cortan el cuello a un colombiano en un posible ajuste de cuentas

El barrio de Salamanca fue ayer testigo de un macabro suceso todav√≠a sin resolver. En la esquina de las calles de Ayala con Vel√°zquez, entre dos contenedores y rodeado por un charco de sangre de grandes dimensiones, una vecina encontr√≥, a las seis de la ma√Īana, el cad√°ver de un hombre degollado. Se trata, seg√ļn indicaron fuentes policiales a este diario, de un vigilante de seguridad o guarda jurado que trabaja en el turno de noche por la zona. De origen suramericano, posiblemente colombiano, ten√≠a 37 a√Īos.

La v√≠ctima, que responde a las iniciales √ď. G., presentaba un profundo corte en el cuello y no ten√≠a constantes vitales cuando la Polic√≠a y los sanitarios del Samur-Protecci√≥n Civil llegaron al lugar. Los facultativos ni siquiera pudieron practicar maniobras de reanimaci√≥n. Llevaba varias horas muerto cuando se dio la voz de alarma, probablemente desde las 3 de la madrugada, tal y como evidenciaba el estado de deterioro del cuerpo, precisan fuentes sanitarias.

Aunque todas las hip√≥tesis est√°n abiertas, la principal es el ajuste de cuentas. La Brigada de Homicidios de la Polic√≠a Nacional se ha hecho cargo de la investigaci√≥n, cuyos esfuerzos se centran en el entorno m√°s cercano de la v√≠ctima, a quien ya est√°n investigando, y personas con las que tuviese contacto. Creen que el autor o autores del asesinato conoc√≠an sus movimientos habituales y decidieron esperar a que terminase su trabajo para abordarlo, seguramente por la espalda, y asestarle la pu√Īalada mortal sin que le diese tiempo a defenderse. Se investiga si lo acuchillaron en medio de la calle y escondieron el cuerpo entre los contenedores para dificultar el hallazgo.

Manchas de sangre de la víctima todavía visibles en la calzada
Manchas de sangre de la víctima todavía visibles en la calzada РMaya Balanya

La Policía Científica analizó el lugar del crimen y recogió varias muestras. Se llevaron también un contenedor de ropa donada, donde podría estar el arma homicida. Asimismo, los agentes cortaron la calle, entre Ayala y Serrano, incluida Lagasca, para buscar más pruebas, ya que piensan que ese fue el trayecto que realizó el hombre y sus asesinos.

En la zona, trabajadores y vecinos no daban cr√©dito de lo ocurrido. ¬ęCuando llegamos los servicios de limpieza ya estaban quitando la sangre. Toda la acera estaba manchada. Aqu√≠ hab√≠a un charco enorme, que salpic√≥ incluso a los coches¬Ľ, dijeron los due√Īos de una mercer√≠a cercana. Llegaron a trabajar poco antes de las diez y se encontraron con la calle acordonada. No pudieron pasar hasta que la Polic√≠a termin√≥ con la inspecci√≥n ocular.

¬ęPens√°bamos que pod√≠a ser un mendigo que duerme en el banco que hay llegando a Hermosilla¬Ľ, comentaron otros comerciantes. A falta de analizar las c√°maras de seguridad de los establecimientos, los vecinos ni vieron ni escucharon nada que les alertara del crimen que se hizo con total sigilo.

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