Díaz rebaja las posibilidades del proyecto «madrileño» de Errejón

Pablo Pazos

El ya de por sí abarrotado abanico de opciones de izquierda en la política gallega apunta a añadir un nuevo gallo en el corral. Asoma Íñigo Errejón con su Más País, y si prospera el preacuerdo con Equo, en La Coruña y Pontevedra habrá una nueva papeleta en las elecciones del 10 de noviembre. Malas noticias para el espectro rupturista, que si ya estaba considerablemente fragmentado, se apresta a hacer hueco a un rival más. Un sapo que no es fácil de digerir, como atestiguan las palabras de Yolanda Díaz. La diputada de Galicia en Común acudió al Parlamento, en el cierre del Debate sobre el Estado de Autonomía, atendió a los medios de comunicación y tuvo que salir al paso de la inevitable pregunta. ¿Qué impacto puede tener esta irrupción de última hora? «Me parece que los proyectos madrileños, en nuestro país, no cuadran bien», se aprestó Díaz a arrojar un jarro de agua fría sobre las expectativas de Errejón.

En el afán por rebajar la incidencia de Más País, la diputada añadió otro recado:por más que los políticos caigan a menudo en el vicio de culpar al votante, y esgrimir que se «confunde» cuando vota en contra de sus intereses, nada más alejado de la realidad: «La ciudadanía sabe bien siempre a quién votar», aseveró. Toca marcar territorio cuando todo señala que vendrá alguien más a agitar el árbol para intentar sacudir los frutos, escaños en este caso, precisamente en las provincias donde la coalición de Díaz obtuvo asientos el pasado mes de abril. «El proyecto de Galicia en Común tiene suficiente solvencia social, política e incluso electoral para mantenerse», se reivindicó la representante en el Congreso.

«Ayuda a la derecha»

Eso sí, en los menos de cinco minutos que pasó ante los micrófonos y grabadoras, Díaz tuvo tiempo de exteriorizar que no han gustado los movimientos de Errejón. Para empezar, un poco de historia reciente. La nueva aventura de Errejón, lanzó, «sirvió para hacer caer a Manuela Carmena en la alcaldía de Madrid y también para hacer perder la Asamblea de Madrid». Segundo dardo:«La dispersión de voto ayuda a la derecha». Torpedos directos a la línea de flotación del ex de Podemos que dejaron en nada la manida coletilla de que «en democracia es muy bueno que la gente decida dar pasos adelante».

En primera persona, a Díaz se le preguntó por su futuro y si éste pasa por entrar en la carrera hacia la Xunta de Galicia, con elecciones dentro de un año. Si finalmente se codeará con los Gonzalo Caballero, Ana Pontón y demás adalides de la izquierda en su intento por desbancar al PPdeG. «Estoy centrada en mis tareas en el Congreso de los Diputados» es una respuesta que podría haber zanjado cualquier especulación. Pero la diputada de Galicia en Común no se quedó ahí. «Por más que a mí me gusten muchas cosas, el futuro no es mío, ni siquiera del colectivo», dejó caer.

«Estoy en Madrid contra pronóstico», recordó, un mensaje que puede interpretarse a la inversa, a modo de advertencia de que la brújula podría cambiar de dirección y enviarla de regreso a Galicia, y no para acudir puntualmente al Debate sobre el Estado de la Autonomía. «Como me voy haciendo mayor, sé bien que ni la vida personal ni la vida política la elige una», apuntó, en otra frase abierta a la lectura. «No me compete decidir a mí estos temas. Como siempre, haré lo que los que deciden estas cosas con absoluto respeto digan», amplió sobre sus próximos pasos.

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