Cuando Lopera la lió en el «Salto del Caballo»

El 27 de febrero de 1994, hace ahora 25 años, se vivió una situación insólita en el fútbol. «Parece mentira que un equipo de la entidad e historia del Betis actuase como lo hizo en Toledo», escribió Julián Cano en su crónica del ABC al día siguiente. El CD Toledo y el Real Betis se enfrentaban en el estadio del «Salto del Caballo» en un partido de la jornada 26 de Segunda División.

Ambos vestían (y siguen vistiendo) habitualmente de verde. Como todo el mundo sabe, cuando el color de la camiseta de dos equipos coincide, el que juega de visitante es el que debe modificar su equipación. Pues bien, el presidente del Betis, el inefable Manuel Ruiz de Lopera, se negó a que sus futbolistas vistieran otra zamarra que no fuera la verdiblanca. Y se montó la de San Quintín…

En la previa, el partido había sido declarado de «alto riesgo». Las gradas del «Salto del Caballo» se llenaron como (casi) nunca ha ocurrido, con 5.500 aficionados (de ellos unos 1.500 seguidores del Betis), y el Toledo afirmó que la recaudación rondaría los 17 millones de pesetas (más de 100.000 euros).

Con todo preparado, vino el lío de las camisetas. El Betis había viajado solo con su primera equipación y rechazó que el Toledo le prestara la segunda. Al final tuvo que intervenir el delegado del Gobierno, Daniel Romero, quién pidió a los locales que jugaran de blanco. Finalmente, el partido empezó 25 minutos más tarde y la afición abroncó al presidente del Toledo, Emiliano Carballo, por entender que se había doblegado ante Lopera.

«El Toledo, salvo en los primeros minutos en que el Betis no lo hizo mal, fue superior. Dominó el centro del campo, defendió bien a los puntas béticos y, en ataque, dispuso de varias ocasiones para marcar, logrando dos goles, que bien pudieron ser más», se lee en la crónica de ABC, cuyo titular fue: «2-0: Un Toledo de Primera en Segunda». Los tantos los marcaron Dani en el minuto 30 y Paniagua en el 48.

Sin embargo, aún hubo más. Lopera fue expulsado del palco en la segunda mitad porque «me dijo que yo había bajado a los vestuarios para decirle al árbitro que nos pitase dos penaltis, ya no le podía aguantar más su prepotencia y su incongruencia», contó Carballo.

Para el Betis, el partido supuso un punto y aparte. Después de la derrota, que les dejaba octavos en la clasificación, Lopera echó al entrenador, el croata Sergio Kresic. Su lugar lo ocupó Lorenzo Serra Ferrer, quien cuajó un magnífico final de temporada con diez victorias y dos empates en 12 partidos. En aquel Betis, que acabó subiendo a Primera, jugaban un veteranísimo Gordillo (37 años) y Daniel «Toro» Aquino (pichichi con 26 goles).

Mientras, el Toledo era un recién ascendido y acabó cuarto la competición. En la promoción se quedó a 90 minutos de ascender: fue en ese partido de infausto recuerdo que perdió en Valladolid por 4-0.

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