Courtois, regreso al infierno

Tomás González-Martín

Vuelve al lugar del «crimen», al estadio donde ganó el año pasado, por 1-3, después de soportar toda clase de desprecios. Su placa, situada en el exterior del Metropolitano, fue deteriorada por los seguidores radicales, que después le recibieron en el estadio con lanzamientos de ratas de peluche que cayeron en su portería por docenas. Es el precio que pagó por haber jugado en el Atlético y fichar años más tarde por el Real Madrid. Courtois se examina en el infierno.

El belga necesita confirmar en el campo la titularidad que Zidane le ha concedido. Ya no siente la presión de Keylor por el puesto, aunque Areola demuestra condiciones para mantener ese pulso. Courtois tiene que confirmar sus condiciones para ser el primer guardameta del Real Madrid. El Metropolitano, el sitio donde más le odian, le ofrece una gran oportunidad.

«Tengo mucho respeto al Atlético, pero hoy he besado el escudo del club al que deseaba pertenecer», manifestó Courtois el 17 de agosto del año pasado, cuando fue presentado como guardameta del Real Madrid. «Me hice madridista al ver a un joven como Casillas en la portería blanca»

«Tengo mucho respeto al Atlético, pero hoy he besado el escudo del club al que deseaba pertenecer», manifestó Courtois el 17 de agosto del año pasado, cuando fue presentado en el estadio Bernabéu como nuevo guardameta del Real Madrid. «Me hice madridista al ver a un joven como Casillas en la portería blanca», rubricó. Soñaba con ser el nuevo Íker. Ese reconocimiento sincero fue «alta traición» para los incondicionales rojiblancos. Desde entonces está en la diana de los seguidores del Atlético.

El belga llegó al Real Madrid en el comienzo de la transición sin Cristiano y ha pagado el precio. La pasada temporada disputó 35 partidos, recibió 48 goles y realizó 48 paradas. En la actual ha jugado seis y ha sufrido nueve tantos en contra. Si hablamos solo de la Liga, ha sido protagonista en cinco jornadas y ha soportado seis dianas en contra. Descansó ante el Osasuna para estar fresco en el derbi, donde Vinicius no será titular.

Courtois ha sido víctima también de la debilidad defensiva del conjunto blanco. Los datos lo dicen todo. Los blancos no dejaban de recibir goles ni cuando vencían, 1-3 en Vigo y 3-2 al Levante. La derrota por 3-0 en París fue un punto de inflexión. El Real Madrid no podía continuar así. El diálogo crudo de Zidane con el equipo fue clarificador: o defendían todos de manera colectiva o no conseguirían nada. El cambio en el trabajo destructivo fue evidente. El Real Madrid ganó 0-1 al Sevilla. Fue el primer encuentro que Courtois finalizaba imbatido. Areola mantuvo esa condición frente al Osasuna. Es el reto del belga esta noche, sujetar la portería a cero.

No ha sido «milagroso»

La verdad es que Courtois no ha gozazado de apoyos externos, tan necesarios en los momentos difíciles, desde que llegó al Real Madrid. Keylor tenía el cariño de la afición y de cierto sector de la prensa. El belga no tenía «quien le escriba». En esa diatriba, cada partido ha sido un examen para «Thibaut», como le llama Zidane. Las comparaciones con Navas eran odiosas. En un principio, la competencia entre los dos era creativa para ambos, pues les motivaba a ser mejores. Pero tener a dos líderes luchando por un puesto más de un año se convierte en un problema En la segunda campaña el ambiente ya no era tan bueno. Courtois fue elegido como titular y se sentía vigilado en cada encuentro. Se le llegó a culpar del primer gol en París, cuando no falló en nada. Se le pedía que fuera «portero del Real Madrid, portero de milagros». Es cierto, hasta ahora solo ha sido decisivo en Roma, la pasada campaña. En la presente brilló en Vigo y en Villarreal. Pero no fue determinante en París, allí estuvo normal, paró lo que debía y no hizo nada extraordinario en las acciones de los goles del PSG. En el Real Madrid se pide un plus.

Joao Félix y Diego Costa le ponen esta noche a prueba. El belga reconoce que vivir este ambiente en contra en el Wanda le motiva.

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