Diez años de Divina Proporción

IGNACIO MIRANDA

En 2020, la bodega Divina Proporción alcanzará su primera década de existencia y, por ello, vivirá una doble bienvenida. La empresa que dirige el joven viticultor Máximo San José en la Denominación de Origen Toro presentará su vino más emblemático, del que aún no se pueden dar pistas para mantener la sorpresa, y abrirá al público la ampliación de sus instalaciones. Una nave de elaboración de 2.000 metros cuadrados y un salón para 250 comensales, preparado para todo tipo de eventos, «porque la gente demanda enoturismo y creemos que Toro tiene mucho que ofrecer. Vamos a seguir apostando por esta tierra», asegura su propietario.

La bodega recibe cada año 500.000 kilos de uva para la elaboración de sus vinos Abracadabra, Madremía y 24 Mozas, nombres sugerentes, con fuerza sonora, que plasman la producción de un centenar de hectáreas de viñedo, treinta propias y setenta de viticultores. Durante la actual vendimia, la previsión ronda también ese volumen. Cerca de un millar de personas visita cada semana la bodega para comer y conocer el apasionante mundo del vino, su magia y sus misterios, la tradición y la innovación. Y, por supuesto, el trabajo constante y la enorme ilusión de quienes están detrás de su elaboración.

Fruto de esas inquietudes, Máximo San José quiere conmemorar sus primeros diez años con un hito en el camino. Una nueva marca. «Será el vino más emblemático de la casa, el resumen de estos diez años de historia». Mantendrá los métodos tradicionales de producción y sus características de vino de autor, mientras adelanta cómo será la botella. «Tendrá una imagen y nombre cautivadores, relacionados con el mundo de la Filosofía. Seguro que proorcionará el efecto esperado de sorpresa cuando se presente», precisa. El nuevo lanzamiento se sumará a los tres vinos ya muy conocidos de la bodega: Abracadabra es un reserva con doce meses de barrica; Madremía, un crianza con nueve meses de barrica, y 24 Mozas, el último en salir al mercado en 2015, descansa seis en madera.

Cerca de un millar de personas visita cada semana la bodega para comer y conocer el mundo del vino

«Estamos realmente contentos con las ventas, y muy satisfechos de llevar el vino de Toro a los cinco continentes. Es un lujo disponer de una uva como nuestra variedad Tinta de Toro, que solo existe en esta zona, y de nuestro querido río Duero. Con lo que aporta esta rica tierra toresana creemos que el éxito está asegurado», indica. En opinión de Máximo, la Denominación de Origen Toro, que cuenta con 65 bodegas inscritas, atraviesa su mejor momento, «ya que ha desmentido los antiguos mitos y ahora quiere posicionarse como un referente mundial».

Divina Proporción no ha perdido la esencia del negocio familiar con la que arrancó en 2010. San José, que empezó su andadura en el mundo del vino con 80.000 kilos de uva, apostó desde un primer momento por el enoturismo. «Decidimos innovar con un salón de cicuenta comensales para que los turistas vinieran a conocernos, probaran las marcas mientras comían en la bodega y después compraran los vinos», explica. El menú, diseñado por su madre, Pilar, no se ha modificado desde entonces: patatas a la importancia, arroz a la zamorana, huevos fritos con patatas, carrillera de cerdo y rabo de ternera. Una afluencia de público que supone, en definitiva, un reconocimiento al trabajo bien hecho, al carácter emprendedor y al amor por este feraz rincón vitivinícola que comparten Zamora y Valladolid.

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