Coronavirus: barbijos, los protagonistas de una tarde con mucho movimiento en la ciudad

Muchos de los peatones empezaron a usar barbijos caseros ante el avance del coronavirus Fuente: LA NACION – Crédito: Fabián Marelli

Beatriz Lejtman, de 76 años, cosió durante la noche el barbijo que ahora lleva puesto para hacer las compras esta tarde en Las Cañitas. Así, siguió la recomendación que ayer hizo el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. En una recorrida de LA NACIÓN por varios barrios de la ciudad, se vio que muchos vecinos, como Lejtman, empezaron a usar estos elementos de protección. Algunos llevaban barbijos hechos en casa, con telas de remeras o de alguna otra prenda, pero también se vieron de los quirúrgicos, e incluso, otros optaron por máscaras hechas con botellas de plástico.

“Hacía una semana que no salía de mi casa, y con mi marido queríamos cambiar un poco el menú y bajé a comprar carne. Como cambió el clima, y veo un poco más de gente en la calle, decidí hacerme mi propio barbijo y así, al menos, estoy protegida”, describe Lejtman. Quizás esa sensación explique el mayor movimiento de tránsito y de peatones que se vivió hoy en algunos barrios de la ciudad en pleno aislamiento social obligatorio y preventivo, que rige desde el 20 pasado.

De hecho, en las principales avenidas porteñas, se vio un mayor nivel de tránsito que ayer, por ejemplo. “Los sensores internos de la Ciudad, que tiene la Secretaría de Transporte en las principales avenidas, muestran que hay 15% más de tránsito que la semana pasada, aunque esta mañana se registró una disminución del 7% con respecto a ayer”, se lee en el informe del gobierno porteño.

La mayor circulación se ve en las calles en las que hay locales como supermercados, farmacias y otros comercios de cercanía. En los primeros, las filas de hasta 10 personas en la entrada fueron una de las postales que dejó la tarde. A la espera para poder entrar, la mayor parte de los clientes usaba barbijo o un pañuelo que tapaba la boca y la nariz, y también guantes descartables.

Para muchos de los entrevistados dicen que los barbijos es un modo más de protegerse contra el coronavirus Fuente: LA NACION – Crédito: Fabián Marelli

“El mayor movimiento en el barrio se ve a la mañana, pero las últimas tardes apareció más gente de lo normal. Hay muchos adultos mayores, y solos. Se ve que no tienen a nadie que les haga las compras y, por eso, salen. Lo que veo es que hay más personas en la calle, pero con más recaudos como los barbijos, anteojos o los guantes”, explica Natalia Martins, vecina de Recoleta, mientras paseaba a su perro.

“Salí a dar una vuelta porque no aguantaba más. Las tardes se me hacen muy largas y necesito despejarme”, dice Nicolás Navarro, de 25 años, del barrio de Belgrano. “No suelo salir mucho, pero hay momentos que necesito tomar un poco de aire. No tomo ninguna medida, más que caminar lejos de la gente, porque es un ratito.”

Los peatones entrevistados por LA NACIÓN explican que la monotonía de las rutinas en el aislamiento, el mismo encierro y la falta de actividades son las que los impulsa a salir. Si bien son conscientes de la gravedad de la pandemia, y hasta dicen que respetan la cuarentena, estos días se tomaron algunas licencias.

“Intento salir una vez por semana y realizar una compra grande siempre con las medidas de prevención. Pero hay momentos que con mi compañero de departamento no damos más y nos turnamos para salir uno cada día, la semana pasada habíamos comprado unos barbijos y salimos con eso puesto”, apuntó Juan Carlos Gil, de 33 años, en Recoleta.

Sin embargo, algunos comercios también relajaron algunas medidas de protección. Si bien en las filas se mantiene la distancia de más de un metro entre los clientes fuera, la cantidad de personas que ingresan a los locales aumentó -si antes se permitía a cinco, ahora autorizan a ocho, por ejemplo-.

“Vengo cada tres o cuatro días a esta verdulería y siempre nos tomaba el pedido desde afuera. Hoy ya nos dejó ingresar al local. Decidí empezar a salir con este barbijo que compré en la farmacia para tener un mayor cuidado”, señala Mariano Saravia vecino de Palermo.

La mayor circulación también se vio en el tráfico vehicular y en los pasajeros a bordo de los colectivos. La cantidad de autos particulares sobre las avenidas se hizo notar. No es el caos vehicular de la hora pico en épocas habituales, pero la intensificación en algunas zonas fue grande. Esta tarde, se podía ver, en las paradas de colectivos que se distribuyen sobre las avenidas Santa Fe y Cabildo, que había un promedio, en cada una, de unos diez pasajeros. Todos mantenían la distancia social recomendada, y muchos usaban alcohol en gel.

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