Discépolo: las casas, invocación a un autor y a la babel de un conventillo

Libro y dirección: Maruja Bustamante / Elenco: Belén Gatti, Fernando Gonet, Yanina Gruden, Bárbara Massó, Alfredo Staffolani y Paula Staffolani / Sala: Cultural San Martín, Sarmiento 1551 / Funciones: sábados y domingos, a las 18 / Nuestra opinión: buena

En este diario, hace 85 a√Īos, Armando Disc√©polo escrib√≠a que a sus personajes los creaba su “piedad, pero riendo”, porque al conocer la peque√Īez de sus destinos le parec√≠a absurda la enormidad de sus pretensiones. Definici√≥n magistral del g√©nero rioplatense que lleva su firma, grotesco criollo que, como la vida, es habitado por seres que sufren y provocan risa, no por la incomprensi√≥n de su desdicha, sino por la lucha desigual ante las circunstancias: van a perder, pero todav√≠a no lo saben.

Parte del ciclo Invocaciones, gestionado por Carolina Mart√≠n Ferro y Mercedes Halfon, Disc√©polo cruza el ideario del autor de Mateo, St√©fano con la dramaturgia y direcci√≥n de Maruja Bustamante, quien planta su obra en un PH de dos viviendas enfrentadas, una a cada lado del pasillo. En ese h√°bitat reciclado de viejos conventillos, se renueva la historia de los inmigrantes, oleadas con otros sabores y acentos que las de principios del siglo XX, pero atrapadas en un mismo sue√Īo, la pesadilla argentina.

El “due√Īo” de casa es argentino, un adolescente cuarent√≥n que se dice artista y pretende subvivir de las rentas de la madre (Fernando Gonet, ahora reemplazado por Bustamante). Los inquilinos y subinquilinos son un paraguayo performer anticapitalista (Alfredo Staffolani); una costarricense escort (Paula Staffolani); una venezolana estilista (Yanina Gruden); una empleada de delivery (Bel√©n Gatti), y una francesa becada en euros (B√°rbara Mass√≥): cambios globales, la mayor√≠a son mujeres buscando su destino y solo una proviene de Europa.

Los personajes entran y salen por esas puertas que los hacinan, se chocan, confrontan, proyectan salvatajes, aprenden a ser amigos. Si bien la inestabilidad econ√≥mica m√°s la nula sincronicidad con la suerte son causa de su vulnerabilidad, el mayor dolor reside en la soledad. En ese vac√≠o de madres y parejas que sueltan manos, la sororidad aparece como el √ļnico abrigo. Las actuaciones son sobresalientes, apoyadas en estereotipos, pero de una humanidad profunda, torre de Babel estallada en modismos del lenguaje que atrapan la atenci√≥n y expanden sentido. Cada uno tiene un breve mon√≥logo en el pasillo, de cara al p√ļblico, donde desnudan sus expectativas, la tierra inf√©rtil donde crece el grotesco. Sin embargo, la Disc√©polo de Bustamante est√° “asainetada”, el humor rebaja la amargura de la frustraci√≥n: la directora apuesta, mucho m√°s que el autor, a la esperanza.

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