«Debe haber un compromiso de Estado para la donación de mi colección»

Ella Fontanals-Cisneros es una de las grandes coleccionistas y mecenas. Esta venezolana de origen cubano y nacionalidad española (tiene casa en Madrid) lleva unos años tratando de cerrar una importante donación al Estado español de unas 400 obras (más otras 600 en régimen de comodato), tanto de su colección personal como de la Cisneros Fontanals Art Foundation (CIFO), que ella preside, para la creación de un museo latinoamericano en el edificio de Tabacalera en Madrid. Sin éxito, de momento. Recuerda en cierta medida la situación de la baronesa Thyssen, que tampoco encuentra el modo de cerrar un acuerdo sobre su colección. En ambos casos se suceden, una y otra vez, las prórrogas, sin que se halle una solución.

En el caso de Fontanals-Cisneros lleva año y medio renovando, en periodos de tres meses, un preacuerdo tras otro con el Ministerio de Cultura. El último venció en diciembre y se ha firmado otro hasta el 31 de marzo. «A ver qué pasa», dice con resignación y sin mucho optimismo. Está cansada y harta de tanto estrés. De momento, a principios de junio se marcha a una playa perdida de México. Va a tomarse uno o dos años sabáticos. Quiere escribir sus memorias.

«Yo he estado abierta a todo lo que me han planteado, he ido dando toda la información que me han pedido… Desgraciadamente, creo que el momento ha sido muy malo política y económicamente y se han ido retrasando las cosas. Estoy segura de que el Ministerio de Cultura quiere cerrar el proyecto. José Guirao está muy comprometido con el arte y sé que una de las cosas que quiere hacer es este museo. Pero no sé si está en sus manos, porque políticamente hay muchas cosas inciertas. Este proyecto tiene que ir más allá del Ministerio de Cultura, debe haber un compromiso del Gobierno, del Estado, porque a quien yo quiero donar las obras es al Estado español».

Presupuesto

Reclama la coleccionista que en el Patronato del futuro museo haya una gran representación de la sociedad civil: personalidades del mundo del arte, empresas, coleccionistas de Latinoamérica… para la preservación y el cuidado de las obras. «Me parece que el problema reside en que el edificio de Tabacalera es muy grande y el presupuesto solo para la rehabilitación del edificio va a necesitar entre 10 y 15 millones de euros. A lo mejor me equivoco, ellos dicen que menos. No sólo iría allí este museo, también estará el Reina Sofía y otros pequeños espacios para el Ministerio de Cultura. Pero luego hay que acondicionar el museo y todo eso cuesta dinero».

Recuerda Ella Fontanals-Cisneros que esto empezó hace unos ocho años con un préstamo de obras de su colección al Estado, siendo José Luis Rodríguez Zapatero presidente del Gobierno. Las obras estuvieron una década en comodato en el Reina Sofía. «En estos años ha habido cambios de Gobierno, de ideas, de espacios que me daban y me quitaban… Yo ya estaba pensando en donar la colección. El Ayuntamiento de Madrid se acercó a mí para ver si podían hacer algo. Se movilizaron, pero no había ningún espacio que me interesara como tal. Entonces, el Ministerio de Cultura dijo que tenía Tabacalera y que iban a arreglar el edificio. Es el espacio ideal».

¿No pensó en Matadero Madrid, donde se prevé albergar parte de la colección de la coleccionista italiana Patrizia Sandretto Re Rebaudengo? «Sí, pero me dicen que tampoco es seguro que se haga ese proyecto. El problema, cuando yo lo vi, es que no había una dirección clara de hacia dónde iba. No vi ese espacio para este tipo de museo, que podría ser muy importante para Latinoamérica, pero también para España. Nos unen la cultura, la lengua, los negocios, el turismo…».

«Si veo que un tiempo determinado no hay una decisión, tomaré una determinación», dice Fontanals-Cisneros. ¿Llevársela a otro sitio? «Posiblemente. Siempre he querido hacer un consorcio de museos. Que las obras itineren, que se vean en muchos lugares. No quiero que las obras estén guardadas. A ver qué pasa en los próximos meses. Cada vez que hay recortes, lo primero es la cultura y el arte. Cada vez que hay un problema, la cultura es la que sufre. ¿Podemos luchar contra eso? He comprado un archivo importantísimo de arte cubano, quiero donarlo y llevo cuatro años hablando con el Gobierno cubano y no logro que me den el espacio».

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