Dos meses libre, tras 20 a√Īos preso

Bernardo Montoya ¬ęse agazap√≥ detr√°s de la puerta del dormitorio y de forma sorpresiva e inopinada y sin mediar palabra, la acometi√≥ con el machete que portaba, asest√°ndole primero una pu√Īalada en la regi√≥n dorsal y seguidamente cuando aquella se hallaba en el suelo, otras seis pu√Īaladas en el cuello (…)¬Ľ. Cuando la Guardia Civil decidi√≥ detener ayer al sospechoso de la muerte de Laura Luelmo sab√≠a ya ‚Äďporque llevaban varios d√≠as tras sus pasos‚Äď que se enfrentaban a un tipo bragado y peligroso, un exconvicto con un largo historial delictivo acostumbrado a tirar de cuchillo y de fuerza.

El fragmento reproducido aparece en los hechos probados de la sentencia por la que la Audiencia de Huelva conden√≥ a Bernardo Montoya a 17 a√Īos y 9 meses de prisi√≥n el 5 de noviembre de 1997. En 1994 consta su primer ingreso en la c√°rcel. Entr√≥ en casa de Cecilia, una octogenaria de Cortegana (Huelva) y la hiri√≥. La mujer le denunci√≥ y √©l para impedir que declarara en su contra decidi√≥ matarla el 13 de diciembre de 1995. Entr√≥ por una ventana, sorprendi√≥ a la anciana y acab√≥ con su vida a machetazos. El fallo destaca que la v√≠ctima no tuvo ninguna posibilidad de defensa. Se le conden√≥ por asesinato, allanamiento de morada y obstrucci√≥n a la Justicia y se le aplic√≥ una atenuante al considerar que ten√≠a ¬ęlevemente afectada su voluntad¬Ľ por su grave adicci√≥n a la hero√≠na y la coca√≠na. La sentencia le prohib√≠a volver a Cortegana, donde viv√≠a, durante cinco a√Īos.

¬ęC√°llate o te pincho¬Ľ

El vengativo Bernardo Montoya, de 50 a√Īos, nacido en Badajoz, ingres√≥ en prisi√≥n y durante los √ļltimos 20 a√Īos no ha hecho m√°s que entrar y salir de la c√°rcel. Durante un permiso penitenciario, en abril de 2008 abord√≥ a una chica de El Campillo de 27 a√Īos:¬ęC√°llate o te pincho, vente para abajo¬Ľ, la amenaz√≥ con un cuchillo en el cuello. La mujer paseaba con su pastor alem√°n que la salv√≥ del ataque m√°s que seguro de este individuo. Logr√≥ zafarse y salir corriendo. Montoya apu√Īal√≥ al perro en un costado. Pese a que la mujer denunci√≥ que quer√≠a abusar de ella, solo fue condenado por amenazas a un a√Īo y seis meses de prisi√≥n. ¬ęLas intenciones no se pueden condenar¬Ľ, se√Īalan fuentes jur√≠dicas en alusi√≥n al supuesto m√≥vil del ataque a esta joven a la que tras la desaparici√≥n de Laura le lleg√≥ la noticia de que su agresor estaba en la calle. Al a√Īo siguiente, quebrant√≥ otro permiso. En 2010 reingres√≥ voluntariamente en el centro penitenciario y fue condenado a 180 d√≠as por el quebrantamiento.

En 2015 termin√≥ de cumplir la condena por el asesinato de Cecilia, la anciana apu√Īalada, pero la libertad le dur√≥ muy poco. En 2016 volvi√≥ a la c√°rcel al ejecutarse otra condena de dos a√Īos y diez meses, esta vez por dos robos con fuerza. En su expediente penitenciario constan varias sanciones, lo que significa que ni mucho menos ha sido un preso pac√≠fico. Ni dentro ni fuera lo ha sido. En octubre cumpli√≥ todas sus condenas y volvi√≥ a Cortegana como un hombre libre. Todo este perfil ya lo conoc√≠an los investigadores cuando ayer lo detuvieron.

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