De Maradona a De Rossi: los golpes de efecto que dio Boca para dejar atr√°s un mal paso

Riquelme es felicitado por sus compa√Īeros tras marcar el primer gol ante Gremio, de Brasil, durante el partido de vuelta de la final de la Copa Libertadores 2007 jugado hoy en el estadio Olimpico de Porto Alegre, Brasil Fuente: EFE

Daniele De Rossi a√ļn no jug√≥ ni un minuto con la camiseta azul y oro. Pero su llegada caus√≥ una revoluci√≥n en el Mundo Boca. Desde que se confirm√≥ su contrataci√≥n (logro del director deportivo Nicol√°s Burdisso), el golpe de efecto es evidente: al menos seis chicos nacidos en las √ļltimas horas en Buenos Aires fueron bautizados con el nombre del volante italiano. Y hasta en la exposici√≥n Rural naci√≥ el s√°bado un ternero, de 27 kilos, al que llamaron De Rossi.

La estrategia, que no es nueva ni la pone en pr√°ctica solo Boca, es sencilla: luego de un mal trago, la b√ļsqueda de una acci√≥n de alto impacto que neutralice lo anterior es muy frecuente. A casi ocho meses de la derrota con River en la final de la Copa Libertadores en Madrid, el golpe m√°s duro de toda la historia azul y oro, y en tiempos donde los hinchas del millonario disfrutan su momento mof√°ndose de que su rival de toda la vida ya no existe o lo catalogan de “ex club”, con el arribo de De Rossi en el mundo se habla una vez m√°s de Boca. Y hasta grandes figuras del f√ļtbol internacional, como Roberto Baggio o Edinson Cavani, manifiestan su fanatismo por el club de la Ribera.

Tevez en Boca 2015 Fuente: AFP РCrédito: Alejandro Pagni

Algo similar sucedió con Carlos Tevez en julio de 2015, apenas dos meses después de la escandalosa noche del ataque con gas pimienta a los futbolistas de River, antes del inicio del segundo tiempo del partido de vuelta de uno de los octavos de final de la Libertadores. La consecuencia es sabida: primer superclásico de la historia sin resultado final, el conjunto xeneize descalificado y el millonario, a cuartos de final.

S√≥lo medio a√Īo m√°s tarde, el Apache daba dos vueltas ol√≠mpicas en cuatro d√≠as: campe√≥n del torneo local y de la Copa Argentina, y le daba un empuje decisivo a Daniel Angelici para su reelecci√≥n. En 2016 realiz√≥ una buena actuaci√≥n en la Libertadores (opacada por su baj√≠simo rendimiento en las semifinales con Independiente del Valle, una derrota impensada) y antes de emigrar a China contribuy√≥ a construir los cimientos sobre los que se edificaron los campeonatos 2016/2017 y 2017/2018.

Un tiempo antes ocurri√≥ lo mismo. A fines de 2006, Boca, dirigido por Ricardo La Volpe, hab√≠a sufrido una decepci√≥n grande cuando se le escap√≥ de las manos el que hubiera sido el primer tricampeonato de su historia: la derrota 2 a 1 ante Estudiantes en la final que defini√≥ aquel Apertura cal√≥ hondo. ¬ŅQu√© mejor para dar vuelta esa p√°gina r√°pido y renovar las ilusiones? Repatriar a Juan Rom√°n Riquelme por seis meses, que debut√≥ ante Central 67 d√≠as despu√©s de aquella traum√°tica definici√≥n con el Pincha. ¬ŅEl resultado? El √≠dolo, en un alt√≠simo nivel, condujo al equipo a la obtenci√≥n de la sexta y hasta ahora √ļltima Libertadores que alz√≥ Boca, ya con la conducci√≥n de Miguel Angel Russo.

Maradona en Boca 80s
Maradona en Boca 80s Fuente: Archivo

En el siglo pasado, los golpes de efecto tuvieron suerte dispar. En 1981, con una incipiente crisis económica e institucional que casi le cuesta su existencia, la dirigencia de la entidad de la Ribera no tuvo mejor idea que disimular eso, las flojas actuaciones en los campeonatos Nacional y Metropolitano de 1980 y el final de la era de Alberto J. Armando incorporando a Diego Maradona, la joven figura de Argentinos Juniors.

El contrato, millonario y en d√≥lares, destroz√≥ las finanzas de un club que, como casi todo el pa√≠s, sufri√≥ la √©poca de la tablita cambiaria que hab√≠a instaurado Jos√© Mart√≠nez de Hoz, el entonces ministro de Econom√≠a de la dictadura militar. Al menos desde lo deportivo, la ecuaci√≥n fue exitosa: Maradona, Miguel Brindisi y compa√Ī√≠a se coronaron campeones en el Metro, en un mano a mano parej√≠simo con Ferro.

En 1991, en medio de su peor racha sin t√≠tulos locales, la campa√Īa brillante en el Clausura 91, que gan√≥ de forma invicta con actuaciones estelares de Diego Latorre y Gabriel Batistuta, Boca no se coron√≥ con una estrella, porque perdi√≥ por penales la final con Newell’s, ganador del Apertura 90. La decepci√≥n fue grand√≠sima. Para volver a so√Īar, Boca contrat√≥ a Alberto M√°rcico, que desde joven hab√≠a manifestado su ilusi√≥n de jugar en Boca y ven√≠a de brillar en Francia. El Beto debut√≥ en febrero de 1992, y su aporte fue clave, sobre todo en el segundo semestre de ese a√Īo, cuando form√≥ parte del equipo que, bajo la tutela del Maestro Oscar Tab√°rez, cerr√≥ esa etapa oscura de 11 a√Īos sin alegr√≠as a nivel local.

M√°rcico en Boca 95
Márcico en Boca 95 Fuente: Archivo РCrédito: RAFAEL YOHAI

Caniggia en Boca 95
Caniggia en Boca 95 Fuente: Archivo РCrédito: Francisco Pizarro

Por √ļltimo, en 1995 la dupla dirigencial conformada por Antonio Alegre y Carlos Heller sab√≠a que la derrota en la final de la Supercopa 94, a manos de Independiente, hab√≠a causado dolor y que precisaban una vuelta ol√≠mpica m√°s para garantizar la victoria en las elecciones de ese fin de a√Īo. Para ello, apost√≥ fuerte: Claudio Caniggia debut√≥ el 13 de agosto con la casaca azul y oro, y Maradona, el 7 de octubre. Como broche, la direcci√≥n t√©cnica de Silvio Marzolini ofrec√≠a condimentos para que se repitiera la conexi√≥n entrenador-√≠dolo que hab√≠a ganado el campeonato del 81.

Junto a otros futbolistas de gran nivel ( Juan Sebastián Verón y Cristian Kily González, entre otros), Boca fue líder en buena parte de aquel Apertura, pero sobre el final, una inoportuna gira por China, para pagar esas contrataciones, desgastó al plantel. El Vélez de Carlos Bianchi y Osvaldo Piazza ganó el título de arremetida. Para colmo, el día que el xeneize cayó 6 a 4 con Racing en la Bombonera y sentenció su suerte en el torneo, un joven Mauricio Macri ganaba en las urnas y se convertía en el nuevo presidente.

El extremo fanatismo nubla. Todav√≠a no se toma real dimensi√≥n de lo que genera la participaci√≥n de un futbolista europeo top en la Superliga. No s√≥lo por Boca, sino por el f√ļtbol argentino en general. Porque incluso podr√≠a generar un efecto contagio en otros jugadores que, ya consagrados, vengan a jugar a nuestro pa√≠s.

Seg√ļn Gustavo Alfaro, De Rossi reci√©n estar√° en condiciones de debutar el 14 de agosto, por la Copa Argentina, frente a Almagro y en La Plata. Pero el italiano ya empez√≥ a jugar desde que pis√≥ el aeropuerto de Ezeiza. El golpe de efecto, una vez m√°s, impact√≥ de lleno en el blanco.

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