Cuestionable relevo en Defensa – LA NACION

Desde el inicio de la actual gestión de gobierno, el Ministerio de Defensa fue adjudicado a la UCR, en la persona del riojano Julio Martínez, quien se alejó de la función para presentarse a las elecciones legislativas de 2017. El actual ministro, Oscar Aguad, tras su paso por la cartera de Comunicaciones, llegó al Edificio Libertador y eligió como su segundo, a cargo de la Secretaría de Estrategia y Asuntos Militares, a Horacio Chighizola, dirigente del radicalismo con extensos pergaminos en la materia desde la primera gestión de Horacio Jaunarena, durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Hombre de Estado, tuvo a su cargo diferentes tareas, entre ellas, la modernización del Banco Ciudad, una gestión refundacional que impuso tal giro estructural que no se retrocedió en más de 20 años, aún transitando gobiernos de diferente signo.

Durante el kirchnerismo, las Fuerzas Armadas fueron devastadas, por lo que exigen un debate profesional sobre el papel que han de cumplir hoy y un consecuente plan de ejecución, como reiteradamente señalamos desde estas columnas. En el último año han trascendido versiones acerca de un supuesto plan de reestructuración para el sector. Se indicó que las Fuerzas Armadas se aplicarán a funciones de seguridad pública, derogando el decreto reglamentario de la ley de defensa nacional. Nada se dice acerca de cómo se va a restablecer la disciplina militar ni sobre con qué medios se va a intensificar el hoy paupérrimo adiestramiento; tampoco, cómo se proveerá de un mínimo y vital reequipamiento.

En medio de planteos técnicos irresueltos, Aguad resolvió el desplazamiento de su segundo, que fue oficializado ayer mediante un decreto publicado en el Boletín Oficial. Chighizola se negaba a renunciar, entre otras cuestiones, luego de las reacciones que generó la decisión de reducir costos del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (Iosfa), la obra social militar dedicada a atender la salud del personal activo y en retiro, y la de sus familiares. Con unos 630.000 afiliados, es la séptima obra social más grande del sistema, nacida en 2013 de la unificación del Instituto de Obra Social del Ejército (IOSE), la Dirección de Bienestar de la Armada (DIBA) y del Personal de la Fuerza Aérea (Diosfa).

En un primer momento, Aguad le endilgó a Chighizola haber sido el responsable de la crisis disparada por los cambios propuestos en el Iosfa. Debió luego admitir que habría sido, en realidad, competencia de un experto en seguros, Pedro Barrios, quien, en su objetivo por reducir costos, propuso profesionalizar la gestión del organismo, hasta aquí en manos de militares, dejando de considerarlo destino militar, lo cual se interpretó en el ámbito castrense como una descalificación. Al ministro se le cuestiona, además, haber autorizado un 8% de aumento al sector militar frente al 15% que se otorgó a las fuerzas de seguridad, entre otros temas ligados al escaso presupuesto de su cartera.

El relevo en sí habría sido una imposición del secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, con el aval de Aguad. Paola Di Chiaro, segunda de Pompeo y graduada en Estrategia Militar, será la reemplazante de Chighizola, un funcionario austero, probado en la gestión y respetado en todos los ámbitos en los que actuó.

No se entiende el afán por desprenderse de funcionarios eficientes como Chighizola, con la experiencia, la honestidad y la contracción al trabajo requeridas para encarar los planes de envergadura que el sector aguarda. Solo puede intentar explicarse en el marco del juego político, cuyos intereses suelen correr por andariveles distintos a los de la gestión eficiente y sostenida que convendría siempre priorizar. Lamentablemente, y como habitualmente se afirma, un gobierno puede hacer cualquier cosa, menos evitar las consecuencias de lo realizado o de lo omitido.

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