De la ciudad al campo. El desafío de repoblar las localidades rurales

Victor Hugo López vivía en Rosario y trabajó en la construcción de las 20 viviendas de Colonia Belgrano Crédito: Marcelo Manera

En Colonia Belgrano, en el centro de Santa Fe, una ONG logró mudar a familias de grandes centros urbanos para impulsar la economía local; replicarán la experiencia

COLONIA BELGRANO, Santa Fe.- El origen del nombre del pueblo es extra√Īo, aunque no lo parezca. Se llama Colonia Belgrano, pero no como un homenaje al creador de la bandera, sino porque cuando llegaron los primeros inmigrantes italianos se asombraron por la fertilidad de la tierra a la que llamaron “Bello grano”. Para qu√© separar esas palabras si hab√≠a un pr√≥cer que ten√≠a ese apellido, por lo que se acord√≥ una s√≠ntesis. La rareza de sus or√≠genes hoy se recrea en otra situaci√≥n llamativa vinculada a la migraci√≥n, en ese pueblo de 1300 habitantes, en el centro de la provincia.

Cuando la mayor√≠a de las localidades rurales se vac√≠an de habitantes que emigran a las grandes ciudades, Colonia Belgrano vive un proceso inverso. Desde hace tres a√Īos su crecimiento demogr√°fico fue casi del 10%, luego de que 17 familias llegaron con sus emprendimientos productivos, que no est√°n vinculados al coraz√≥n econ√≥mico de la zona, la producci√≥n agropecuaria, sino a los servicios.

Desde 2016 la fundaci√≥n Es Vicis, que fue creada en Basilea, Suiza, ese mismo a√Īo, impulsa el proyecto “Bienvenidos a mi pueblo”, que promueve la migraci√≥n sostenible de “familias desfavorecidas por la din√°mica de urbanizaci√≥n descontrolada -propia de las grandes ciudades- hacia pueblos rurales con potencial de desarrollo social y econ√≥mico”. La fundaci√≥n, cuya directora ejecutiva es Cintia Jaime y uno de los miembros el exembajador en la Argentina Johannes Matyassy, trabaja tambi√©n en Colombia.

Luego de evaluar pueblos de C√≥rdoba y Santa Fe, los miembros de la fundaci√≥n definieron que esta localidad era la “tierra prometida”. El gobierno de Santa Fe aport√≥ m√°s de 25 millones de pesos para la construcci√≥n de las 20 viviendas, que se inaugurar√°n el 2 pr√≥ximo.

Colonia Belgrano es un pueblo arm√≥nico, prolijo, sobrio, como muchas de las colonias que se erigieron a partir del siglo XIX en la llanura pampeana. Aqu√≠ nadie recuerda c√≥mo fue el √ļltimo crimen ni que alguien venda drogas. Tampoco que una pelea termine en un tiroteo, como ocurre en Rosario o Santa Fe, de donde provienen las familias que se seleccionaron para integrar el programa piloto.

Los seleccionados lograron asentarse, en una primera etapa, en casas alquiladas. Esto gener√≥ algunos problemas, porque no hay oferta de propiedades en la localidad, y muchas est√°n en malas condiciones. Aqu√≠ hab√≠a dos peluquer√≠as, que solo abr√≠an algunos s√°bados. Por eso, Mar√≠a Cecilia Romano decidi√≥ instalar una con su marido, Fernando. Ella, que tiene dos hijas, decidi√≥ que abr√≠a todos los d√≠as. “Fue un boom. La gente se acostumbr√≥ a que puede cortarse el cabello cuando quiere y cualquier d√≠a de la semana”, dice Romano, que fue una de las seleccionadas para el proyecto.

Fernando también es peluquero, pero él llegó con otro emprendimiento, uno vinculado a la venta de insumos para frigoríficos y carnicerías. Antes la familia Romano vivía en Villa Gobernador Gálvez, una localidad vecina a Rosario, donde administraban una peluquería.

En un principio dudaban de migrar a un pueblo. Sin embargo, el detonante fue un asalto que sufrieron Mar√≠a Cecilia y sus hijas. “Lo primero que hicimos fue venir a visitar Colonia Belgrano. Hablamos con algunos vecinos y no nos tiraron muy buena onda. Pero hab√≠a una necesidad de que hubiera una peluquer√≠a y nos fue muy bien despu√©s de instalarnos. Ahora nos mudamos a un local m√°s grande y sumamos otros servicios”, explica.

Temor

Hab√≠a cierto resquemor entre los habitantes, se√Īala Francisco Berta, presidente comunal de la localidad. “Se vinculaba a que viniera a asentarse gente que no tuviera trabajo. El miedo era que se gestara una periferia como existe en otros pueblos, donde se instalaron, por ejemplo, personas de condici√≥n humilde de Santa Fe que fueron damnificados por la inundaci√≥n de 2003. ¬ŅPor qu√© la gente piensa as√≠? Es porque nadie quiere vivir en el campo. La idea que se impuso hace a√Īos es que la gente se va del campo. Y que llegara alguien generaba resquemor”.

F√©lix Ju√°rez, que vive hace 10 a√Īos aqu√≠ y es bombero voluntario, reconoce ese recelo de los habitantes. “Es una sociedad muy conservadora, en su mayor√≠a de gente mayor, porque los j√≥venes se van a estudiar y no vuelven m√°s”, admite. Ve esa desconfianza como “algo natural”.

V√≠ctor Hugo L√≥pez, oriundo del barrio Tri√°ngulo Moderno de Rosario, form√≥ parte del contingente migratorio. Este a√Īo, con su actividad, dio trabajo a dos j√≥venes del pueblo. Fue al rev√©s de lo que tem√≠an los pobladores. √Čl fue seleccionado porque no hab√≠a un gasista matriculado en el pueblo, donde no hay gas natural.

“La gente te empieza a conocer y uno va ganando confianza, porque la construcci√≥n tiene mucho de eso, de esperar que la recomendaci√≥n de boca en boca fluya. A pesar de la crisis econ√≥mica empezaron a salir trabajos y tuve que tomar de empleados a dos chicos del pueblo que los capacit√©”, afirma con orgullo L√≥pez, que tambi√©n particip√≥ de la construcci√≥n de las 20 casas que se edificaron con fondos del gobierno provincial.

Crecimiento

El programa se sustentó además en distintas instancias para trabajar los objetivos de integración y desarrollo económico, por lo que se creó una comisión de apoyo, conformada por los ciudadanos del pueblo, que también tuvieron incumbencia en la selección de las familias que se radicaron. La otra instancia fue la puesta en marcha de una asociación de emprendedores, que ofrece coaching y facilita el acceso a microcréditos del Estado provincial. Se crearon 23 nuevos negocios y emprendimientos, que generan bienes y servicios.

En un a√Īo, el 70% de las familias que se asentaron, seg√ļn la fundaci√≥n, aumentaron un 40% sus ingresos. “Las familias hoy brindan trabajo a 26 personas del pueblo y de la regi√≥n. Aunque son trabajos temporarios, resulta muy importante el impacto ya que los emprendimientos generan una ocupaci√≥n y desarrollo econ√≥mico local”, sostiene Cintia Jaime, directora ejecutiva de Es Vicis.

“La clave fue que la gente que ven√≠a a vivir al pueblo no ven√≠a a buscar trabajo, sino que ven√≠a con uno”, explica Javier Bosio, que fue presidente comunal entre 2011 y 2017, cuando se puso en marcha el proyecto. Est√° convencido de que los frutos de esta neocolonizaci√≥n del pueblo comenzar√°n a verse en cuatro o cinco a√Īos. “Pero la gente de este pueblo es muy impaciente”, admite.

Jaime destaca que el proyecto piloto, que se planea repetir en otros tres pueblos de Santa Fe, “visualiz√≥ las oportunidades que se gestan en este tipo de lugares, donde el cambio de las √ļltimas d√©cadas en la producci√≥n agropecuaria despobl√≥ los pueblos y ciudades peque√Īas”. Y agrega: “Demostr√≥ que se puede crecer con otros emprendimientos por fuera del agro”. Tambi√©n reconoce que fue clave el inter√©s del gobierno de Santa Fe que se comprometi√≥ con el plan, no solo al financiar la construcci√≥n de las viviendas, sino tambi√©n en el inicio con microcr√©ditos para los emprendedores.

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