Cuadernos: a un a√Īo, la causa ya tiene 174 procesados

El 1¬ļ de agosto del a√Īo pasado, la Argentina amanec√≠a con una bater√≠a de 15 detenciones y 35 allanamientos. Fue el inicio p√ļblico de la despu√©s llamada “ causa de los cuadernos“, una investigaci√≥n que inici√≥ LA NACION en enero de 2018 y que cuatro meses despu√©s se judicializ√≥. Pocos d√≠as antes de cumplir un a√Īo, el juicio ya acumula 174 procesados, de los cuales 71 est√°n a la espera de la inminente elevaci√≥n a juicio oral. El resto, 103, a√ļn tiene pendiente la confirmaci√≥n o no de sus procesamientos en la C√°mara Federal.

El camino de la causa estuvo repleto de impugnaciones, recusaciones, apelaciones y decenas de resoluciones que terminaron con 137 empresarios procesados, a los que se suman 23 exfuncionarios y 14 testaferros que formaron parte de la red de compra de inmuebles y empresas con dinero cuyo origen sería la corrupción.

Fue, además, el laboratorio de ensayo de la ley del arrepentido, que, si bien estaba vigente y había sido utilizada en otros casos, fue en este expediente donde decenas de empresarios y exfuncionarios la utilizaron para mejorar su situación procesal.

El juez Claudio Bonadio prepara la resolución para dar por terminada la investigación y enviarla a juicio, mientras que los fiscales Carlos Stornelli y Carlos Rívolo esperan la resolución de la Cámara para requerir la elevación. Las defensas hacen sus cálculos: depende de quién sea el presidente el 11 de diciembre utilizarán una u otra estrategia.

Varias resoluciones, de primera instancia y de C√°mara, ya han probado centenares de hechos. Seg√ļn el juez Bonadio, en esos recorridos subterr√°neos por las poderosas empresas de la Argentina se recaudaron en forma ilegal al menos 100 millones de d√≥lares. “No se trat√≥ de una simple organizaci√≥n criminal ubicada en estratos medios del escalaf√≥n administrativo. Su estructura piramidal con eje en los m√°ximos representantes del Poder Ejecutivo le dio caracter√≠sticas extraordinarias: de inusual y poderosa capacidad de acci√≥n, grandes medios basados en la estructura jer√°rquica para lograr sus fines y, sobre todo, de una impunidad sin precedente. Corrupci√≥n con rasgos definitivos de gravedad y descomposici√≥n institucional, incre√≠blemente prolongada en el tiempo”, sostuvo la Sala I de la C√°mara Federal en diciembre de 2018, cuando confirm√≥ el procesamiento de los primeros 47 implicados. Cuadernos 1, como llaman en Comodoro Py a aquella porci√≥n de la causa, ya est√° a punto de ser enviada a juicio oral.

De aquellas sentencias hay varias cuestiones que marcaron lo que sigui√≥. En principio, no hubo controversia en los hechos. Tanto los fiscales como el juez y sus colegas de C√°mara dieron por acreditada la existencia de un sistema de recaudaci√≥n ilegal. “Los ocho cuadernos escritos por Oscar Centeno entre 2005 y 2010, y nuevamente de 2013 a 2015, son testimonios de la realidad; el m√°s detallado que se pueda tener sobre una pr√°ctica de corrupci√≥n enquistada en el coraz√≥n del gobierno de la √ļltima d√©cada. En ellos se relatan infinidad de trayectos por las calles de esta ciudad y del conurbano, cientos de nombres y de lugares, m√ļltiples escenas surcadas por un mismo denominador com√ļn: el dinero”, sostuvo en su momento la C√°mara.

Donde hubo miradas distintas fue en el encuadre jur√≠dico de los hechos. Mientras los fiscales y el juez consideraron que tanto los funcionarios como los empresarios conformaron una asociaci√≥n il√≠cita, los jueces de alzada los dividieron. Por un lado, los funcionarios que, con diferentes grados y encabezados por Cristina Kirchner y Julio De Vido, dirigieron esa organizaci√≥n delictual. Por el otro, los empresarios. Seg√ļn su visi√≥n, m√°s all√° de que todos persiguieron el dinero y el enriquecimiento, no conformaron una asociaci√≥n il√≠cita. A ellos solo les qued√≥ el delito de cohecho, o pago de coimas.

En el medio, un pu√Īado de organizadores que s√≠ ten√≠an responsabilidades en el dise√Īo del sistema. Carlos Wagner, expresidente de la C√°mara de la Construcci√≥n y due√Īo de la constructora Esuco, y Gerardo Ferreyra, de Electroingenier√≠a, fueron dos de los empresarios que tambi√©n quedaron encuadrados en la figura de la asociaci√≥n il√≠cita.

Oscar Centeno, figura clave en este proceso, fue el primer detenido. “Durante los a√Īos que se desempe√Ī√≥ como chofer de Roberto Baratta vio desfilar bolsos, mochilas y bolsas, tanto en residencias como en veh√≠culos, en hoteles o en la v√≠a p√ļblica, desde los m√°s diversos or√≠genes, pero con pocos puntos de destino. Uno se enfoca en los domicilios del matrimonio presidencial, el de las calles Uruguay y Juncal, de esta ciudad, como el de la quinta presidencial de Olivos. El otro ronda tanto este √ļltimo lugar como la vivienda de Baratta”, dijo la Justicia.

Hoy Centeno es uno de los dos procesados que se mantienen en el programa de protección que funciona en el Ministerio de Justicia. El otro es José López, condenado por llevar bolsos a un convento.

Cuentan que el lugar secreto del remisero es en Buenos Aires y que varios de sus familiares lo visitan continuamente. No se mueve solo y varias veces es trasladado para encontrarse con sus allegados. Los pocos que saben de sus días cuentan que mantiene su costumbre: anota su rutina diaria en cuadernos.

Los cuadernos, y las copias que se entregaron a la Justicia, fueron motivo de pedidos de nulidad en la causa. Carlos Beraldi, el abogado de Cristina Kirchner, fue uno de los que plantearon la improcedencia de esa prueba. “Muchas de las defensas cuestionaron el valor de estos cuadernos como evidencia en el proceso, fundamentalmente porque no pudieron ser secuestrados. De ah√≠ que se los invoque como ‘las fotocopias’ o ‘las im√°genes’, en un curioso intento de desprestigio, cuando tal apelativo no deja de reconocer correspondencia con un original del cual es derivaci√≥n”, sostuvo la C√°mara.

Seg√ļn la Justicia, las anotaciones revelaron 205 transacciones. Empresarios de la construcci√≥n, la industria metal√ļrgica, el transporte, entre otros rubros, quedaron plasmados en aquellos registros cuando entregaban dinero. “Las medidas que Bonadio llev√≥ a cabo sirvieron para […] acreditar la veracidad de los domicilios indicados, los rodados y los titulares de unos y otros; tambi√©n se obtuvo precisi√≥n acerca de las fechas establecidas o los eventos citados”, respald√≥ el tribunal.

Despu√©s de aquella resoluci√≥n, la causa se ramific√≥ de la mano de los testimonios. El 6 de junio, Bonadio proces√≥ a otros 103 m√°s: 100 empresarios y tres exfuncionarios de Vialidad Nacional. La llamada resoluci√≥n Cuadernos 2 avanz√≥ sobre el esquema de cartelizaci√≥n que se utiliz√≥ para repartir las obras y los sobornos en la obra p√ļblica vial. La C√°mara a√ļn no se expidi√≥ sobre ese centenar de procesamientos.

A partir de los testimonios y las pruebas, 14 testaferros o gestores oficiosos, todos cercanos a Daniel Mu√Īoz, aquel secretario privado de N√©stor Kirchner que era el pen√ļltimo eslab√≥n de la recaudaci√≥n, tambi√©n esperan el juicio oral. Compraron 70 millones de d√≥lares en lujosas propiedades en Estados Unidos.

Los procesados miran el calendario y observan a los candidatos. Por un lado, est√° el silencio del Gobierno; por el otro, los reproches a la causa que parten desde los l√≠deres de la oposici√≥n. Acostumbrados a la doble moral, a pedir seguridad jur√≠dica a la ma√Īana y bajar con bolsos llenos de plata a los subsuelos a la tarde, es posible que varios tengan dos defensas preparadas. Una centrada en el derecho; la otra, en las bondades de la pol√≠tica. En noviembre decidir√°n cu√°l usar.

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