Dieta digital: se desconectan cada vez m√°s para recuperar su tiempo

F√°tima Hergenreder: “La tecnolog√≠a es fabulosa, pero el tema es que no te absorba, que no sea un instrumento para desconectarnos de nosotros mismos” Cr√©dito: Patricio Pidal / AFV

No se renuncia a los dispositivos, sino que se los utiliza de forma inteligente; nueva vida m√°s all√° de los clics y las apps

Cuando a Rodrigo Bristot se le rompieron, el mismo d√≠a, el celular y la computadora, fue corriendo a lo de un amigo reparador y le pidi√≥ que lo resuelva r√°pido, porque le parec√≠a imposible estar lejos de sus dispositivos y de las redes sociales. “Al principio fue dif√≠cil porque ten√≠a una dependencia total de la pantalla, hasta para mirar la hora”, recuerda. Pero con el paso de los d√≠as, algo cambi√≥.

“De a poco lo fui naturalizando y volv√≠ a leer un libro, escribir o hacer cosas que no hac√≠a porque el tel√©fono me consum√≠a mucho tiempo”, dice Bristot, de 32 a√Īos. Aunque internet es parte fundamental de su vida porque tiene una tienda online, disfrut√≥ tanto desconectarse que tard√≥ casi un mes en retirar sus aparatos ya reparados.

“Quer√≠a alargar esa sensaci√≥n de bienestar de no esperar mensajes ni notificaciones. Me hizo un clic”, explica. Y entonces cambi√≥ algunos h√°bitos: “Ahora el celular lo tengo sin cr√©dito, lo uso solo con wifi y paso menos tiempo en las redes. Me siento m√°s relajado y tengo mejor capacidad organizativa”.

Serenidad, relajación y una mayor vivencia del presente son testimonios repetidos entre quienes, como Bristot, modificaron su relación con la omnipresente tecnología para evitar el agobio y el abuso. Una tendencia que crece y que ya tiene nombre: minimalismo digital. No se trata de renunciar a los dispositivos, sino de usarlos de forma inteligente y no descuidar los espacios que existen por fuera del mundo online.

Rodrigo Bristot Crédito: Diego Spivacow / AFV

“La tecnolog√≠a es fabulosa. El tema es que no te absorba, que no sea un instrumento para desconectarnos de nosotros mismos, para no sentir tristeza, bronca o todas las emociones que hay detr√°s”, dice F√°tima Hergenreder, vecina de Caballito que tiene 39 a√Īos y trabaja implementando proyectos de IT en empresas.

Hergenreder practica un sistema de meditaci√≥n creado por la maestra australiana Isha Judd y hace retiros peri√≥dicos que duran desde unos pocos d√≠as hasta varios meses, en los que medita unas diez horas diarias “para conocerse y explotar todo el potencial interior”. All√≠ no hay computadoras ni televisores ni se usa el celular. La desintoxicaci√≥n tecnol√≥gica es total.

¬ŅQu√© pasa al vivir desconectado? “Aparecen muchas sensaciones. Lo primero es la ansiedad y la sensaci√≥n de que te est√°s perdiendo algo. Despu√©s eso baja y lo que hay es una gran libertad y un gran descanso al no estar accediendo todo el tiempo a informaci√≥n. Te queda mucha presencia, mucha paz de observar el momento presente. Y volv√©s distinta”, resume.

Más allá de los retiros, Hergenreder intenta mantener un vínculo sano con la tecnología en lo cotidiano. Cada día, cuando se despierta, desayuna tranquila, sale con tiempo para ir hasta la cabecera del subte y poder viajar hacia el trabajo sentada, y aprovecha ese viaje para meditar. El celular lo mira recién cuando comienza su jornada laboral: no lo usa en los momentos compartidos con familia o amigos y a la noche lo silencia por completo.

Una encuesta realizada en febrero pasado por el Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales de la Universidad Siglo 21 revela que el 12% de los argentinos tiene niveles muy altos de uso excesivo de las tecnolog√≠as de la informaci√≥n. Adem√°s, el 27% siente ansiedad si no tiene internet y el 25% “siente un impulso interno que le obliga a utilizar estas tecnolog√≠as en cualquier lugar y en cualquier momento”.

“Hay personas agobiadas porque est√°n las 24 horas pendientes de alg√ļn mensaje para no quedarse afuera. En vez de manejar estos instrumentos, se sienten manejados y entonces toman la decisi√≥n de desconectarse porque sienten que algo los est√° esclavizando”, explica Diana Sahovaler de Litvinoff, psicoanalista de la Asociaci√≥n Psicoanal√≠tica Argentina (APA) y autora del libro El sujeto escondido en la realidad virtual.

El problema no es la tecnolog√≠a, aclara Sahovaler de Litvinoff, sino el uso “para la valoraci√≥n personal” que a veces hacemos de ella. “Siempre dependimos de la mirada del otro. Hoy se arma un perfil que es la imagen que uno quiere dar y de pronto se queda muy pendiente de alimentar esta imagen ilusoria. Se vive para la foto y eso produce un malestar”, se√Īala. Y afirma que cada vez tiene m√°s casos de pacientes que “toman conciencia del tiempo que les lleva contestar mensajes o dar likes y empiezan a poner l√≠mites o seleccionar”.

La psic√≥loga Laura Jurkowski, directora de reConectarse, un centro especializado en el tratamiento de adicciones a las nuevas tecnolog√≠as, advierte que “como las pantallas son sumamente √ļtiles para resolver un mont√≥n de cuestiones, nos olvidamos de usar otras herramientas alternativas”, lo que a su vez nos vuelve a√ļn m√°s dependientes. “Y en un momento en el que, por alguna raz√≥n, no podemos usarlas aparece una sensaci√≥n de ansiedad o de estar en una isla desierta sin nada”, agrega. Por eso, insiste en “la responsabilidad de transmitirles a las nuevas generaciones la importancia de usar otras herramientas y no depender absolutamente”.

“Estaba saturada. Me generaba mucha ansiedad ver todo el tiempo Instagram y me di cuenta de que lo estaba haciendo cada diez minutos. Terminaba siendo casi una obligaci√≥n sumar gente, que vieran mis fotos o tener que mostrar momentos felices”, recuerda Romina Zibelman, que tiene 34 a√Īos y trabaja en marketing.

Por eso, hace dos meses cerr√≥ sus cuentas de Facebook e Instagram, plataformas que usaba desde hac√≠a a√Īos. No las extra√Īa. “Quer√≠a alejarme de toda esa sensaci√≥n que me provocaban y la verdad que estoy bien y me voy a quedar as√≠”, dice. Tambi√©n limit√≥ el tel√©fono al uso exclusivamente laboral y lo silenci√≥ entre las 22 y las 9, deshabilitando todas las notificaciones.

Desde entonces duerme mejor y ya no siente que el celular es “un escape” a otras situaciones. Adem√°s, al juntarse con sus amigas, tienen muchas m√°s cuestiones para hablar: “D√°bamos por sentado cosas que sab√≠amos por las redes, pero era la parte superficial. Ahora volvemos a tener conversaciones m√°s profundas que antes se daban por sentado: todos sab√≠amos la parte feliz de todos, y en alg√ļn punto en vez de acercar, eso alejaba”.

A punto de partir a M√©xico, para un nuevo retiro de seis semanas, Hergenreder comparte una reflexi√≥n similar: “Nos perdemos lo que tenemos enfrente por compartirlo con un dispositivo. Por momentos pensaba: ‘¬ŅPor qu√© estoy posteando esto? ¬ŅPorque lo quiero compartir de coraz√≥n o porque quiero demostrar que la estoy pasando bien?’ A veces uno hace todo para el afuera. Y entonces est√°s en la playa, pero no est√°s presente para disfrutar, escuchar el mar o sentir la arena en los pies”.

Tips para tener en cuenta Cuándo moderar el uso y cómo lograr hacerlo

Seg√ļn Laura Jurkowski, psic√≥loga especialista en adicci√≥n a las nuevas tecnolog√≠as, es momento de prestar atenci√≥n “cuando las pantallas empiezan a generar conflictos en alg√ļn √°rea de la vida personal o laboral, si la persona no puede descansar bien o concentrarse, y si al no poder usarlas experimenta angustia, ansiedad o irritabilidad”. Los expertos recomiendan algunos tips para moderar su uso:

  • Hacer un registro consciente de las situaciones cotidianas en las que se usan los dispositivos y para qu√© se usan
  • Plantearse momentos libres de pantalla. Por ejemplo, dejar el celular de lado durante una comida familiar o no llevarlo a una salida con amigos
  • Respetar los horarios de descanso y silenciar el celular durante la noche
  • Reducir el uso de las notificaciones
  • Para los padres: transmitir a los chicos herramientas alternativas para resolver situaciones m√°s all√° del celular
  • Si se siente que la situaci√≥n no pude enfrentarse, consultar a un profesional

ADEM√ĀS

Lee m√°s: lanacion.com.ar


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