Desafíos de Gustavo Alfaro en Boca: administrar la riqueza y evitar que los egos se potencien

Gustavo Alfaro, el director técnico de Boca. Crédito: @BocaJuniors

Alguna vez, Real Madrid, el club gigante universal, se convirtió en el equipo de los galácticos. De billetera desprendida y apetito voraz, un grupo de futbolistas de excelencia se reunió en la Casa Blanca, sobre todo, entre 2000 y 2005. Zidane, Ronaldo, Figo, Beckham, Raúl y Roberto Carlos, entre tantos otros, crearon un firmamento de estrellas. Con la chequera de Florentino Pérez y la influencia de Jorge Valdano, Real Madrid pasó de ser el club más poderoso del planeta a una cúspide de estrellas, brillantes desde del campo de juego y, también, desde el marketing. La administración de los egos -que supo manejar con mucho criterio pero que con el paso del tiempo al final también padeció el gran Vicente del Bosque, antes de la gloria del Mundial-, es materia de consulta de todos los tiempos. El fútbol suele quedar atrapado en el laberinto de los apetitos personales. En ese entonces, cuenta la leyenda, el Madrid tenía una obra de consulta: “El libro azul”, una suerte de antídoto para los humos individualistas.

Creado en 2001, es una obra perfecta para evitar las vanidades, tan propias de entidades y de figuras de ese calibre. Esfuerzo, compañerismo, entrega, compromiso y solidaridad son algunos de los valores que se rubrican en aquel libro, que tiene un espacio dedicado a Alfredo Di Stefano. Algo de eso se cruza en el camino de Boca, inmenso desde el concepto popular, pero convertido en una cuna de millones, de estrellas imposibles de adquirir para sus colegas. El desafío de Gustavo Alfaro -más ahora que a comienzos de 2019, cuando arribó- es tener la capacidad de administrar los egos. Más allá de tácticas y estrategias, más allá de la obsesión por ganar la Libertadores o volver a conquistar la Superliga, que tiene su bautismo esta noche, desde las 20, frente a Huracán, en una apasionada Bombonera. El Globo es un equipo en construcción.

Jan Hurtado, el primera venezolano en jugar en Boca. Crédito: @BocaJuniors

Alexis Mac Allister, Jan Hurtado, Eduardo Salvio y Daniele de Rossi -estará en el palco, un polo de atracción- son las incorporaciones. Se reúnen con varios caciques, liderados por Carlos Tevez, en un plantel multiestelar, con hambre de gloria y cuentas pendientes. “No vine a cambiar reglas internas de convivencia, pero voy a plantear mis pautas. Y entender algo: para conseguir éxito hay que transformar el ‘yo’ en ‘nosotros’. El equipo está por sobre las individualidades. No interesa tener el goleador del torneo o el mejor arquero, eso será la consecuencia. El escudo está adelante y el apellido atrás, como en la camiseta. Esa es la premisa. Si se entiende que el equipo es lo más importante y que los egos y las vanidades deben estar a favor del objetivo común, nos va a ir bien. Ese es el verdadero desafío. Para conseguir el éxito hay que estar dispuesto a hacer cosas que no te hagan feliz”, rubrica el conductor, que acepta el equilibrio justo. Semanas atrás, contó el secreto de una charla grupal. Les dijo, cara a cara: “¿Están dispuestos a hacer cosas que no los hagan felices con tal de tener éxito? Si lo están, entonces están preparados para ganar. El desafío es estar dispuestos a tener ese sacrificio”. En la conducción y en la convivencia grupal. Pavón ni se concentró. Y en el estreno frente al Globo estarán Buffarini, Fabra, Villa, Reynoso y Tevez, entre otros. Deben aceptar que -al menos hoy- son la segunda opción. Y prepararse, desde lo mental, convencidos del bien común.

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