“Dejame tranquila”, grit√≥ una joven antes de acuchillar a su novio

La sospechosa fue detenida por personal de la Policía de la Ciudad Crédito: Policía de la Ciudad

La pareja mantenía una relación violenta y el hombre había pedido una restricción perimetral

“Andate. Dejame tranquila”, le grit√≥ Mar√≠a Julia Ferrari a su pareja, Jorge Silva. Eran las 14 del 24 de mayo pasado. Estaban en la calle, en Saraza y Mir√≥, en Parque Chacabuco. En medio de la discusi√≥n, la mujer, de 28 a√Īos, extrajo un cuchillo de entre sus ropas y lo apu√Īal√≥ en el cuello. La herida fue mortal. La joven fue detenida en ese lugar por personal de la Polic√≠a de la Ciudad.

En su declaración indagatoria no habló. Su defensa no alegó la legítima defensa, pero sí propuso testigos que hablaron de que la acusada sufría ataques de violencia física y maltrato por parte de la víctima.

Sin embargo, el que hab√≠a pedido una prohibici√≥n de acercamiento hab√≠a sido el hombre al denunciar que su pareja “estaba euf√≥rica, con abstinencia de consumo” y sostuvo que lo “hab√≠a insultado, increpado al punto de denigrarlo como persona” y asegur√≥ que ella era una persona violenta.

El homicidio ocurri√≥ seis meses despu√©s de esa denuncia y de que desde el Juzgado en lo Civil N¬į 7 porte√Īo se hiciera lugar, por 120 d√≠as, al pedido de prohibici√≥n de acercamiento que hizo Silva. Ferrari fue procesada con prisi√≥n preventiva por el delito de homicidio agravado por la relaci√≥n de pareja que ten√≠a con la v√≠ctima. Para el juez en lo criminal y correccional Alejandro Ferro, a cargo del expediente, no es aplicable “el permiso justificante de la leg√≠tima defensa”.

La pareja ya hab√≠a tenido una discusi√≥n en la calle. Fue el 22 de diciembre pasado en Cobo y Curapalig√ľe, en Flores. Silva sostuvo que su pareja lo hab√≠a herido con un cuchillo. El 14 de mayo pasado, diez d√≠as antes del homicidio, el expediente se archiv√≥ porque Silva no inst√≥ la acci√≥n penal.

El magistrado explic√≥ que la resoluci√≥n se decidi√≥ “sin perjuicio de que resta a√ļn incorporar las conclusiones del peritaje que se ha dispuesto en la causa, con el objeto de determinar si, sobre la base del material probatorio obtenido y las entrevistas personales que pudieren mantenerse con Ferrari, padece [la imputada] el s√≠ndrome de ‘mujer maltratada’ y de la ‘impotencia aprendida’. Con los resultados, se obtendr√° un panorama m√°s amplio, en aras de discernir si pudo haber transitado una situaci√≥n de violencia anterior que pudiera haber repercutido o tenido incidencia en el ataque”.

En el expediente declararon los familiares de Silva y Ferrari. Cecilia, una de las hijas de la v√≠ctima, dijo que su padre y su pareja eran adictos a la pasta base y que ten√≠an un hijo en com√ļn de tres a√Īos. Afirm√≥ que la joven detenida hab√≠a tenido actitudes violentas y que en “m√°s de una oportunidad la hab√≠a visto lastimar a su padre”.

En su declaraci√≥n testimonial Paola Silva, hermana de la v√≠ctima, sostuvo: “Ella [por Ferrari] siempre fue violenta. Ella le pegaba a √©l. Ella le pegaba y mi hermano se cubr√≠a. Se dej√≥ matar porque estaba enfermo. Seguramente ni se defendi√≥”.

Mar√≠a del Carmen Ferrari, la madre de la imputada, fue uno de los testigos que sostuvieron que su hija fue v√≠ctima de violencia de g√©nero. “Este hombre [por Silva] era muy agresivo con mi hija. Era mala persona. Yo discut√≠a con √©l por c√≥mo trataba a mi hija y la insultaba”, dijo.

Adicción al paco

Tambi√©n declar√≥ un hombre que tuvo un bar en Castro Barros y Caseros y conoc√≠a a la v√≠ctima y a Ferrari porque iban seguido al local. El comerciante afirm√≥ que Silva y la imputada ten√≠an una “relaci√≥n de adictos”.

Y record√≥ un d√≠a en que ambos discutieron. “Silva insultaba a Ferrari. Intent√≥ golpearla, pero nos metimos con unos vecinos y no lleg√≥ a golpearla”.

Tres testigos declararon con reserva de identidad. Uno de ellos afirm√≥ que Ferrari le cont√≥ que ten√≠a dolores en el cuerpo como consecuencias de los golpes que le hab√≠a dado Silva. Sostuvo que no observ√≥ en el cuerpo de la joven signos o marcas de golpes, pero que s√≠ la not√≥ dolorida. La √ļltima vez que vio a la pareja fue el d√≠a antes del homicidio y record√≥ que ambos estaban tranquilos, aunque dijo que sab√≠a que Ferrari se quer√≠a ir a vivir a Rosario para poder “terminar” la relaci√≥n con Silva.

Otro testigo de identidad reservada sostuvo que el 21 de marzo pasado vio a Ferrari con lesiones, cortes en el cuello y en un brazo. Relat√≥ que dos semanas despu√©s se encontr√≥ con la joven y la observ√≥ angustiada y con la “voz temblorosa”. “Ten√≠a miedo”, afirm√≥.

En septiembre del a√Īo pasado, Ferrari hab√≠a sido detenida por agredir y herir con un cuchillo a una mujer. Los peritajes realizados por el Cuerpo M√©dico Forense determinaron que presentaba “rasgos compatibles con trastornos de la personalidad, trastorno de control de los impulsos y tendencia al consumo de psicot√≥xicos”.

Sin embargo, no se detectaron signos de peligrosidad psiqui√°trica ni riesgo cierto o inminente para s√≠ o terceros. “No obstante, se determin√≥ que al momento del hecho [el ataque a una mujer] present√≥ un cuadro de excitaci√≥n psicomotriz inespec√≠fico, del que pod√≠a inferirse que su capacidad para comprender las consecuencias de su accionar debieron verse afectadas” y fue sobrese√≠da.

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