Crece la actividad violenta de las bandas latinas

La actividad violenta de las peligrosas bandas latinas ha aumentado ligeramente este año. Hasta la fecha ha habido el mismo número de muertes violentas que en 2017, si bien una de ellas fue accidental. Fue el 3 de marzo en Carabanchel cuando un chico de 19 años, integrante de los Dominican Don’t Play (DDP), murió al ser alcanzado por un tiro en el pecho con una escopeta de cañones recortados cuando la manipulaba junto a sus compañeros. El segundo caso se produjo en el mismo distrito el 29 de julio en un encontronazo entre DDP y Trinitarios que segó la vida a un joven ajeno a estas pandillas.

En cuanto a las detenciones, han crecido un 35% de enero a septiembre, lo que se traduce en 216 frente a las 160 del periodo anterior. Aunque el número de miembros activos se mantiene estable con, aproximadamente, 250 «fichados», el repunte de su actividad criminal se ha hecho notar en las calles, afirman las fuentes policiales consultadas. Los pandilleros, de entre 16 y 23 años, pertenecen a los Trinitarios, DDP, Ñetas y Latin King –la primera banda en implantarse en la región en 2000–, por ese orden, enemigos acérrimos entre sí.

Recrudecimiento este verano

Los altercados y las batallas campales que han protagonizado de manera más intensa este verano han causado alarma social. Uno de los últimos ejemplos ocurrió la madrugada del 3 de septiembre en Villaverde, cuando un nutrido grupo de DDP, de entre 14 y 18 años, acudieron al parque de los Pinos con el fin de atacar a los «trinitarios». Iban armados hasta los dientes. La Policía Nacional se incautó de siete bolomachetes de 30 centímetros de hoja y de varias armas de fuego artesanales, con una de las cuales uno de los diez detenidos (siete, menores) trató de disparar a un agente.

El rosario de episodios sangrientos derivados de estas peleas multitudinarias que han tenido como escenario también Puente de Vallecas, Arganzuela y Usera –sus otros bastiones, junto a Tetuán– se han cebado en Carabanchel, donde se registraron los dos homicidios citados. El que inicia la lista es del pandillero dominicano de 19 años que perdió la vida en marzo con un arma ilegal en un piso del número 22 de la avenida de Abrantes. Hubo cuatro detenidos, entre ellos su propio hermano y el presunto autor material, al que el juez imputó homicidio imprudente.

El segundo caso fue el crimen de un joven brasileño de la misma edad que murió de una puñalada en el pecho. Ocurrió en julio cuando un grupo de chicos irrumpió en una plaza en la que otros hacían botellón y se desató una trifulca entre bandas rivales. Fueron cuatro los detenidos, uno de ellos, un DDPimplicado en el caso de Abrantes. La víctima era ajena a ese mundo.

Lugares públicos

Estos encontronazos en lugares públicos y concurridos, como el Metro, hacen saltar siempre todas las alertas. Sin embargo, no hay razones para ello, según nuestras fuentes. ¿El motivo? Un pandillero solo ataca a otro. Los conflictos y las acciones se producen entre ellos y en las zonas que frecuentan, aunque es cierto que el resto de la población puede asustarse por la inseguridad subjetiva que causan, los datos objetivos hablan, afirman. Aluden así al aumento de detenciones como respuesta al ligero incremento de la actividad de estos grupos. Los arrestos por pertenencia a banda, lesiones o amenazas permiten el control de los miembros, las incorporaciones y deserciones. «Nuestro objetivo es ir hacia la tolerancia 0. Atajar y contrarrestar todos estos episodios y reducirlos al mínimo con una presencia constante en la calle», recalcan. De hecho, subrayan que la eficacia policial es elevada, con la resolución, prácticamente, del cien por cien de casos.

Desde que estas peligrosas bandas aterrizaron en nuestro país, con el boom de la inmigración, ha habido 16 asesinatos (sin contar la muerte accidental). El primero se produjo en 2004, cuando un «ñeta» mató a un «latin». De ascendencia ecuatoriana, los Reyes Latinos fueron los primeros que se fundaron en España en 2000 y sus enemigos, poco después: en 2002. Llevan tiempo en franco declive, si bien últimamente los Ñetas se están haciendo notar. No es el caso de los Latin, que perdieron su «corona» en las calles en 2010 cuando la cúpula fue juzgada. Los DDPy los Trinitarios, una escisión de los primeros, de origen dominicano, son los más fuertes y protagonizan los altercados más virulentos. Sus choques no son premeditados y los resultados son imprevisibles, ya que el estallido de violencia instantáneo puede acabar en riñas, tanto a patadas o a puñetazo limpio, como en agresiones con armas blancas o de fuego con resultado mortal.

En estos 18 años han descendido las cifras de los pandilleros –que llegaron a superar los 800– y el número de grupos, debido a la contundente respuesta policial. «Estamos en la dinámica de los dientes de sierra, en la parte alta de un fenómeno que tiene subidas y bajadas y que se mantiene en parámetros similares. Erradicar esta enfermedad es difícil, pero ahí estamos, aplicando la medicación adecuada».

Lee más: abc.es


Comparte con sus amigos!