Dirige equipos de hombres y quiere ser la primera mujer en entrenar la selecci√≥n femenina de f√ļtbol

Silvana Villalobos, la entrenadora que aspira a dirigir la selección argentina Fuente: LA NACION РCrédito: Marcelo Aguilar

“Vengo a hacerles entender que las mujeres estamos capacitadas para estar a cargo de cualquier plantel de f√ļtbol”. Silvana Villalobos les habla a 70 entrenadoras de todo el pa√≠s en la sede de la Liga Santafesina, donde se realiza el Primer congreso de directoras t√©cnicas, organizado por la Asociaci√≥n de T√©cnicos del F√ļtbol Argentino. Tiene 46 a√Īos y all√≠ casi todas la conocen, por eso su voz es la palabra de una referenta: la mendocina se transform√≥ en la primera mujer en dirigir a un equipo de varones, cuando en 2016 asumi√≥ la conducci√≥n de Boca de Bermejo en su provincia y sigue en ese camino.

Despu√©s de conseguir un ascenso, lograr un subcampeonato y dejar al equipo en el Torneo Federal C, la “Colo” pas√≥ por Leonardo Murialdo y actualmente es la entrenadora de Atl√©tico Argentino de la primera de Mendoza. Adem√°s, su nombre aparece cuando se piensa en mujeres que puedan ser candidatas a dirigir a la selecci√≥n argentina de f√ļtbol femenino, un espacio que hasta ahora siempre estuvo ocupado por varones.

Silvana Villalobos les habla a sus jugadoras: además de un equipo de hombres, dirige a Las Pumas, de Mendoza Fuente: LA NACION РCrédito: Marcelo Aguilar

“Hay un mont√≥n de entrenadoras que estamos preparadas para dirigir a la selecci√≥n. Pasa que hemos estado mucho tiempo tapadas. Pero pienso que esta dirigencia le da posibilidades a la mujer. Tapia entendi√≥ a la perfecci√≥n que el f√ļtbol femenino no se pod√≠a seguir tapando y se est√° involucrando, va a saber que hay mujeres capacitadas. Y bueno, si yo digo que no tengo la ilusi√≥n, estar√≠a mintiendo”, dice Villalobos.

Su recorrido incluye un pasado como futbolista y, por supuesto, como DT de mujeres. Actualmente, adem√°s dirige a la selecci√≥n de f√ļtbol femenino de su provincia y a Las Pumas, el prestigioso equipo mendocino donde se form√≥, por ejemplo, Estefan√≠a Banini.

-¬ŅC√≥mo te gusta que jueguen tus equipos?

-Primero, dirigir el femenino y el masculino son caminos diferentes: uno no tiene presi√≥n y el otro, s√≠. En el femenino la mayor√≠a de las chicas no sabe las “vocales”, digamos: es el precio que pagamos por no tener inferiores. En cambio agarr√°s un chico a los 8 o 9 a√Īos y ya sabe los movimientos. A m√≠ me gustan los equipos ofensivos, ir con mucha gente al ataque, siempre tratando de tener ese equilibrio atr√°s cuando viene la contra. Me gusta ser protagonista. No me gusta esperar, pero muchas veces lo he tenido que hacer. Quiero ser ofensiva, estar con la pelotita. Eso de tenerla y no lastimar no me gusta.

-¬ŅY cu√°ndo no pod√©s ser protagonista?

-Me ha pasado en el masculino tener equipos muy superiores al mío. En nuestro país se habla de estilos, de Menotti o de Bilardo. Creo que ni uno ni otro: los dos. Yo me he formado mirando a todos. He ido a charlas de ambos y de Griffa también; me metí en todas las capacitaciones posibles. A veces te vestís de Bilardo, a veces de Menotti.

Estefanía Banini domina la pelota ante Japón, en el Mundial: la mendocina fue entrenada por Villalobos
Estefanía Banini domina la pelota ante Japón, en el Mundial: la mendocina fue entrenada por Villalobos Fuente: LA NACION

-¬ŅTe gust√≥ c√≥mo jug√≥ la selecci√≥n en el Mundial de Francia?

-Los resultados fueron positivos, pero a m√≠ no me gust√≥ c√≥mo jug√≥ el equipo. Entrar a un campo de juego s√≥lo para defenderme y ver qu√© me propone el rival y no poder interceder dentro de ese juego no es lo que me agrada. Hay una brecha larga con respecto al f√ļtbol europeo. Por falta de informaci√≥n y de crecimiento de nuestra rama en Argentina. Sin embargo vi que nuestro equipo ten√≠a muchas jugadoras que se desempe√Īan en el exterior. Entonces pienso: ese roce lo ten√≠as.

-Hubo un cambio en el partido contra Escocia, en la remontada que terminó 3 a 3.

-Claro, ahí el equipo se soltó. Entonces te queda ese sabor amargo de preguntarte qué hubiera pasado si eso hubiese hecho desde el primer partido. Ojo, no digo de jugarle de igual a igual a una potencia. Pero si veías que Japón no era el mismo Japón que habíamos visto en el Mundial anterior, podés salir al segundo tiempo y ver qué pasa si atacás. Banini, por ejemplo, te puede dejar mano a mano o jugar frente al arco, pero eso no pasó porque tenía que defender.

Silvana Villalobos y una de sus jugadoras, en una cancha mendocina
Silvana Villalobos y una de sus jugadoras, en una cancha mendocina Fuente: LA NACION РCrédito: Marcelo Aguilar

Villalobos ama al f√ļtbol desde que tiene uso de raz√≥n. Cuando era chica y recib√≠a regalos en las fiestas, esperaba una pelota. Pero le obsequiaban una mu√Īeca o un juego de t√©. Ten√≠a dos hermanas mujeres y dos varones. Siempre se sinti√≥ muy pegada a Marcelo, con quien se lleva s√≥lo 9 meses. Con √©l peleaba por la pelota.

“Mi mam√° me dec√≠a: ‘Esto es para vos’ y me daba la mu√Īeca -cuenta-. Marcelo lo entendi√≥ primero que nadie. Dejamos de disputar la pelota para compartirla. A mi mam√° no le gustaba que yo jugara al f√ļtbol, quer√≠a otros t√≠tulos para m√≠. Tuvimos peleas fuertes. Era as√≠, lidiabas en casa con mam√°, pero sal√≠as a la calle con la pelota y lidiabas con la vecina, con tus hermanas, tus parientes. Todo el tiempo hab√≠a que explicar qu√© me pasaba. ‘Llevala a un psic√≥logo’, le gritaban a mi vieja cuando me ve√≠an jugar”.

La Colo fue una delantera potente y con olfato. Dice que tenía la suerte de Palermo: cuando venían los centros la pelota podía pegarle en la nuca o el gemelo, pero entraba.

Cuando era una ni√Īa hac√≠a todo lo posible por jugar. Recuerda que se met√≠a al club Godoy Cruz, atravesaba la pileta nadando y se colaba a la tribuna. Empapada y con Marcelo, miraba las pr√°cticas. Un d√≠a, Alberto Garro, ex DT del club, le pregunt√≥ qu√© quer√≠a ella ah√≠. “Jugar al f√ļtbol”, respondi√≥. El entrenador fue lapidario: “Pero usted es nena, ¬Ņc√≥mo va a patear? Vaya a su casa a jugar a las mu√Īecas”. Villalobos lo convenci√≥: le tiraron una pelota para ver qu√© resolv√≠a. Hizo jueguitos y los convenci√≥. La invitaron a un picado en el que anot√≥ dos goles.

Su relaci√≥n con el f√ļtbol no arranc√≥ f√°cil: su mam√° no quer√≠a que jugara a la pelota, pero su pasi√≥n pudo m√°s
Su relaci√≥n con el f√ļtbol no arranc√≥ f√°cil: su mam√° no quer√≠a que jugara a la pelota, pero su pasi√≥n pudo m√°s Fuente: LA NACION – Cr√©dito: Marcelo Aguilar

“Ese d√≠a ellos tambi√©n empezaron a cambiar sus cabezas”, dice al recordar la an√©cdota. Como futbolista arranc√≥ en San Francisco del Monte, jug√≥ en Everton y la U de Chile en el pa√≠s vecino, y en Las Pumas, donde hoy es tambi√©n DT. Desde ese club llegaron a la selecci√≥n -mayor y tambi√©n de Futsal- muchas de sus jugadoras: Estefan√≠a Banini, Gimena Blanco, Eugenia Rocha, Mar√≠a Victoria Pintos, Ver√≥nica Corso, Marisa Farina, Silvina Nesocci y Luciana Napolitano. Y a las juveniles, Priscila Molina, Chiara Singarella y Aldana Barrionuevo.

Banini es, sin dudas, una de las mejores futbolistas argentinas de la actualidad. “Siempre fue una jugadora que marc√≥ la diferencia. Ya a los 14 a√Īos sali√≥ revelaci√≥n de un torneo nacional y cada vez que viene de Europa se pone la camiseta de Las Pumas para jugar. Me acuerdo una vez que jug√≥ el primer tiempo de un partido en el que nos pusimos 4 a 0 arriba. En el entretiempo el pap√° le dijo que ten√≠an que irse porque iba a perder el vuelo. Jug√≥ cinco minutos de la segunda parte, sali√≥ ovacionada, se subi√≥ a la camioneta del padre y volvi√≥ a Europa. Esa es Estefi, ese sentido de pertenencia siente en Las Pumas”, dice.

-¬ŅQu√© le aportaste a su juego?

-Ella ten√≠a incorporado el f√ļtbol sala. A las habilidosas les gusta estar con la pelota y ella ten√≠a un juego individual claro. Tratamos de que la largara m√°s. A veces le ve√≠a la cara enojada, nosotras le dec√≠amos Chucky. La alejabas un poco de la pelota y ella sent√≠a que retroced√≠a. En el uno contra uno siempre iba a ganar. Yo la hice jugar un poco m√°s adelante, arrancaba de tres cuartos de cancha y la romp√≠a. Tambi√©n le dec√≠amos La Pulga. Creo que podr√≠a haber dado m√°s todav√≠a si hubiera nacido con una selecci√≥n m√°s protagonista. Este juego de Argentina no le sirve mucho porque somos muy defensivos. Una pena que no vean todav√≠a a la Estefan√≠a que vemos en nuestro club.

-¬ŅHay que dirigir en Buenos Aires para estar en la selecci√≥n?

-Tuve la posibilidad, pero no me encontré diciendo que me voy a vivir a Buenos Aires. Insisto, somos muchas las capacitadas. Tenemos que aprovechar este momento histórico para que podamos contagiarnos todas, convencernos de que podemos dirigir donde sea y lograr cosas si nos unimos.

ADEM√ĀS

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