Cospedal, nuevo flanco débil de Casado

Aunque el Gobierno socialista insistió en que las conversaciones grabadas entre la ministra de Justicia, Dolores Delgado, con el excomisario José Manuel Villarejo, no podían usarse como arma política por ser ilegales, no ha dudado en utilizar esta mañana en el Congreso las grabaciones de la exsecretaria general de los populares, María Dolores de Cospedal, para atacar al líder del PP, Pablo Casado.

Primero ha sido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien ha preguntado a Casado qué favores debe a «diputados y diputadas» para no romper con la corrupción y el «pasado más turbio» del PP. El jefe del Ejecutivo utilizaba así las grabaciones a Cospedal para volver a vincular la imagen de los populares con la corrupción, recordando que fue esta cuestión la que propició la moción de censura contra Mariano Rajoy.

Tras este primer aviso, en el que Casado no ha entrado, la vicepresidenta del Ejecutivo, Carmen Calvo, ha pasado al ataque directo. El objetivo de la sesión de control es que la oposición marque políticamente al Ejecutivo, pero la número dos del Ejecutivo no ha tenido problema en invertir esta función y exigir a la portavoz del PP en el Congreso, Dolors Montserrat, explicaciones por esas grabaciones.

Montserrat, precisamente, hizo campañaa favor de Cospedal en las primarias del PP y a ella le ha exigido que Génova dé «respuestas a todos los españoles» sobre «todo lo oído» a Cospedal. «En vez de preguntar tendrían que contestar», ha reprendido Calvo, pese a que Monserrat le preguntaba por el conocimiento que el Gobierno tiene de lo que piensan los españoles. Pero la utilizaciñon de las grabaciones de Cospedal como arma política han ido a más cuando Calvo se ha enfrentado con la diputada popular Beatriz Escudero quien ha vuelto a cuestionar el mantenimiento de Delgado como ministra de Justicia.

La número dos del Ejecutivo ha respondido entonces acusando a Cospedal de intentar «pagar para obstruir a la Justicia cuando era la responsable de un partido» y marcando diferencias con las grabaciones a Delgado porque en este caso fueron «ilegales» y la hoy ministra era entonces «una ciudadana particular en una comida privada». «Lo que usted ha preguntado hoy aquí se llama hipocresía y trilerismo en un día muy malo para ustedes porque son los que tienen que hablar de audios», ha insistido.

A diferencia de la mayoría de sus compañeros de partido, Escudero sí ha querido dar su apoyo públicamente a la exsecretaria general de los populares. «¿Quiere decirme de qué es culpable María Dolores de Cospedal?, ¿es culpable de haberse reunido en 2009 con un comisario de Policía que estaba a las órdenes del ministro socialista Rubalcaba?», ha subrayado. La diputada popular ha intentado devolver el golpe vinculando también a los socialistas con escuchas ilegales recordando la polémica frase pronunciada por el que fuera exsecretario general de los socialistas, Alfredo Pérez Rubalcaba, en el Congreso a un diputado del PP. «Oigo todo lo que dice y veo todo lo que hace». «No me hable de cloacas», ha espetado a Calvo.

La número dos del Ejecutivo, en la misma línea que Sánchez, ha insistido en vincular la imagen del PP con la corrupción. Y para ello ha utilizado también la cercanía de Casado con el expresidente popular, José María Aznar, recordando que tres de los ministros nombrados por éste acabaron en la cárcel y su «modelo» vuelve ahora al PP de mano de Casado.

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