Cs da «carta blanca» a Valls, que aspira a gobernar con doce ediles

Manuel Valls acepta el reto de Barcelona. El exprimer ministro de Francia anunciará el próximo martes su propósito de concurrir como alcalde a las elecciones municipales de la ciudad que le vio nacer. Tras meses de preparación, e inmersión en la capital catalana, Valls optará a desbancar a Ada Colau al frente del Ayuntamiento barcelonés liderando una candidatura transversal, sin siglas de partidos y que aspira a devolver a la ciudad el lustre, la proyección y el prestigio arruinado por años de populismo e independentismo.

Según ha podido confirmar ABC, Manuel Valls ha exigido, y ha tenido carta blanca para ello, para configurar una candidatura a su medida, que se presentará siguiendo la estela de la Francia en Marcha de Macron, o de los Ciutadans pel Canvi en los que se apoyó en su momento Pasqual Maragall.

Aunque al margen de los partidos, la aventura de Valls tendrá en Ciudadanos su principal apoyo político, en tanto que el partido presidido por Albert Rivera no presentará lista propia a las elecciones municipales. La pretensión de Valls de que su proyecto no se limitase al apoyo naranja, tratando de sumar al PSC y al PP a una plataforma de corte constitucionalista, no se producirá en tanto que ambos partidos han decidido concurrir bajo sus propias siglas a los comicios de mayo.

El apoyo de Ciudadanos, en todo caso, no implicará tutela, ya que tal y como reconocen fuentes de este partido a ABC «a Valls se le ha dado carta blanca para que arme su proyecto». Es precisamente esta «carta blanca», y la voluntad de presentarse sin que se le asocie a partido alguno el origen de cierta tensión con el partido, aunque finalmente el acuerdo está cerrado. «En pocos días sabremos si tenemos una candidatura ganadora en Barcelona. No olvidemos que Valls es catalán, es de Barcelona, y me consta que le apetece y que quiere cambiar las cosas en la ciudad»», respondía ayer Albert Rivera a modo prácticamente de confirmación.

Aún se desconoce qué nombres acompañarán a Valls -«la lista no está hecha», reconocen fuentes de su entorno-, pero sí que Valls pretende aglutinar a un grupo de talento y prestigio, en contraste con el deprimente devenir municipal de los últimos años. Se trata, en torno a una idea de catalanismo moderno, muy barcelonés, cosmopolita, de recuperar el espíritu de la Barcelona que cristalizó entorno al ideal olímpico, de regusto muy maragalliano, un legado, el de Pasqual Maragall, que todas las candidaturas que se están fraguando aspiran, curiosamente, a reivindicar. De hecho, los primeros colaboradores de los que se ha rodeado Valls tuvieron puestos clave en la administración municipal durante la época Maragall.

Lo que sí señalan todas las fuentes consultadas por este diario es que Valls, si se presenta es porque cree tener posibilidades de ganar. En este sentido, en su entorno se cree que el futuro candidato puede auparse a una horquilla de entre diez y doce concejales -Ada Colau gobierna ahora con once, con la mayoría del pleno situada en 21-, un resultado justo pero suficiente, se cree, para poder gobernar ante la imposibilidad de que prospere un bloque alternativo. La ley electoral da en este sentido una importante ventaja a la lista ganadora, aunque lo haya hecho por la mínima.

Candidatos en el aire

Desde Ciudadanos se anticipa que el escenario postelectoral en Barcelona pasa muy probablemente por la desaparición del PP del pleno municipal -ninguna encuesta le da por encima del 5 % de votos mínimo para poder entrar- y un debilitamiento aún mayor del PSC (ahora tiene cuatro ediles). La cristalización de la plataforma de Valls es paralela a la corriente, cada vez más fuerte en el PSC, que considera que su candidato Jaume Collboni puede verse avasallado por el exprimer ministro francés. Aunque Collboni se ganó la candidatura en unas primarias sin rival, en el partido muchos creen necesario un recambio. Así, con una oferta electoral casi complementaria, Valls y el PSC están llamados a entenderse.

Muy probablemente, el próximo martes Valls dará más pistas sobre su proyecto, tanto por lo que respecta a las personas como al perfil político e ideológico. Valls ha hablado con muchos, incluidos los catalanistas moderados de Lliures -el partido del exconsejero de CDC Antoni Fernández Teixidó-. Fuentes políticas sostienen que la incorporación de estos dependerá de si Valls se presenta bajo la bandera de un «catalanismo razonable», algo que podría chirriar con la línea de combate sin cuartel contra el independentismo que practica Cs. Valls tendrá que buscar el equilibrio. En su entorno lo tienen claro: «Sale a ganar el partido».

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