Diego Costa, una fiera enjaulada en el Metropolitano

J. Abizanda

Diego Costa se presenta en el derbi de esta noche estimulado por el cabezazo que sirvió al Atlético de Madrid para abrir el triunfo en Mallorca. Un tanto liberador, el desahogo que necesitaba un delantero que está obligado a vivir de los goles y que hasta el pasado miércoles se había mostrado incapaz de estrenarse en esta Liga. Por fin consiguió en partido oficial la diana que tanto ansiaba desde que la pasada temporada marcara en Vitoria, a finales de marzo. Es verdad que después de aquel partido en Mendizorroza llegó la dura sanción por la expulsión de Gil Manzano ante el Barcelona y a continuación una inoportuna lesión que retrasó su estreno en la Liga 2019-20, pero siete meses sin celebraciones han resultado una pesada carga para un delantero que hoy pretende seguir en la ola realizadora a la que se subió en Son Moix. Su reto ante el Real Madrid es la victoria del equipo, pero también que el Wanda Metropolitano pueda volver a festejar un gol suyo porque la afición rojiblanca lleva ya diez meses esperándolo. Simeone confió ayer en su inspiración para sumar los puntos: «Los derbis son partidos cerrados, que definen situaciones y detalles».

El técnico, al que la expulsión de Álvaro Morata acabó amargando la noche, también sonrió aliviado en Mallorca cuando Diego Costa abrió el marcador en la primera parte con un potente cabezazo. «Tiene un desafío individual: rebelarse ante una situación que no es habitual en un futbolista como él», dijo el argentino en la previa de esa cita en Son Moix. El testarazo acabó con la frustración de su jugador. El mejor impulso psicológico para que el delantero afronte hoy el derbi ante el eterno rival y el tanto que el técnico demandaba al internacional desde que se incorporara a la Liga tras acabar el castigo que arrastraba por la roja en el Camp Nou y superar una lesión muscular. Lo peor en este inicio de campeonato no ha sido que el internacional no marcara, la mayor preocupación era que en alguna cita incluso no llegó ni a asustar ni a disparar a portería. Un pésimo síntoma para un futbolista que el pasado miércoles, además de la puntería, recuperó la voracidad y la ambición que recordaron al Diego Costa decisivo para conquistar la Liga en 2014. La mejor versión de Costa antes del encuentro que más ilusiona a una afición que no ve una celebración suya desde que a finales de noviembre del pasado año marcara al Barça en el fondo sur. Desde entonces, agua.

El Costa que salió del Atlético tras aquel título y que regresó después de su paso por el Chelsea no ha llegado a parecerse aún al de la primera etapa. Las estadísticas le desnudan porque desde su vuelta, en enero de 2018, solo ha marcado seis goles en la Liga, el último en Mallorca. El impulsivo jugador, de hecho, suma más tarjetas (14 amarillas y dos rojas) que tantos en este periodo. Ante el derbi,Simeone advirtió ayer: «El Madrid ha mejorado mucho desde Sevilla».

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