Democracia interna, o cómo utilizar a las bases

Devolver el poder a las bases. Con ese discurso prometedor se present√≥ Pedro S√°nchez a las primarias que le devolvieron el liderazgo del PSOE en mayo de 2017. De vuelta en Ferraz, se puso manos a la obra para modificar los estatutos del partido con el fin de democratizar las decisiones y evitar que la c√ļpula ostentase todo el control. De este modo, en el reglamento aprobado en el 39 Congreso Federal se estableci√≥ en el apartado U del art√≠culo 6 que la Comisi√≥nEjecutiva tiene la obligaci√≥n de convocar una ¬ęconsulta a la militancia sobre los acuerdos de Gobierno en los que sea parte el PSOE o sobre el sentido del voto en sesiones de investidura que supongan facilitar el gobierno a otro partido pol√≠tico¬Ľ.

As√≠ las cosas, en el supuesto de que se materialice el acuerdo entre el PSOE y Unidas Podemos para formar un Gobierno de coalici√≥n, como desea la formaci√≥n morada, lasbases socialistas tendr√≠an que pronunciarse sobre su contenido. La cuesti√≥n es cu√°ndo se celebrar√≠a el referendo interno, dado que la direcci√≥n se re√ļne hoy a primera hora de la ma√Īana y no existe apenas margen de tiempo. Es cierto que tienen libertad para hacerlo cuando estimen oportuno, porque en los estatutos no hay ninguna menci√≥n expresa sobre el plazo del que disponen. Pero si sus socios preferentes terminan por votar a favor de S√°nchez -algo dif√≠cil tras negarle ayer a Pablo Iglesias las carteras que solicita- en la segunda votaci√≥n de investidura este jueves, el jefe del Gobierno en funciones someter√° al escrutinio de sus bases un pacto ya consumado para obtener su aval.

Quien hace la ley, hace la trampa. Y una vez el candidato socialista consiga su propósito -después de un tira y afloja constante con el secretario general de Podemos- de llegar al sillón de La Moncloa, la militancia se verá forzada a respaldar a su lídery a adoptar la postura oficialista.

Arena de otro costal es el tipo de cuestiones que se plantea a las bases en esas consultas. La ambig√ľedad se impone y se dirige hacia el inter√©s que busca la √©lite. Ya en 2016 S√°nchez busc√≥ blindar su acuerdo con Albert Rivera ante los barones lanzando a sus afiliados una pregunta muy gen√©rica que ni siquiera hac√≠a referencia a Ciudadanos y a la que solo pod√≠an contestar ¬ęs√≠¬Ľ o ¬ęno¬Ľ: ¬ęEl PSOE ha alcanzado y propuesto acuerdos con distintas fuerzas pol√≠ticas para apoyar la investidura de Pedro S√°nchez a la Presidencia del Gobierno. ¬ŅRespaldas estos acuerdos para conformar un Gobierno progresista y reformista?¬Ľ.

Legitimar al líder

Igual de cerrada era la pregunta que Podemos realiz√≥ a sus inscritos en el referendo interno que llev√≥ a cabo para decidir si facilitaban un Gobierno de cooperaci√≥n -como quer√≠a el jefe del Ejecutivo en funciones-, o si solo apoyaban uno de coalici√≥n. Estaba orientada a legitimar la posici√≥n de la direcci√≥n y oponerse a apoyar al l√≠der socialista si no entraban en el Consejo de Ministros. Finalmente, se decantaron por tumbar la investidura si los miembros de la c√ļpula morada no pod√≠an formar parte del Gobierno.

Paradigm√°tico es tambi√©n el caso del diputado de Unidas Podemos Juantxo L√≥pez de Uralde, √ļnico representante de Equo, que se abstuvo como el resto de su grupo en la C√°mara Baja en la primera votaci√≥n de investidura de S√°nchez, pese a que el 69,9 por ciento de los militantes de su partido se inclin√≥ en una consulta por el voto a favor. Desde Equo se defendieron en redes sociales aludiendo a que no ¬ęten√≠a car√°cter vinculante¬Ľ.

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