Dimite el ministro del Interior rumano por el secuestro y asesinato de una menor

El horrendo homicidio de una joven de 15 a√Īos conmociona Rumania, porque refleja la ineficacia de un sistema entero, en el que la corrupci√≥n est√° a la orden del d√≠a, mientras los ciudadanos protestan diariamente contra el corrupto Partido socialdem√≥crata (PSD), en el gobierno desde el 2016, muy criticado desde hace tiempo por el Parlamento europeo y la Comisi√≥n.

La v√≠ctima, Alexandra Macesanu, natural de Dobrosloveni, municipio de 3.900 habitantes, fue secuestrada el pasado 24 de julio cuando intentaba hacer autostop para regresar a casa. Al d√≠a siguiente, la joven realiz√≥ la primera llamada a la polic√≠a desde la casa de Gheorghe Dinca, 65 a√Īos, el presunto homicida, que ha sido arrestado y habr√≠a confesado el crimen de Alexandra y el de otra joven en el pasado mes de abril. Hasta tres veces llam√≥ Alexandra a la polic√≠a para pedir auxilio, describiendo a los agentes la casa en la que hab√≠a sido llevada enga√Īada por su secuestrador. Durante la tercera llamada telef√≥nica, pudo gritar estas √ļltimas palabras: ¬ę¬°Est√° llegando, est√° llegando, est√° llegando!¬Ľ. Pasaron 12 horas hasta que la polic√≠a inspeccion√≥ tres edificios de la zona. Finalmente el control de la casa en que Alexandra estuvo prisionera y que ella hab√≠a descrito a la polic√≠a se realiz√≥ 19 horas despu√©s de su √ļltima llamada.

En el patio de su casa, los agentes encontraron que se hab√≠a encendido un fuego y en las cenizas hab√≠a diversos fragmentos de huesos, dientes y anillos. En el coche del presunto asesino apareci√≥ tambi√©n un pendiente de Alexandra, reconocido por la madre. Gheorghe Dinca neg√≥ conocer a la joven y haberla subido en su coche cuando hac√≠a autostop. Pero la tragedia de Alexandra se entrelaza con el caso de Luiza Melencu, 0tra joven de 15 a√Īos desaparecida en abril. Los investigadores cuentan con otro importante detalle, del que desgraciadamente no hicieron caso en su momento: Una mujer ha denunciado que llam√≥ al tel√©fono de emergencias, el 112, durante dos veces en la noche siguiente al secuestro de la joven Alexandra, para denunciar movimientos sospechosos en la casa del presunto autor del crimen, pero la polic√≠a no le hizo caso.

Un grito de protesta: ¬ęSoy Alexandra¬Ľ

Al conocer estos dram√°ticos hechos, miles de personas se echaron a la calle en Bucarest para protestar contra el gobierno y las fuerzas del orden, con un solo grito: ¬ęSoy Alexandra¬Ľ. La movilizaci√≥n logr√≥ el cese del jefe de la polic√≠a, Ioan Buda, y otros dos funcionarios. Pero no fue suficiente para aplacar la rabia del pa√≠s. Los manifestantes piden la dimisi√≥n del gobierno socialdemocr√°tico, al que se acusa de corrupci√≥n y debilitar las instituciones, en particular el sistema judicial, al introducir algunas reformas que recibieron muy severas cr√≠ticas por parte de las instituciones europeas. Esta fuerte presi√≥n popular ha llevado a que el ministro del Interior, Nicolae Moga, haya presentado tambi√©n la dimisi√≥n este martes.

El malestar que reina en el pa√≠s se refleja en una protesta emblem√°tica que se realiza desde hace ya casi dos a√Īos en Sibiu, ciudad muy tur√≠stica con 150.000 habitantes, a 270 kil√≥metros de Bucarest. Diariamente, a mediod√≠a, durante 15 minutos, un grupo de residentes organiza una protesta silenciosa contra la corrupci√≥n frente a la sede del Partido Socialdem√≥crata (PSD). Es como una llama que se mantiene encendida, aunque llueva, nieve o haga fr√≠o, contra la corrupci√≥n.

En Rumanía, después de la sangrienta caída del tirano estalinista Nicolae Ceacescu, volvió la democracia y cuenta con una de las mayores tasas de crecimiento económico de la Unión Europea (el PIB creció un 7% en el 2017; y 4,5 % en el 2018) pero igualmente tiene uno de los mayores índices de corrupción y sufre una enorme emigración, sobre todo juvenil, como reacción frente a la corrupción gubernamental.

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