Días de fiesta y reflexión

Llegan días de fiesta y también de reflexión. Acaba un año de muchos movimientos políticos pero pocos cambios en lo que nos afecta a los ciudadanos, por lo que entre cava y turrones más de uno y una deberán analizar por qué el objetivo primordial de la política, que es asegurar y mejorar el bienestar de los ciudadanos, no se ha visto beneficiado de estos trueques y chanchullos de su vieja política.

Por suerte ni Papá Noel necesita el Falcon del señor Sánchez ni los Reyes Magos se verán atascados en las disparatadas obras de las calles en la ciudad de Valencia. La alegría de estos días llegará con libertad de horarios y sin necesidad de la intervención de tan ineficaces protagonistas de la actualidad política valenciana y nacional. Sin duda que lo agradeceremos.

Nos reuniremos en familia y disfrutaremos de la inocencia de nuestros niños, quieran o no aquellos amargados y aquellas resentidas de la vida en general porque a los valencianos nos gusta la alegría y nos disgusta estar permanentemente cabreados por mucho que intenten desde las cavernas evitar que sonriamos. No lo van a conseguir y menos durante estos días.

Cenaremos y comeremos juntos, aunque puede que en nuestra mesa haya menos marisco y más fiambre, y nos haremos regalos, pero seguro que menos de los que nos merecemos, y es que salir de la crisis nos está costando mucho más de lo que nadie esperaba. Algunos y algunas no parecen darse cuenta de ello y aunque sea su responsabilidad, siguen mirando para otro lado mientras a demasiadas familias les sigue costando un esfuerzo sobrehumano llegar a fin de mes. Espero que las típicas películas navideñas les abran el corazón a esos políticos y esas políticas que tan solo saben mirarse el ombligo y empiecen a cumplir con su obligación de servicio a la sociedad valenciana.

Imagen tomada este viernes en las Cortes Valencianas – EFE

Hemos escrito cartas llenas de deseos, unos las depositarán en los buzones reales o se la darán en la mano a un señor regordete vestido de rojo y otros la mandaremos por WhatsApp o improvisaremos, que al menos en mi caso es lo que más me gusta porque disfruto buscando, eligiendo, escondiendo…y a veces acertando.

Vienen días de entusiasta solidaridad y de sinceras sonrisas, de desbordada ilusión y alimento de sueños. No permitamos que nos lo estropeen. Trabajaremos sin descanso para conseguir que la alegría vuelva a nuestras familias, a nuestras calles y que no sea tan solo Ferrero Rocher el que ilumine nuestros pueblos.

Toni SubielaToni Subiela

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