De vuelta a unas galerías «revueltas»

Madrid Guardar

Había ganas entre las galerías de volver a abrir las puertas. Dos meses separados de coleccionistas y amantes del arte empezaba a pasarles factura. Aunque tampoco ha sido fácil saber cuándo hacerlo. Los diferentes decretos del estado de alarma no las mencionaba, lo que llevó a muchas a entenderse a sí mismas como «pequeños negocios» antes que «museos o salas de arte». La desescalada a diferentes velocidades entre regiones tampoco ayudaba, y mucho menos los cambios de criterio o la imposibilidad de pasar de fase de Madrid y Barcelona, donde se sitúa su grueso más importante.

En la capital tomaron finalmente la decisión de abrir conjuntamente desde el pasado lunes «porque lo permite la normativa, al ser los nuestros comercios de menos de 400 m2, y porque vamos a tomar las medidas de higiene y protección oportunas», señala Manuel Fernández-Braso, presidente de Artemadrid, la asociación que las agrupa. Su galería cerró tras una inauguración exprés de la selección de obra fotográfica de Jordi Socías que iban a mostrar estos meses. Eso acaba con la necesidad de cita previa en la capital. Otra cosa, como señala, «es que todas vayan a abrir en breve».

En medio de un galimatías

En Barcelona, Miguel Ángel Sánchez, director de ADN, y vocal de ArtBarcelona, la asociación homóloga en la Ciudad Condal, admite que «las galerías estamos haciendo lo que podemos, lo que cada uno entiende en este galimatías organizativo». Allí, no habrá pistoletazo de salida conjunto posiblemente hasta Art Nou, su festival de arte joven, a finales de junio. Él retoma donde la dejó la presentación de la obra última de Carlos Pazos, que poquísima gente vio.

Para ADN, habrá que acabar con «el tabú arte-comercio» y empezar a contar con fondos atractivos y atemporales en las webs

Sin embargo, dos meses con las persianas echadas no significa que la actividad haya cesado: «De puertas adentro, no hemos podido recibir, pero hemos estado muy en contacto con artistas y coleccionistas», confiesa Fernández-Braso. Gema Llamazares, en Gijón, ya hace una semana que muestra –por haber entrado Asturias mucho antes en Fase 1– al Guillermo Peñalver posterior al que entró en el Museo ABC y al que la pandemia le impidió mostrar: «Durante estas semanas producimos vídeos sobre la exposición para mantenerla viva aunque fuera de forma virtual. Y hemos seguido realizando ventas, aunque el número haya caído considerablemente».

Manuel Álvarez-Baso, galerista y presidente de Artemadrid
Manuel Álvarez-Baso, galerista y presidente de Artemadrid

Es cierto que cada firma ha empleado estrategias distintas: Ahí han estado las exposiciones virtuales que estos días ha ido generando Sabrina Amrani. O el programa Íntimo, de Max Estrella, con piezas de vídeo de sus artistas (La Ribot, Duane Michals, Aitor Ortiz…) sobre el confinamiento. Álvaro Alcázar puso en marcha Mi Casa, recopilando trabajos, no solo de sus representados, para hacer una cita digital sobre la necesidad de confinarse. Colección Cerradura, de Espacio Valverde, mandaba instrucciones, confeccionadas por sus artistas, para generar obras de arte…

Poca broma

Y el propio ADN ha desarrollado dos propuestas que le han salido rentables: de un lado, sus Take Away, que no deben entenderse como newsletters al uso sobre sus autores, sino que estos informes contenían información enriquecida; y sobre todo, las tres propuestas de Free Delivery (Eugenio Merino, María M. Acha-Kutscher y la última, del colectivo Democracia), con los que fomentó –y gratis– el coleccionismo con tiradas limitadas de obras que el internauta recogía en las redes de la galería y tenía que imprimir en casa: «Poca broma –señala Sánchez–. Esto nos ha terminado reportando ventas. Sin embargo, nuestro acierto estratégico ha sido centrarnos, no en los clientes de Madrid o Barcelona, sino en los del norte de Europa, donde a la gente le han seguido dejando ir a restaurantes. La sensación de fin del mundo de los mediterráneos no la han tenido allí».

Internet no es la tabla de salvación: «El que te compra en la web es porque te conoce a ti y al artista previamente», señala Gema Llamazares

Sea como fuere, lo digital ha sido fundamental para estos negocios. Y por allí podría llegar una revisión del modelo: «Nosotros nos estamos planteando empezar a trabajar con plataformas tipo Artsy, porque va a ser necesario, sobre todo si siguen cayendo ferias». Quien así se expresa es Goyo Villasevil, de Swinton & Grant, un espacio que ya es en sí una revisión del modelo tradicional, en cuanto que combina librería con sala de exposiciones, y que incluso reclama una plataforma de esas características «genuínamente española». Su sede es desde ayer hogar de nuevo para el trabajo de Andrés Senra.

Miguel Ángel Sánchez, director de ADN, en Barcelona
Miguel Ángel Sánchez, director de ADN, en Barcelona

Desde ADN, pronto habrá que acabar con «el tabú arte-comercio» y empezar a contar con fondos atractivos y atemporales en las webs, paralelos a lo que se muestra en sala. Llamazares considera Internet una «herramienta maravillosa», que «enriquece, pero que no puede ser vista como tabla de salvación», porque el arte se disfruta cara a cara, «que es también como se cierra una venta»: «El que te compra en la web es porque te conoce a ti y al artista previamente». De opinión similar es Sánchez: «Es como las ferias on line, otro parche, porque nosotros no somos mercaderes, no vendemos productos estándar. En un mes largo, en la web hemos hecho tres contactos. Genial. En tres días, de una feria te vuelves con 20 tarjetas».

Un panorama nada halagüeño

El panorama no es halagüeño. Aunque no hay datos oficiales, las asociaciones de galerías reconocen que «buena parte» de estas empresas se han acogido a ERTEs. Y el apoyo de las administraciones ha sido desigual: «Sí que nos hemos sentido apoyados por la administración regional, que se comprometió a compra directa de obra, y la local, que va más lenta, pero que está en contacto con el sector –expone Fernández-Braso–. Lo que sí que nos sentimos es poco comprendidos y desprotegidos por la enorme falta de sensibilidad del ministro hacia el sector».

Las programaciones se han visto también alteradas, aunque ese es el mal menor. Casi todas las galerías están tendiendo a reajustarlas para que nadie caiga. Así, Utopia Parkway ha retomado a Fede Granell, mientras Casado Santapau acorta la duración de Waldo Balart. A ninguno de los dos les dio tiempo a inaugurar.

Fernández-Braso lo deja claro: «Nos sentimos poco comprendidos y desprotegidos por la enorme falta de sensibilidad del ministro hacia el sector»

Pero lo que está por llegar es aún una incógnita: «En buena medida, aún estamos en la inercia de ARCO, cerrando acuerdos. Pero hasta la rentrée no veremos cómo incide todo esto en nuestras cuentas», piensan desde ADN. «Olvídate de citas previas –apuntan desde Gema Llamazares–. Las llamadas las estamos haciendo nosotras. Habrá criba de galerías, seguro. Este año dará pérdidas. Pero para tener pérdidas tienes que tener un colchón y estar dispuesto a perderlo».

Para Villasemil, «el modelo seguirá siendo válido para los coleccionistas. Lo que tiene que cambiar son las “actividades” para los aficionados al arte». Justo aquello que potenciaron las galerías en su penúltima reinvención: charlas, presentaciones, acciones puntuales… Queda más tocada su dimensión de difusores de cultura que la de mercado. «El modelo va a tener que estar más pendiente de lo local y nacional –precisa el presidente de Artemadrid–. No podemos permitirnos ser tan agresivos económicamente como antes». Y a vivir en la incertidumbre, al menos los próximos meses. «Pero llegaremos a donde nos quieran llevar nuestros públicos». Ese es el reto.

Sergio Bang y Goyo Villasevil, responsables de Swinton & Grant
Sergio Bang y Goyo Villasevil, responsables de Swinton & Grant – Isabel Permuy

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