Cuando la obra cumbre de Sarmiento fue llevada al teatro

Facundo Quiroga Fuente: Archivo

En 1920 la compa√Ī√≠a Arata-Simari-Franco estren√≥ en el Teatro Nacional la pieza en verso Facundo, cuatro apuntes esc√©nicos de la biograf√≠a hist√≥rica. Ivo Pelay (1893-1959), su autor, se inspir√≥ en el cl√°sico de Domingo Faustino Sarmiento Civilizaci√≥n y barbarie, vida de Juan Facundo Quiroga. Autor de importantes obras teatrales, Pelay ha trascendido por sus letras de m√ļsica popular. El tango Adi√≥s, pampa m√≠a; la milonga Se dice de m√≠ y la ranchera D√≥nde hay un mango lo atestiguan.

La pieza en cuesti√≥n se abre en La Rioja, en 1829, tras la derrota de Quiroga en La Tablada. El personaje Colorado 2¬ļ se lamenta: “Si se dio g√ľelta la taba/ahura s’est√° echando g√ľe√Īa?/¬°No todas ser√°n Tabladas!”. Entre escenas en las que aparece la joven Severa Villafa√Īe, signada como su querida, el caudillo de La Rioja expone su idea de gobierno: “El terror es por s√≠ mismo/de efectos m√°s que probados;/da mayores resultados,/amigo, que el patriotismo”.

El cuadro segundo se desarrolla en Tucum√°n, dos a√Īos despu√©s. El general Quiroga juega a los naipes con un paisano al que el azar pone en sus manos el dinero de su feroz jefe. Entre amenazas, la fuerte suma debe ser devuelta. Pelay escribe: “Decime, ¬Ņno has jugao nunca,/en una carta la vida?/(?)/¬ŅY ahora,/dec√≠, te la jugar√≠as?/¬ŅCon qu√© pulso tirar√≠as/la carta reveladora?/¬ŅVos que sos malo y probao/no te la quer√©s jugar?”. Tras la partida, se ordena el azote de los tales Reto y Lugones, acusados de contrariar la “causa federal”. Y cuando la s√ļplica de unas ni√Īas parece suspender el fusilamiento de treinta y tantos enemigos, una descarga detiene el peric√≥n: Facundo ha olvidado dar la orden contraria a la ejecuci√≥n. Las criaturas han gritado de horror, pero la obra contin√ļa: “¬ŅQu√© hay, Vargas?”, y el comandante secamente dice: “Cumplida la orden. ¬°Se han fusilado!”

El siguiente cuadro se imagina en la Posta del Ojo de Agua, y en 1835, a√Īo del asesinato de Facundo. All√≠ se revela el plan para acabarlo en Barranca Yaco. Pero el amenazado no hace caso de las advertencias: “Van a matar. ¬°Pobres maulas!/A matarme. ¬°Todav√≠a/no se ha fabricao la bala/que ha de matar a Quiroga!”

El √ļltimo cuadro, el escenario del c√©lebre crimen, es pintado as√≠ por el autor: “Tres cuchillas se destacan sobre el campo pleno de vegetaci√≥n. Al fondo un monte. Lejanamente, el camino de las postas, bordeado de √°rboles. Noche tormentosa”. En ese decorado esperan ocultos los criminales Santos P√©rez y Toribio Junco. P√©rez no ahorra palabras para su venganza: “Has dominao, pero vas a c√°ir!/¬°Yo soy m√°s juerte! ¬°Yo, t’he de/poder!”. Las finales palabras de Facundo, luego del balazo que le quita la vida, culpan de su muerte al gobernador de Buenos Aires: “¬°Rosas! ¬°Vos! ¬°Has sido vos! ¬°Rosas!”

Imaginó Jorge Luis Borges un fantástico diálogo entre Facundo Quiroga y Juan Manuel de Rosas, a punto ambos de ser llamados a la presencia de Dios. El uno representaba la valentía; el otro la más negra cobardía, la que lo hizo huir de campo de Caseros en 1852.

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