Cuatro hombres rotos de amor

Víctor Laplace, Pepe Soriano, Gustavo Garzón y Osvaldo Laport, en Rotos de amor Crédito: Patricio Pidal /afv

Desde hace alg√ļn tiempo, el mandato de ser felices se ha convertido en uno de los principios que regulan la existencia. El mal tiempo que tradicionalmente exig√≠a la buena cara parece haberse vuelto eterno: siempre, se dice ahora, es mejor sonre√≠r. “A los que sonr√≠en todo el tiempo, yo no les creo nada. ¬ŅEs que nunca perdieron la billetera?”, suelta con humor Gustavo Garz√≥n, y agrega que la sinton√≠a de la felicidad ha invadido tambi√©n los escenarios. “Incluso en el teatro est√° muy dicho que el espectador s√≥lo quiere re√≠rse, pero es falso: los tontos s√≥lo quieren re√≠rse. A la gente le interesa reflexionar. Es subestimar al p√ļblico creer que rechaza el dolor y el sufrimiento: la emoci√≥n tambi√©n es un goce”. Y es emoci√≥n y reflexi√≥n, justamente, lo que le sobra a Rotos de amor, la comedia del santafesino Rafael Bruza que se estren√≥ en enero, en el Teatro Picadilly, y propone un divertido canto a la fragilidad de lo humano y al coraz√≥n partido que todos han tenido alguna vez. Pepe Soriano, Garz√≥n, V√≠ctor Laplace y Osvaldo Laport interpretan a cuatro visitadores m√©dicos que atraviesan fracasos amorosos de los m√°s comunes, absurdos y que, a contramano de estos tiempos de felicidades impostadas, no esconden sus pesares: sufren, se abrazan, se palmean, tejen nuevas estrategias, y si hace falta vuelven a llorar.

Garz√≥n y Laplace conocen de sobra la pieza que dirige Andr√©s Bazzalo: ambos, que adem√°s vienen de trabajar juntos en Como el culo, protagonizaron la versi√≥n de la obra de Bruza que se estren√≥ en diciembre de 2005, en Mar del Plata, con la direcci√≥n de Daniel Su√°rez Marzal. Laplace asegura que entre el humor y el amor hay un v√≠nculo de intimidad y, cuando se aventura a explayarse, Garz√≥n le lee los pensamientos y se adelanta a sus palabras: “El dolor de amor es tan grande y tan imposible de explicar que quiz√°s la √ļnica manera de liberarlo es a trav√©s del humor. Y Bruza logra eso”. Tal vez Garz√≥n termin√≥ por internalizar la labor de Berlanguita, su entra√Īable personaje, encargado de traducir con palabras los sonidos que salen de la boca de El Mudo.

El Mudo, probablemente el m√°s sensato de este cuarteto de hombres temerosos, absurdos y graciosos, se encarna en la figura del maestro Pepe Soriano, de 89 a√Īos y m√°s de 70 de trayectoria. “Mi personaje, esencialmente, no era mudo -explica Soriano-. Parece ser que tuvo un enorme amor por su mujer y el d√≠a que ella muri√≥, enmudeci√≥. En Tucum√°n, conoc√≠ a un hermoso poeta que me recuerda a este personaje: era cuadripl√©jico y no se le entend√≠a nada de lo que dec√≠a, pero ten√≠a un grupo de compa√Īeros actores y actrices que traduc√≠an lo que √©l pronunciaba. ‘Dice que tal cosa’, le explicaban a uno lo que √©l hab√≠a querido decir. Las grandes poes√≠as que hizo las escribi√≥ dict√°ndoles a otros cosas que √©l no pod√≠a escribir ni decir”.

A estos cuatro amigos la posibilidad del amor y del desamor les hace encarnar distintas formas de resguardarse y de sufrir. As√≠, a trav√©s de un humor inteligente, las criaturas de Bruza evidencian los absurdos a los que es posible ser conducidos por amor. “No est√° dicho en ninguna parte que los hombres no sufrimos por amor. ¬ŅPor qu√© te pens√°s que hacemos esta obra? Porque sabemos de qu√© hablamos”, desliza Laplace, antes de recordar a sus dos grandes amores -Renata Schussheim y N√©lida Lobato, dir√°, con una sonrisa aut√©ntica- y a la jovencita que pis√≥, nervioso y durante toda una canci√≥n, en uno de los tantos bailes donde se enamor√≥ en Tandil. Laport recuerda haber parado el auto en plena ruta, quebrado, para echarse tranquilo a llorar. Garz√≥n evoca el rostro de un amor no correspondido que lo persegu√≠a hasta en sue√Īos y al psic√≥logo que, entonces, le confes√≥ que el tiempo era la √ļnica soluci√≥n.

“Los hombres no siempre se permitieron llorar p√ļblicamente por amor porque era condenable que ellos lo hicieran”, cuenta Soriano. Es que Rotos de amor, adem√°s de divertida, ironiza sobre los l√≠mites y estereotipos con que el machismo ha encarcelado los modos de sentir y actuar humanos. “Esta obra reivindica la inclusi√≥n, frente a ese mundo que criticaba lo que estaba fuera de los l√≠mites marcados por la sociedad. Hombre, mujer, hembra, macho; todo lo que se sal√≠a de esos l√≠mites era condenable, hasta la muerte o la marginaci√≥n. Hoy, por suerte, se est√° derrumbando ese monumento que se alz√≥ del machismo. Por supuesto que llevar√° mucho tiempo llegar al total convencimiento, pero quien ha sido tocado por una historia de amor, ha derramado l√°grimas. Yo tambi√©n”.

Soriano, Laport, Garzón y Laplace, cuatro actores que hablan del amor Crédito: Patricio Pidal /afv

En esa sinton√≠a reflexiona tambi√©n Bazzalo, a cargo de la puesta: “En este momento es interesante la historia de estos cuatro amigos que son arquet√≠picos, seres vulnerables entrampados dentro de la masculinidad y el machismo. Pero la obra no corre el riesgo de ser reaccionaria o machista en s√≠ misma, sino m√°s bien lo contrario: advierte que ac√° estamos presos y que el patriarcado es una c√°rcel para todos”.

“Hace un par de ensayos, Pepe, dijiste algo muy lindo: que esta pieza no pertenec√≠a a ning√ļn g√©nero, que era un ejercicio actoral”, le recuerda Laport a Soriano. Y el creador del m√≠tico El loro calabr√©s asiente con la cabeza y responde: “Es que Rotos de amor depende exclusivamente de sus cuatro actores, estos que somos o los que fueran. No hay defensa de la gran luz, de efectos maravillosos ni de un decorado que supla alguna incapacidad… Ac√° hay solamente una c√°mara negra, cuatro tipos y recortes de momentos de la vida de cuatro amigos”. Los di√°logos y mon√≥logos que propone Bruza alcanzan revelaciones cotidianas y filos√≥ficas sobre el amor, lo que es tambi√©n una aventura especial para los actores. “¬ŅC√≥mo se act√ļa la filosof√≠a? -indaga Garz√≥n-. La complejidad de esta obra es que casi no hay conflicto: es muy metaf√≥rica. Tenemos soliloquios de conceptos y es todo un desaf√≠o, porque no hay manera de actuar lo filos√≥fico: hay que decirlo de la manera m√°s sobria y menos empalagosa posible”.

El director destaca que la obra puede parecer sencilla, pero no lo es. “Los cuatro actores est√°n todo el tiempo en escena y eso tiene sus dificultades, que he intentado resolver con la mayor simplicidad posible: sobre el escenario, est√°n sus sillas, alg√ļn cubo y nada m√°s. Quise contar con una excelente iluminadora y convoqu√© a Soledad Ianni, porque la luz es muy importante para marcar climas y espacios en esta pieza y porque, adem√°s, Rotos de amor es una obra en la que todo contin√ļa: m√°s que apagones, hay un devenir entre escena y escena”. Quiz√°s, all√≠ como en la puesta de luces, tambi√©n en la vida sea todo m√°s difuso cuando del coraz√≥n se trata, una mezcla de dudas, miedos y alegr√≠as m√°s que de tajantes certezas o falsas sonrisas. Y seamos todos un poco como estos cuatro amigos: que se reconocen fr√°giles, absurdos y un poco rotos y que no terminan de saber si es m√°s linda la ilusi√≥n del amor o su verdadera existencia.

Pepe Soriano, con Maril√ļ Marini, en el rodaje de Nocturna
Pepe Soriano, con Maril√ļ Marini, en el rodaje de Nocturna

Pepe Soriano, en rodaje de Nocturna

No hace falta hablar de la pasi√≥n con la que Pepe Soriano vive la actuaci√≥n. Y, sin embargo, vale destacar que, a sus 89 a√Īos, arranc√≥ 2019 con todo: adem√°s de las funciones de Rotos de amor, este verano el enorme artista argentino concretar√° su regreso a la pantalla grande. Eternizado por sus personajes en La Patagonia rebelde y Asesinato en el Senado de la Naci√≥n, est√° rodando Nocturna, de Gonzalo Calzada. En d√ļo estelar con la gran Maril√ļ Marini, el legendario actor ser√° el protagonista exclusivo de un thriller psicol√≥gico que retrata a un hombre de casi cien a√Īos en su demencia senil. “Es una historia muy linda. Creo que verme hacer cine y teatro al mismo tiempo va a demostrarle a mucha gente que, a√ļn a los 90 a√Īos, se pueden hacer muchas cosas”, destaca Soriano.

Rotos de amor

De Rafael Bruza, dirigida por Andrés Bazzalo.

Teatro Picadilly, Corrientes 1524.

Jueves, a las 21; viernes, a las 21.30; s√°bados, a las 20.30 y a las 22.30; y domingos, a las 20.30.

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