encuentros de mundos diferentes con significados que a su vez generan mensajes distintos que son emocionales o plásticos», expone Verbis.

Novedades de la edición

Esta edición, la feria pone especial énfasis en el coleccionismo de dibujo y obra sobre papel. Asimismo, inaugura el Premio Nuevo Talento Drawing Room/ El Corte Inglés, destinado a apoyar a los jóvenes creadores en aras de convertirse en profesionales y dotado con 2.000 euros. La única condición para que puedan ser galardonados es que hayan nacido después de 1980 y que su obra muestre una nueva aproximación al dibujo contemporáneo. «Se otorga el sábado. El jurado está formado por mujeres: la directora del Museo Lázaro Galdiano, la del Museo ABC y una asesora artística de Lisboa. Se pasearán por todas las estancias y decidirán», explica Álvarez Careaga.

A pesar de las novedades introducidas esta edición, su directora subraya que la clave de su éxito es que la definieron bien desde sus inicios: «Nosotros seleccionamos los proyectos por la calidad de los artistas, aunque la galería sea pequeña». Esta es una de sus señas de identidad: no se dejan sorprender por las grandes firmas, sino que dan la oportunidad a emergentes y maestros por igual.

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