Dos generaciones y una misma pasión: tocar en la Banda Sinfónica de la Ciudad

A Sof√≠a Eslava y V√≠ctor Skorupski los unen la m√ļsica y el trabajo en la Banda Sinf√≥nica de la Ciudad Cr√©dito: Soledad Aznarez

Un leve bullicio se oye en la Sala F del Centro Cultural San Mart√≠n. Sillas que se arrastran y objetos de metal que suenan al roce se confunden con el murmullo de mujeres y hombres. V√≠ctor Skorupski trae consigo su saxo soprano; lo quita de su funda con cuidado. Sof√≠a Eslava hace lo mismo con su clarinete y se sienta en la tercera fila de la media ronda. En minutos llegar√° el director invitado y el ambiente del sal√≥n se cubrir√° con el sonido de distintas piezas musicales. La primera ser√° la Obertura Romeo y Julieta, de Tchaikovsky. Es la Banda Sinf√≥nica de la Ciudad de Buenos Aires que se prepara para la pr√≥xima funci√≥n, una m√°s en su extenso recorrido de casi 110 a√Īos.

No hace mucho tiempo que Skorupski y Eslava comparten este espacio, pero ya hay algo que los une. Es esa pasi√≥n por tocar m√ļsica y, especialmente, por hacerlo como parte de esta centenaria instituci√≥n art√≠stica. No importa la edad ni el tiempo de permanencia. V√≠ctor tiene 62 a√Īos y desde 1991 -casi la mitad de su vida- es int√©rprete de la banda. “Soy uno de los m√°s antiguos”, dice el hombre, sonriente.

Sof√≠a, en cambio, todav√≠a no cumpli√≥ su primer a√Īo tocando en el grupo. A fines de 2018 se present√≥ a un concurso p√ļblico para ocupar una de las diez vacantes para clarinete. El arduo estudio de la obra impuesta, uno de los conocimientos t√©cnicos requeridos, dio sus frutos y la joven de 28 a√Īos obtuvo entonces su tan ansiado lugar. “No pod√≠a ser mejor. Era lo que m√°s quer√≠a”, reflexiona Eslava, y una gran sonrisa se dibuja en su rostro.

Desde que empez√≥ a dar sus pasos en la adolescencia, sab√≠a que quer√≠a ser una m√°s de esa banda. Con solo 13 a√Īos ya hab√≠a participado de algunos seminarios, lo que significa que hab√≠a compartido tiempo y conocimientos con el elenco estable (actividad que sigue vigente cada temporada). “La banda te invita a tocar m√ļsica popular”, explica Sof√≠a, que se dedic√≥ a la m√ļsica desde que ten√≠a ocho a√Īos, cuando se inscribi√≥ en el conservatorio de San Miguel, cerca de donde viv√≠a. Su madre, pianista y docente, fue una de las personas que le transmiti√≥ la pasi√≥n.

Para Skorupski tambi√©n era un anhelo que se hab√≠a originado en su joven madurez. El hombre recuerda: “A los 18 a√Īos, con una formaci√≥n que se ven√≠a desarrollando desde que a los 13 me integr√© a la banda del colegio salesiano donde cursaba con el saxo que me regal√≥ mi padre, vine al Teatro San Mart√≠n y vi a la banda”. Esta, a diferencia de las orquestas, suele presentarse en distintos escenarios, artificiales y naturales, y esa caracter√≠stica sedujo a V√≠ctor. “El cambio de ambiente genera un desaf√≠o nuevo cada vez, ya sea por la ac√ļstica del espacio como por el mayor contacto con el p√ļblico”, cuenta el saxofonista. Cuando la sinf√≥nica toca en alguna plaza porte√Īa, algo muy com√ļn en la programaci√≥n oficial de sus actividades, “la gente, tras prestarnos mucha atenci√≥n, nos saluda directamente”, dice el m√ļsico y agrega, jocoso: “Los chicos nos piden aut√≥grafos”.

Aunque Sof√≠a hace menos tiempo que conforma el grupo, tiene el mismo entusiasmo. Todav√≠a recuerda el primer concierto que dieron este a√Īo en la Usina del Arte. “Mir√° d√≥nde estoy”, se dijo a s√≠ misma ese d√≠a. Fue entonces cuando cay√≥ en la cuenta de que finalmente era parte de esta banda que lleva casi 120 a√Īos divulgando primero himnos p√ļblicos en distintas ceremonias que ocurr√≠an en la ciudad y luego, a lo largo del tiempo, fue aggiorn√°ndose.

Creación

La Banda Sinf√≥nica de la Ciudad de Buenos Aires, organismo estable de la Direcci√≥n General de M√ļsica del gobierno porte√Īo, fue creada por iniciativa del director de bandas italiano Antonio Malvagni; en honor a este maestro y por ser el espacio donde generalmente se presentaba la banda, la Glorieta de las Barrancas de Belgrano lleva su nombre. Su debut oficial fue en mayo de 1910 en el Teatro Col√≥n, para celebrar el Centenario de la Revoluci√≥n de Mayo, cuenta Gustavo Costantini, uno de los music√≥grafos que trabaja con el organismo y que no quiere olvidar mencionar a los directores Juan Jos√© y Jos√© Mar√≠a Castro, que alguna vez estuvieron al frente de la sinf√≥nica.

Actualmente, los directores de la banda, conformada por 82 m√ļsicos, son los maestros Mario Perusso y Lito Valle. “Hace 20 a√Īos que estoy y la banda es un gran aporte a la comunidad”, afirma Valle, que es compositor, arreglador y docente. “La gente nos recibe muy bien”, agrega el m√ļsico y recuerda que una vez, cuando se presentaron sorpresivamente en el hall principal de la terminal ferroviaria de Constituci√≥n, qued√≥ at√≥nito ante la respuesta instant√°nea del improvisado p√ļblico. “Algunas personas nos entregaron cartitas de agradecimiento que escrib√≠an en el momento en cualquier papelito. Nuestra presencia era como un remanso en la agitada rutina”, recuerda Valle, orgulloso.

La banda cuenta con un amplio repertorio en el que incorpora la m√ļsica popular, con sus distintas vertientes como el jazz, el tango, el folclore nacional y extranjero, las m√ļsica de pel√≠culas y de comedias musicales. A diferencia de una orquesta, en la banda predominan los instrumentos de viento. Esta caracter√≠stica permite que el repertorio sea m√°s amplio y puedan sumarse otras obras, a trav√©s de transcripciones, como las provenientes de las puestas teatrales y fragmentos de √≥peras, entre otras. “Hay versiones instrumentales de los Beatles”, agrega Costantini.

Y como parte de su tarea de divulgaci√≥n originaria, se presenta en conciertos did√°cticos en escuelas p√ļblicas de la ciudad para llevar la m√ļsica y generar el acercamiento de los instrumentos y los int√©rpretes, como V√≠ctor Skorupski y Sof√≠a Eslava, a los estudiantes.

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