¿Cuáles son los principios económicos básicos?

El desacuerdo entre los economistas es noticia; el acuerdo no, porque no favorece ni el entretenimiento ni el escándalo. ¿Hasta dónde puede llegar el desacuerdo? Para analizar esta cuestión de manera específica, contestemos el siguiente interrogante: ¿cuáles son los principios económicos básicos que todo alumno debería aprender en un curso introductorio de economía?

Sobre el particular consulté al rumano Lascar Saveanu (1919-1983), quien estudió en Bucarest e Innsbruck, migrando posteriormente a la Argentina. En 1952 se radicó en Bahía Blanca, para trabajar en el Instituto Tecnológico del Sur, que luego se transformó en la Universidad Nacional del Sur. También integraron el equipo inicial su compatriota Oreste Popescu y el yugoeslavo Uros Bacic. Según Ricardo Enrique Bara, la UNS le debe muchísimo a Saveanu. “En sus clases trasmitía la importancia de referir el análisis económico abstracto a las condiciones institucionales, políticas, culturales y sociales de la situación que se pretendía estudiar. Sostenía la importancia de la interrelación entre docencia e investigación. Nos enseñó como maestro, y nos dejó como director cosas valiosas, fruto de su inteligencia privilegiada, su gran formación cultural y su bondad personal. Por sobre todas las cosas, era una gran persona”, dijo.

-¿Con qué tema comenzaría usted a dictar el primer curso de economía?

-Con el principio de escasez, según el cual no hay de todo para todos, gratis. Puede haber de todo para algunos, o algo para todos; pero desde que Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso, no hay de todo para todos. Es falso que en la Antigüedad no había economistas ni problemas económicos; lo primero puede ser cierto, pero lo segundo no.

-¿Está usted diciendo que la escasez es un tema universal?

-Efectivamente, por lo cual arrancaría mi curso con este tema, si lo dictara en la Argentina, Canadá o Kenia. En Arabia Saudita, en cambio, les diría que superficialmente podría no haber problemas de escasez, pero que de repente en el futuro podrían aparecer.

-¿Cómo seguiría el curso?

-Seguiría con un segundo principio fundamental, según el cual no hay de todo, para todos, gratis, pero con lo que hay se pueden hacer varias cosas. Introduciendo el concepto de frontera de posibilidades, que separa lo posible de lo imposible, en función de las dotaciones de recursos existentes y la tecnología en uso. Toda vez que existe un recurso que tiene más de un uso alternativo, geométricamente surge una frontera.

-Deme algunos ejemplos específicos, por favor.

-Con determinada cantidad de ladrillos se pueden construir cierto número de casas o de piletas de natación; con determinado presupuesto se pueden aumentar las jubilaciones o las becas para estudiantes primarios; las transferencias del Estado nacional pueden ir a unas provincias o a otras; las horas de cada día se pueden asignar entre trabajo y ocio; el consumo se puede distribuir a lo largo del tiempo, etc.

-Por la vigencia del principio de escasez, generalmente los deseos superan las posibilidades. ¿Qué se puede hacer al respecto?

-Plantear las restricciones y las alternativas en términos de fronteras ayuda a entender el problema y por consiguiente a direccionar las investigaciones y las acciones. Ejemplo: ¿cómo se puede aumentar el número de casas que se producen, manteniendo la cantidad de piletas de natación que se fabrican? Consiguiendo más ladrillos o inventando métodos de producción que requieran menos ladrillos para fabricar cada casa o cada pileta. No hay más alternativas.

-¿Algún otro principio?

-Si no hay de todo para todos gratis, pero con lo que hay se pueden hacer cosas diferentes, ¿con qué criterio se asignan los recursos escasos, entre los fines alternativos? Nadie sabe cuándo va a terminar el mundo, pero si tomamos las decisiones pensando que se termina hoy, y agotamos los stocks existentes, y resulta que no termina, mañana vamos a estar peor que hoy. Por lo cual, como criterio general, los precios son la mejor señal para indicarles a los potenciales compradores, la cantidad de recursos utilizados en la producción del bien deseado.

-¿Sin ninguna excepción?

-Con pocas, bien justificadas. Ejemplo: las vacunas que se les aplican a los niños. Producir, distribuir y aplicar una vacuna contra la polio involucra recursos humanos y materiales. Está muy bien que las apliquen gratis. Pero la lista de bienes que se proporcionan de manera gratuita debe ser corta, porque si el demandante no paga pero producir el bien cuesta, alguien pone la diferencia. Y ese alguien son los contribuyentes impositivos. En un contexto de escasez, la denominada “economía de la gratuidad”, como principio general, es una aberración.

-¿Estarían de acuerdo Smith, Ricardo, Marx o Keynes, con la forma en la cual usted comenzaría su curso introductorio de economía?

-Yo me atrevo a pensar que sí, más allá de que, en los cursos superiores, cada uno de ellos le asignaría porciones diferentes a distintos temas. Plantear la cuestión de la escasez en términos de escuelas económicas o, peor aún, a partir de explicaciones conspirativas, para lo único que sirve es para hacerles perder tiempo y energía a los alumnos.

- Don Lascar, muchas gracias.

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