Cuenta atr谩s para la vida de cuatro generaciones del circo

Cuatro generaciones de una misma familia circense conviven y suman sus fuerzas d铆a a d铆a para llevar el Circo Quir贸s a aquellas ciudades y pueblos de Espa帽a que se lo permiten. Desde que Catalu帽a abri贸 el camino para prohibir los circos con animales salvajes en 2015 cada vez tienen menos territorio donde poder desplegar su carpa. La iniciativa auton贸mica catalana se traslad贸 a otras cinco regiones y, a d铆a de hoy, casi medio millar de ciudades espa帽olas vetan los circos con animales en su totalidad o con especies salvajes. Madrid es la 煤ltima en sumarse a esta tendencia protectora. Madrid es la joya de la corona del Quir贸s, el lugar donde m谩s p煤blico recibe, el municipio donde permanecen durante tres meses frente a la locura itinerante de montar y desmontar toda la parafernalia en menos de una semana en otras comarcas.

El Gobierno de Manuela Carmena aprob贸 el pasado 24 de enero la modificaci贸n de la ordenanza Reguladora de la Tenencia y Protecci贸n de los Animales para no permitir estos espect谩culos con animales salvajes en el municipio. El objetivo del Ejecutivo municipal es que el texto obtenga la luz verde definitiva, con al menos el apoyo del PSOE 鈥揹e quien surgi贸 la propuesta鈥, en el pleno del pr贸ximo mes de marzo. Hasta entonces, la familia Quir贸s y el colectivo se movilizar谩 para que la Corporaci贸n se lo repiense o, al menos, le d茅 el periodo de adaptaci贸n que le prometi贸 a principios de 2016. Son 80 personas las que dependen de este circo tradicional; 30 llevan el apellido Quir贸s. Est谩n preocupados y, sobre todo, dolidos. 芦Carmena nos enga帽贸. Nos reuni贸 en 2016 y nos ofreci贸 sus magdalenas y una fase de adaptaci贸n antes de aprobar la ordenanza. No lo ha cumplido禄, comenta Nacho Pedrera, su portavoz.

L铆a, de 15 meses, es de las m谩s peque帽as de la saga familiar. Sus primeros pasos los ha dado entre camellos, leones, caballos, loros, trapecistas, payasos y domadores, al igual que su padre, Luis; su abuelo, Manolo, y su bisabuelo, Vicente, el mayor de todos. A Vicente, de 102 a帽os, no le han querido contar nada sobre la normativa que planea sobre la capital, una decisi贸n gubernamental que sentencia a muerte el circo que hered贸 de sus padres. Este hombre pasa sus 煤ltimos d铆as de vida sobre el lecho de una de las 60 caravanas distribuidas por el terreno municipal cedido al Quir贸s 鈥 por 41.000 euros鈥, junto al centro comercial Islazul, en Carabanchel.

Dif铆cil adaptaci贸n

Es mediod铆a y L铆a observa a su hermano Luisito, de 5 a帽os, c贸mo juega entre carreras a dar de comer zanahorias a Saba, la gibada que imita los movimientos del peque帽o, sin salirse de su espacio acotado por cuerdas, para hacerse con el premio. Al ni帽o lo han sacado para atender a ABC en un momento del recreo de la escuela que tienen en el propio circo, donde aprenden siete menores de entre 5 y 13 a帽os. Su madre, la trapecista Fel贸n El-Baghdadi, una italiana tambi茅n del mundo del circo, revela que su hijo ya hace sus pinitos como payaso cuando se encienden las luces para el p煤blico. 芦Le encanta禄, dice al paso. Luisito acompa帽a a su t铆a Estefan铆a y a su primo, de 21 a帽os, en el n煤mero. Su padre, Luis Quir贸s, de 38 a帽os, es el jefe de pista, aunque a 茅l siempre le hubiera gustado ser domador de leones, como su progenitor, Manolo, quien colg贸 el l谩tigo hace diez a帽os tras cerca de 40 lidiando con ocho leones.

芦Yo no quer铆a que mi hijo se dedicara a estos animales. Dan muchas preocupaciones禄, relata mientras muestra en un minitelevisor una de sus actuaciones de 1988. Su brazo izquierdo ya soportaba entonces las cicatrices que le dej贸 uno de sus f茅lidos. Estaba en plena actuaci贸n, con sus cr铆os mirando, cuando una leona se abalanz贸 sobre 茅l. Sus colmillos iban directos a las costillas, pero 茅l se revolvi贸 y el ataque lo par贸 su extremidad. Pese al suceso continu贸 con estos mam铆feros hasta 2008.

Jam谩s he visto maltratar a un animal. Para ense帽ar a los leones hace falta tiempo, tranquilidad y mucha carne. Cuando salimos con el l谩tigo en la funci贸n a ellos no se les da, es para hacer ruido, forma parte del espect谩culo禄, comenta Manolo. Rememora los tiempos en los que en su circo hab铆a cocodrilos, cebras, tigres, focas,… Asume que aquellos a帽os ya no volver谩n, pero no entiende por qu茅 en el futuro no podr谩n trabajar con animales: 芦Si est谩n bien cuidados, si pasamos controles rutinarios que lo acreditan禄.

Los Quir贸s quieren batallar para que el circo tradicional se perpet煤e en Madrid. Por ellos y por su gente, aquella que depende totalmente de las fieras. 驴Est谩n listos para reinventarse? 芦Nosotros estamos preparados para todo, pero veremos c贸mo podemos amoldarnos, si es que nos dan tiempo. Somos conscientes de que el reclamo de la gente que viene al circo tradicional son los animales. Si no hay, no vendr谩n. El problema es que aqu铆 hay personas, como David, que vive s贸lo de los leones. Son suyos. 驴Qu茅 hace con ellos si los proh铆ben?; o los veterinarios; o los que nos proveen de alimento para ellos. No sabemos si el Ayuntamiento ha considerado todo esto禄, lanza ese hombre. Su negocio est谩 en juego, el pan de su familia, la 煤nica forma con la que han aprendido a subsistir generaci贸n tras generaci贸n.

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