Daños colaterales

Jordi Cuixart, presidente de Omnium, se ha refugiado en su declaración de esta mañana en el concepto de «desobediencia civil no violenta», trufado de citas de Hanna Arendt, Gandhi, Martin Luther King y otros. Para Cuixart, el movimiento independentista reaccionó con una estrategia puramente pacífica a «los ataques del Estado». «Fue un ejercicio de dignidad colectiva», enfatizó. Pero el presidente de Omnium se negó a reconocer la realidad que le incomoda: el sistemático boicot a las leyes y decisiones de los tribunales, la coacción a la comitiva judicial que entró en la sede de Economía, la intimidación en la calle a la población no nacionalista y los heridos de las Fuerzas de Seguridad en la consulta del 1 de octubre. Todo eso son daños colaterales. Su visión de Cataluña es muy ilustrativa: sólo considera catalanes a los independentistas. El resto no existe. Ya lo sabíamos pero resulta interesante escucharlo en su boca.

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