Del G-7 al «pacto de la moda»

Hace una semana se reunió un emblemático elenco de 32 empresas del sector de la moda dispuestas a acordar una serie de medidas en pro del cuidado del medioambiente. Los 32 firmantes del acuerdo han denominado a esta serie de compromisos para la sostenibilidad el «Fashion Pact», o lo que es lo mismo, el «pacto de la moda». Se trata de una exhaustiva serie de objetivos tangibles que reducirán el impacto ambiental de esta importante industria global. Las 32 casas de moda y sus respectivos representantes firmaron el acuerdo en el Palacio del Elíseo, frente a un Emmanuel Macron que allí les acogió. Macron presentó el compromiso un par de días más tarde durante la Cumbre del G-7, que tuvo lugar en Biarritz del 24 al 26 de agosto. Las marcas firmantes del «pacto de la moda» son, entre otras, Adidas, Bestseller, Burberry, Capri Holdings Limited, Carrefour, Chanel, Ermenegildo Zegna, Everybody and Everyone, Fashion3, Fung Group, Galeries Lafayette, Gap Inc, Giorgio Armani, H&M Group, Hermès, Inditex, Karl Lagerfeld, Kering, La Redoute, matchesfashion.com, Moncler, Nike, Nordstrom, Prada Group, Puma, PVH Corp., Ralph Lauren, Ruyi, Salvatore Ferragamo, Selfridges Group, Stella McCartney y Tapestry. Aunque muchos de estos grupos son sobradamente conocidos para el público en general, otros -de nombres curiosos o más recientes- engloban a grandes marcas de mucha notoriedad. Tal es el caso de Kering, que engloba a Gucci, Saint Laurent y Balenciaga. O del grupo Prada, que incluye a Prada, MiuMiu, Car Shoe y Church. O el recientemente denominado Capri Holdings Limited, que cuenta con marcas como Versace, Jimmy Choo o Michael Kors. Los chinos de Fung Group engloban derechos de marcas como Fifa World Cup o Star Wars, y casas de moda como Juicy Couture o los zapatos Kenneth Cole. Y Tapestry es el nombre del grupo que cuenta con Coach o Stuart Weitzman. Los objetivos La intención del Fashion Pact es unir fuerzas de cara al desafío medioambiental de este siglo. Entre los objetivos principales del acuerdo figuran intentar conseguir «cero» emisiones de gases de efecto invernadero para 2050, reducir al mínimo el impacto de la industria de la moda en los océanos o minimizar con una estrategia detallada la utilización de plásticos de un solo uso. Conscientes de que la industria global de la moda es una de las más importantes y de su capacidad de influir en otros sectores, los firmantes han acordado algunas acciones inmediatas, visionarias pero factibles, que incluyen elementos concretos y cuantificables. Se pondrán en funcionamiento nuevos parámetros de transparencia a la hora de demostrar la procedencia y composición de los materiales usados, así como certificaciones sobre el uso de materiales de alto impacto medioambental. Las marcas de moda favorecerán la economía circular, la eficiencia en el uso de materias primas, el reciclado y el upcycling, por lo que incluso los diseños se verán afectados. Nuevas iniciativas formativas aumentarán la concienciación y se exigirá una colaboración de sectores afines. Un sector con el poder de la moda agrupa así a sus más importantes actores para cambiar las reglas del juego de lo ecológico entre todos. Una idea brillante. Y muy comercial.

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