De San Vicente a Pekín: el influencer argentino que enamoró a millones de chinos

Brian Gonz√°lez se fue a China a los 18 a√Īos y por un casting se convirti√≥ en una estrella de la televisi√≥n e influencer: tiene 1,3 millones de seguidores en Weibo, la principal red social del pa√≠s asi√°tico

La vida de Brian González es de película. Pasó de estudiar mandarín por hobby a ser empresario e influencer en Pekín. Hoy tiene 1,3 millones de seguidores en Weibo y es una celebrity argentina en China que introduce símbolos argentinos como el poncho o a Hijitus a la sociedad oriental.

Todo empez√≥ a los 15, cuando eligi√≥ estudiar el lenguaje “porque s√≠”. No sab√≠a ni por d√≥nde empezar a averiguar, as√≠ que recorri√≥ los supermercados chinos con su madre. La respuesta lleg√≥ de un comerciante de su barrio, en San Vicente, provincia de Buenos Aires. Le recomendaron ir al Instituto de Idioma y Cultura China en San Telmo.

Compiti√≥ en cert√°menes de idioma chino y gan√≥. Tuvo su primera gran oportunidad: lo becaron para ir a estudiar a China. Le pagaban para irse a vivir all√≠ por un a√Īo, pero pidi√≥ extender el beneficio otro a√Īo m√°s. Decidi√≥ quedarse y se anot√≥ en la universidad para terminar la carrera de filolog√≠a china. Luego se especializ√≥: eligi√≥ una maestr√≠a en Comercio Exterior.

Una vida de oportunidades

Mientras estaba en la universidad, llegó su segunda gran oportunidad. Los productores de un canal de televisión se enteraron de que había un argentino que hablaba un chino muy fluido. Lo invitaron a formar parte de un casting para un programa de panelistas extranjeros que relatan cómo es la cultura de cada uno de sus países.

En el casting le hicieron hablar de un superh√©roe de su pa√≠s. Present√≥ a Hijitus y enamor√≥ a los productores. Hace cuatro a√Īos lo contrataron como panelista y ya habl√≥ de la bandera de la Argentina y se visti√≥ de gaucho. “En el programa todos se volvieron locos por los ponchos. Ahora los chinos saben que la Argentina no es solo f√ļtbol y nada m√°s”, relata el influencer que se convirti√≥ en una especie de embajador medi√°tico de su pa√≠s de origen.

Desde entonces vive en Beijing, donde conoci√≥ a su mejor amigo y socio en Green Channel, su empresa de tours de compras para clientes mayoristas. Llevan a compradores de todo el mundo a contactarse con proveedores en Yiwu, una ciudad que es “el epicentro de las chucher√≠as”, tal como la define Gonz√°lez.

As√≠ define su trabajo: “Existe el prejuicio de que los chinos enga√Īan a sus clientes. Hay veces en las que eso s√≠ sucedi√≥, y por eso nuestra propuesta de valor es pedir un porcentaje del precio de la compra para que nuestros clientes no reciban un contenedor vac√≠o o un producto err√≥neo”.

La relaci√≥n con su socio chino empez√≥ en la universidad, cuando su futuro amigo estudiaba espa√Īol y Gonz√°lez, chino. Lo que empez√≥ como un intercambio idiom√°tico termin√≥ en una relaci√≥n comercial. “En un principio nos escrib√≠amos en hojas A4 para entendernos, un poco en chino y otro poco en espa√Īol, porque los dos ten√≠amos un nivel de aprendizaje muy rudimentario”, relata.

Cuando √©l avanz√≥ en su especializaci√≥n y estudi√≥ Comercio Exterior, decidi√≥ emprender junto a su amigo. “Las empresas joint venture son m√°s f√°ciles de tener que una compa√Ī√≠a exclusivamente de capitales extranjeros, porque los tr√°mites son m√°s engorrosos en el √ļltimo caso. Tener un socio chino me ayuda tambi√©n en las negociaciones, porque es m√°s f√°cil que vaya a hablar √©l y que no haya malentendidos culturales”, apunta.

Un argentino en Pekín

Gonz√°lez asegura que no siente una gran distancia con sus pares chinos. “Para m√≠, son como latinos t√≠midos. No hay tanta diferencia en lo que pensamos. Se me hace que somos m√°s cercanos entre chinos y latinos que entre chinos y europeos”, afirma.

El programa donde participa como panelista sale en el canal Hubei TV. Apunta a un p√ļblico joven, universitario, y tiene especial √©xito entre chinos radicados en el extranjero. “Como los j√≥venes ac√° no ven la tele, encontr√© m√°s p√ļblico en las redes”, relata. As√≠ llegaron los patrocinios de distintas marcas, especialmente de apps para el tel√©fono y alcanz√≥ 1,3 millones de seguidores.

El ecosistema de medios e influencers chinos es masivo, as√≠ que puede caminar tranquilo por la calle. Pero cuando viaja, dice, lo reconocen mucho. “Cuando voy de viaje a Madrid o Londres, por ejemplo, los chinos inmigrantes me saludan. Dicen que ven mucho el programa porque se sienten identificados con las vivencias que tenemos nosotros como extranjeros”, sostiene.

Asegura que su vida en Pek√≠n es tranquila. “Los chinos no se meten demasiado en la vida del otro y son muy amables”, dice. En el trabajo se encuentra con algunas trabas m√°s. “Siempre existen problemas de comunicaci√≥n, pero son propios de dos idiomas y culturas distintas. Si tenemos diferencias con chilenos y brasile√Īos, ¬Ņc√≥mo no vamos a tenerlas con los chinos?”, resume.

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